Miércoles, 15 de Junio de 2016

De Bernardo Carey, Betty Gambartes
Discepolín y yo incursiona en el mundo poético de Enrique Santos Discépolo. El recuerdo explota como un vidrio en mil pedazos. Un Discepolín exhausto, acosado por sus fantasmas, recoge jirones de sus días: “me he vuelto pa’ mirar y el pasao me ha hecho reír”. Amurado en su subjetividad, acorralado en su mundo interior, enuncia el grotesco de la vida: “Soy un arlequín que salta y baila para ocultar su corazón… su corazón lleno de pena… ¡cuánto dolor que hace reír!”. Perseguido por el mundo y cansado de la infamia, denuncia con crudeza todo aquello que defraude o traicione la esperanza. Como un héroe-personaje de sus propios temas, Discepolín se interroga hasta la desolación: “¿cuál es el bien del que lucha, del que es limpio…y para qué?” Busca en el amor su salvación e, incapaz de saber vivir su vida, se defiende burlándose él mismo de sus propias incapacidades y fracasos. En su pavorosa orfandad, sufre su desilusión: “Las cosas que he soñado, me cache en Dié, ¡que gil!”. Enfermo de soledad, este soñador esperanzado confiesa el desgarro de haber dado su vida por conservar la ilusión. Betty Gambartes




e-planning ad