Fedra/PHAIDRA

Esta versión del inmortal clásico griego pertenece a Yannis Ritsos, uno de los poetas más representativos de la poesía griega moderna, y una de las voces más grandes de la lírica europea del siglo XX.

A diferencia de la heroína de Eurípides, Racine o Séneca, sumisas al destino inexorable, la Fedra de Ritsos reacciona frente a él como lo haría una mujer moderna: toma la palabra y es el largo lamento de un cuerpo ebrio de pasión y de un corazón enamorado.

Ella tiene el coraje de compartir con el amado sus últimas obsesiones acerca de Eros y Thanatos: habla del sexo, la sangre, los sentidos y de la eternidad de su deseo, por tanto tiempo retenido, del que solo la muerte podrá liberarla.

La obra cuenta con el auspicio de la Embajada de Grecia en la Argentina.

“Cuando los dioses lo disponen, es natural que los humanos se equivoquen”

Eurípides, Hippolito

Afrodita, enojada de que Hippolito, hijo de Teseo e hijastro de Fedra, rinde culto y ofrendas solo a Artemisa decide vengarse y para lograrlo hace que su madrasta se enamore de él.

Ella conociendo su destino, toma la palabra y decide compartir con el amado inflexible su deseo y sufrimiento, sus últimas obsesiones acerca de Eros y Thanatos, el amor y la muerte, desencadenando así la tragedia. Fedra es el largo lamento de un cuerpo ebrio de pasión y un corazón enamorado que se sabe despreciado y perdido, pero que al límite de sus fuerzas aun pelea.

Con el fuego de la heroína de Eurípides, más provocadora que la de Racine, la heroína de Ritsos no puede contener ese deseo, del que solo la muerte podrá liberarla.

En el epilogo seco y brutal, Fedra deja a Teseo la carta que condenara a Hippolito a muerte y ella se colgara bajo las sombras de Afrodita y Artemisa, presencias antagónicas que el orden del mundo y la conducta humana debieran conciliar.

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