Lunes, 17 de Octubre de 2016

De Mariana Obersztern
La lengua de una madre se mueve para criar; y también se mueve porque no puede resistir la tremenda tentación de hacerlo. Quizá la madre cree, intuye, imagina, que hay algo de la lengua que habla en ella. Y piensa: “cuando la inspiración llegue mejor que me encuentre trabajando”. La lengua de una hija se mueve para aprender, para hacerse mujer y tal vez llegar a ser madre algún día.

Este espectáculo formó parte del evento: IV Festival Internacional de Buenos Aires





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