Jueves, 21 de Enero de 2016

De Jorge Horacio Álvarez

Teatro-musical-bailado. Teatral puesto que desarrolla situaciones dramáticas vividas por personajes; musical porque la música esta presente en todo momento; y bailado porque los conflictos se plantean y resuelven mientas se baila TANGO.
Un varón y una mujer, habitué de la “milonga”, se preparan para asistir a uno de los tradicionales encuentros danzantes.
La obra valorando el ritual que los bailarines -milongueros- realizan antes de la presentación: el calzado, la peinada, la corbata, una afeitada -que la mejilla de su ocasional compañera jamás podrá reprochar- son tareas que el varón realizará con esmero.
Y las tareas de la mujer no le Irán en zaga: peinado y maquillaje, el vestuario mas apropiado para la ocasión, las mejores medias y, desde ya, el calzado para el baile que no será el mismo que usara para llegarse hasta “la milonga”. Todo a la vista del público, en un espacio apenas dividido por un perchero con prendas que usaran para la ocasión.
No se conocen, ni siquiera bailaron juntos. Ella tiene referencias pues se trata del conocido “pibe Wilde”. La ocasión se le presenta propicia y espera no desperdiciarla.
“Bailan” mientras se van vistiendo. Mejor dicho practicarán pasos, precalientan. Lo harán con tanto entusiasmo que parecerá que hasta “han bailado juntos”.
Terminada la pulcra tarea se “organiza la milonga”. Se creará un nuevo espacio. Allí llegan.
El es “recibido” por seguidores, y ella se instalará en su mesa.
Bailarán juntos, claro está. Se producirá el ansiado encuentro. Pero también esa actividad desatará el conflicto: “el Pibe” tiene una forma de bailar muy dominante. Ella reclamará mayor libertad y su “compañero” no está dispuesto a dársela pues sostiene que en el baile la marca la lleva el hombre y que a la mujer le está reservado un rol más pasivo. La mujer sigue al hombre.
Evidentemente, en “la milonga” no cuadran esos reclamos. El lugar que la mujer gano en la sociedad no parece encontrar un correlato en esa particular realidad. Ella termina convirtién-dose en defensora de esas reivindicaciones, lo que torna casi insostenible el abrazo y la danza.
Entonces surge la pregunta: ¿Los varones no se están perdiendo algo muy valioso? Un placer más pleno. “1 tango para los 2”, aporta una mirada novedosa y creativa sobre la situación.
Durante la obra se escuchan y bailan: Troilo, Lucio Demare, Di Sarli, Pugliese, For ever Tango, Sexteto mayor, Roberto De Filipo, Piazzolla, Antonio Agri y Ariel Ardit.

Duración: 60 minutos




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