Sábado, 16 de Enero de 2016

El hombre es una mujer y la mujer es un río. La carne se pulveriza por encima y por debajo de la tierra.
Crear una danza hecha por cuerpos que se evidencien como no marcados por las técnicas instauradas de la danza actual, no etéreos y musculosos y entrenados en nombre de la eficiencia virtuosa. Seres que ya no son tan jóvenes, impolutos y semi-perfectos, sino seres cuya historia y erótica han dejado marcas y huellas en sus cuerpos situados en una puesta en escena conceptualmente compleja.
Confundir, diversificar, entrelazar, desdibujar y entremezclar los límites entra varón y mujer; humano, animal, vegetal y mineral; rostro y cuerpo; global y latinoamericano, arcaico y contemporáneo; inmanencia y trascendencia; danza profesional y no profesional. Desde una propuesta metafórico corporal y de una puesta en escena que integra una investigación en el campo de las artes visuales.
El firmamento es eternamente azul parte de la pieza musical "Cantos de la tierra" de Gustav Malher, y toma elementos estructurales y metafórico-poéticos del poema de Li Tai Po, sobre los que se inspiró la composición musical.





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