Desolado

Desolado es una metáfora sobre la muerte y la resurrección como un ciclo: un cuerpo se desmorona una y otra vez, intentando reconstituirse en constante agonía. El lenguaje del movimiento se define, entonces, por esta energía desvalida. La desolación aparece en estos cuerpos que se arman y desarman, abúlicos, desganados, por momentos desgarrados y que, con intenso dramatismo, atacan también en danzas fragmentadas, luchando por la supervivencia, resistiendo ese sentimiento que los empuja hacia un final inevitable en un campo de girasoles secos.
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