Lunes, 13 de Junio de 2016
Viernes, 10 de Septiembre de 2004

El Varieté es una fiesta

Por Sonia Jaroslavsky | Reportaje a Leandro Rosati

Leandro Rosati me recibe en su Teatro ½ Mundo Club de Arte para charlar - mate por ½ - sobre la historia y el presente del varieté. El material sobre este género popular es “casi” inexistente en Argentina -aclaro lo de casi para los que sí han escrito ensayos y algún libro sobre este género- como todo lo que se ha considerado “bastardo” en nuestro soberbio y erudito país. Por este motivo, más que ½ vacío, el mate se volvió ½ lleno (mientras no falte agua en la pava) y algo de lo que charlamos ayudará -espero- a despejar un poco el panorama. Pero como los argentinos no somos sólo melancólicos, la risotada y la acidez también es algo que nos caracteriza. Les propongo ir a lo nuestro: una nota al actor, docente y director Leandro Rosati que quizás nos sirva para tratar de encontrar algunas respuestas y nuevas preguntas.

Haciendo historia

“El varieté es un género bastante nuevo puesto que sólo tiene algo más de un siglo de gestación. Nace aproximadamente hacia fines del 1800. El afrancesado nombre le quedó porque surge cuando culminaban las jornadas de fiestas de los ricos. Los que quedaban medios borrachos comenzaban a armar algo parecido a una payada”, cuenta Leandro Rosati. Este no es un detalle menor ya que en estos encuentros aparece el gérmen y esencia del varieté. “En este momento es cuando surgen las cosas más zafadas”, agrega. “El artista se propone como alguien dentro de una ronda de gente, no como un artista iluminado sino alguien que tuviera alguna habilidad como cantar, contar un chiste”, sostiene. Posteriormente, el varieté pasa a España porque allí está surgiendo una canción popular: el cuplé. “Es un momento donde aparece la emancipación femenina -la belle époque- y existe una sensación de jolgorio y esperanza”, cuenta el director. Las mujeres eran amas de casa o eran prostitutas, no había punto intermedio, por ello esta sensación de optimismo, agrega.

- Y el cuplé?
Es una canción que viene del suburbio, es como el tango, pero ésta es más sensual y cadenciosa,“La violetera” es un cuplé. El varieté se relaciona con esto porque las cupletistas tenían una canción que era “El relicario” y cuando la presentaban había toda una puesta en escena que tenía que ver con su vestuario, con la manera de entrar, de moverse. El artista comienza a pulirse en esto de hacer su propia puesta en escena porque al comienzo no era un género específicamente artístico. Hasta 1925, 1930 aproximadamente este género se instala como una moda internacional en todas las ciudades más importantes de occidente. “En Buenos Aires había grupos folclóricos, campeonatos de catch, ventrilocuos, ilusionistas, magos. Por esto es importante destacar la relación con la demostración de habilidad, es un género que está ligado a lo popular. Florencio Parravicini comenzó con tiro al blanco humano. Gardel e Iris Marga se iniciaron cantando y actuando en las varieté.

“El varieté se instala en sus diferentes versiones según el contexto histórico”

- En qué espacios se instalan éstas muestras de habilidad?
Compartían edificio con el cine porque era todo muy rudimentario. Había funciones de cine con o sin varieté”. Después del 30’, con el crack económico, decae esa sensación de glamour y bienestar. Una próxima etapa comienza entre 1940 y 1960 surgiendo la revista. El varieté se instala allí pero de otra manera porque en la revista existen jerarquías y éste es un género horizontal.

- Y llegando a los 60’?
En los 60’ se da otra ruptura, el contexto mundial es el del Mayo francés de 1968; en Buenos Aires está el Instituto Di Tella –exponente de la neo-vanguardia del 60’-, con toda esa ebullición política, más tarde el Cordobazo y la prohibición del peronismo. Cuando comienza a hacer eclosión este contexto y sus ideas, también empieza a hacer eclosión el discurso psi en forma popular, “se populariza la cuestión del cuestionamiento”, -valga la redundancia- . Surgen los café concert que sería la versión del varieté de ese momento. La propuesta es la misma, los actores generan sus propios espacios y escriben sus guiones. Lo que cambia es el discurso, se concentra lo psi, lo político y la transgresión de ese momento. Ahí estaba Bergara Leumann con La Botica del Ángel. Estos concert seguirán hasta los 80’ ya muy apaleados por la dictadura.

