Jueves, 09 de Octubre de 2014

De Gastón Cerana

¿Recuerdan a la fastidiosa Nelly Olson?
Sí, la archienemiga de la familia Ingalls
Ahora hace un unipersonal en el Teatro Anfitrión
¿Seguirá siendo la niña linda, rubia, de tez blanca y ojos celestes?
¿Se habrá vuelto buena? ¿O seguirá siendo la malvada Nelly?
Descúbranla en la nueva obra escrita por Gastón Cerana

La pequeña Nelly Olson despliega en este unipersonal todo su encanto para la maldad. No sabemos si sigue siendo una niña, aquella misma que se mostraba altiva e insolente en La familia Ingalls, pero hoy en la Argentina tiene todavía mucho para decir sobre la filmación de los episodios de la serie y de su intrincada relación con Laura Ingalls. Mucho humor e ironía en esta puesta de Gastón Cerana.

Nelly Olson es un personaje que se ha instalado en el imaginario de una generación como claro contraejemplo de humanidad que dio la sociedad americana a los niños del mundo a través de la serie "La Familia Ingalls".

La legendaria "Nellie Oleson" - como originalmente se escribe - en su rol de contrafigura de Laura Ingalls, fue un icono más que identificatorio de los malos sentimientos conque pueda crecer un niño, que mira la tele tomando su merienda.

Para este espectáculo que la tiene de protagonista, he traducido algo más que su idioma. He querido traducir su vocabulario, su imagen, su proveniencia social y por último, poner al día su enojo y su resentimiento contra Laura Ingalls y demás niños argentinos - por eso también, hemos castellanizado el deletreo de su nombre.

La Nelly Olson que versionaremos, ha sufrido un cambio fundamental y determinante en su imagen. Es mulata. Por lo que en este caso, no es el actor quien se meterá en la piel del personaje, sino que es Nelly Olson quien se meterá en la piel del actor.

La puesta en escena de este espectáculo fue diseñada cual si la misma niña la hubiera diseñado, ya que es éste el espectáculo que traería Nelly Olson a la Argentina, aprovechando la fama internacional que ha ganado con la serie alrededor del mundo.

Su dramaturgia combina prosa con verso e intercala parlamentos en lenguaje neutro con parlamentos en criollo.

Nelly Olson fue la excusa para jugar a la maldad sin límites; para hablar de la discriminación, la intolerancia, la perversión, el odio, la envidia, la violencia, los denominados "malos sentimientos" en todas sus formas. Y a su vez, para indagar en la relación entre la educación impartida por las políticas de países del primer mundo y la del tercer mundo que aún se deslumbra con el universo americano.

Gastón Cerana





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