19/11/2018 21:12 Saul 274 no caben dudas que los apellidos arias, radano, crawford y warhol son rutilantes y poco o nada cabe agregar a su respecto. tampoco se puede agregar elogios a la fundacion proa como lugar de encuentro del arte, la cultura, y hasta la gastronomia.
jorge dubatti, en su celebrada escuela de espectadores, cita al critico uruguayo gerardo fernandez cuando dijo, el teatro es como un soufle, leva o no leva, o sea, para decirlo teatralmente, la obra es buena o no es.
debo decir que en este caso la obara no levo.
tiene los mejores ingredientes, ya los nombramos, una receta de un maestro del genero, una actriz/cantante indiscutible y los ingredientes mas sabrosos y conocidos del mercado, nadie lo discute, ambos vivos en la memoria del publico de cierta edad.
digamos que lo primero que atenta en el soufle, es la sala. tiene un escenario, si es que puede llamarse tal donde la radano tiene que hacer gala de su mejor destreza para andar y acomodarse a un pasillo de apenas un metro de ancho.
la sala es por demas comoda, buenas butacas, poco aire para un dia de calor, pero muy amablemente atendida por el personal.
no se entiende porque habiendo tantas locaciones en la ciudad del teatro, se busco un espacio tan dificil de teatralizar.
radano canta un par de temas clasicos referidos a la crawford, hay mucha proyeccion de fotogramas relativos a ambos divos, el arranque muestra un trailer de johny guitar, pelicula del far west donde joan hace gala de su dureza como actriz.
muy buena la caracterizacion de radano con el vestido, maquillaje y peinado de la crawford.
y la historia que hilvano arias trata del esfuerzo, imaginado, que hace la crawfoord negociando con warhol para que su efigie quede inmortalizada en uno de las tantas serigrafias que hizo el artista, proponiendole cambiar la de elizabeth taylor por la suya, con el sencillo argumento de que la taylor no tenia las cualidades artisticas y menos personales como la de joan.
warhol declina la oferta pero le ofrece, como premio consuelo participar en una remake de tarzan, haciendo el papel de jane.
todo esto, que tiene ribetes ironicos y hasta comicos, representa en el fondo la angustia de los famosos que tocaron el cielo con las manos, a partir del momento en que los productores dejan de llamarlos para hacer negocios. como se dice, "muerto el rey, viva el rey..." a la caida de una estrella ya viene naciendo la nueva que la reemplaza, la industria, como el espectaculo, debe continuar generando fascinacion en la masa.
es en este punto donde la obra no leva, radano declama el texto sin emocion, con oficio pero sin teatralidad, sin dramatismo, con un verfremdungseffekt, centrandose en ideas y decisiones, sin crear un mundo ilusorio que genere una catarsis en el espectador.
si ese fue el objetivo de la puesta, o no, al final debo decir que me quede con ganas de probar un soufle bien levado.