Lunes, 25 de Enero de 2016

De Marcelo Bertuccio

Acerca de Mono que Ladra:

Mono que Ladra hace un recital de tango. Pero la peculiaridad de que quien canta esté disfrazado de mono abre el plano de lo teatral, convirtiendo al cantante en un personaje. Este cantante se disfraza para ocultarse, para protegerse de sus congéneres. Con un repertorio que abarca la producción de tango desde la década del 20 hasta la del 70, abundando en las del 20 y el 30, Mono que Ladra evoca, si bien no excluyentemente, la figura de Enrique Santos Discépolo, con todas las aperturas de sentido que este ?gorila discepoliano? puede provocar. Acústico, natural y sin estridencias, Mono que Ladra propone una amable reunión donde desgranar bellos y comprometidos tangos -más algún vals, alguna milonga campera, algún corrido-, alternando la glosa y la poesía, con rigor, profundidad y sentido del humor.

Acerca de "Por la plata canta el Mono":

Cómo se está robando, ¿eh? Parece que los chorros ?grandes, chicos, ricos, pobres, poderosos, parias- quisieran quedarse con todo. Hasta con lo que te dieron.
Es que no te lo dan. Te quieren comprar o alquilar. Y cuando se dan cuenta de que no pudieron cumplir su cometido, de que no dispusieron de vos ni por un segundo, se enfurecen y te lo sacan. Pero no se llevan solamente lo que te dieron. También se llevan tu confianza, tu esperanza, tu inocencia, tu fe en la humanidad. Y te dejan a oscuras, en la soledad que da más miedo, que es la que sigue a la ilusión de la compañía.
Mono que Ladra, por 25 mangos, te endulza el oído, te acaricia el alma, y te agita la cabeza.





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