La diferencia fundamental del varieté con el teatro formal se encuentra en la relación con el público, la situación es menos formal, ya que la convención es más laxa porque el espectador está ubicado en una mesa. La innovación del café concert fue la de la butaca que tenía un apoya brazos con un cenicero y un agujero para poner el brazo. El actor se mete entre la gente siendo ellos los que definen el espacio con su propuesta. Los actores se fusionan con músicos, bailarines y artistas plásticos. De allí surgieron los Les Luthier.

Llegaron las fiestas calientes de los 80’


Después de la dictadura -bajo la presidencia de Raúl Alfonsín- se vuelve a producir lo mismo “los actores toman la posta”. Había una movida de dramaturgos, ya que está en su fervor el ciclo Teatro Abierto, pero los que fuimos parte de la movida del 80’ necesitamos otra cosa: la fiesta. ½ Mundo, el Centro Cultural Ricardo Rojas, El Parakultural, Einstein eran lugares donde había fiestas de encuentros, excesivas, agresivas -mucho menos agresivas de lo que se difundía- y con mucha calentura.

Los jóvenes no iban al teatro porque no accedían al edificio. A dónde van? A bailar. En el 88’ decidimos abrir ½ Mundo proponiendo una pista de baile bombardeada por efectos teatrales. La gente no iba a ver “al artista” sino que iba a pasarla bien. Esto es algo que a muchos artistas del under les costaba entender. En esos lugares ocurría que no sólo había un buen artista o uno malo sino que se buscaba estos espacios porque el público compartía esa sensación de destape. Las Gambas, Batato Barea bajaban del escenario y te quedabas charlando con ellos, había una sensación de encuentro. Se mezclaba mucho de la cultura del rock. Pero fue un momento. Duró lo que duró la ilusión de la post -dictadura.

“Este no es un momento de confluencia es un momento de dispersión. Creo que lo que permite esta dispersión y que continúe el varieté es que no se terminó la vida democrática”

- Qué sucedió en los 90’ y qué repercusiones trae en la actualidad?

Te diría que la última década del menemismo nos dejó tan golpeados que no confiamos ni en la mano. Es un momento donde la gente no se encuentra. Si vos ves lo que se propone desde los medios como el “teatro nuevo”, sin ánimo de desvalorizarlo pero en comparación con otros momentos del teatro, creo que es bastante más liviano o están más presente los autores y los directores que los actores. En los 80’ el sujeto era el actor, en los 90’ el sujeto pasa más por el autor. Pero es la cultura que valora más la palabra que el gesto y lo considera como menor. La palabra queda, el gesto no. Creo que es una lucha sorda y poco discutida. El sujeto del teatro sigue siendo el actor. Si sacás al actor y el público no existe el teatro”.

“El variete siempre es consecuencia de algo. Hoy no podés pretender que el varieté tenga una sustancia que de dónde la va a sacar?. Hay diferentes ondas y diferentes actores. En los 80’ el clown era más negro, más crítico.

- Qué sucede con los varieté que actualmente funcionan en espacios teatrales formales (salas)?

El público tiene que estar de alguna manera incluído en el espacio. La convención de la cuarta pared, el actor, la tiene que poder poner y sacar según su antojo, no tiene que estar determinada desde el espacio. Un ejemplo: el espectáculo del grupo "Las gambas al ajillo" que estuvo hace unos años en el Teatro Empire era muy bueno y disfrutable igual pero se enfriaba bastante en comparación con un espacio como el Parakultural. No tenía ese sabor que se lograba en otro espacio.

Este género tiene que tener cierta transgresión, que el público también se pueda lanzar. Por eso lo festivo está ligado a la bebida, a la comida, al disfrute y al placer no solamente en el sentido estético. El año pasado en ½ Mundo hicimos una serie de varietés y estaba instalado un bar. La gente salía y entraba y era tan importante lo que pasaba en la sala como el encuentro en el bar. Cuando no está esto y le ponen el nombre de varieté me parece que no entienden o no lo saben. Los números no son únicamente cómicos, hay números muy dramáticos y creo que esto se está dejando de lado”.

-Leandro Rosati explica en un comienzo que “El varieté por definición es una sucesión de números que no tiene nada que ver uno con el otro pero siempre tiene que estar propuesta la fiesta. No hay director, no hay puestita ni hay autor. El sujeto indiscutido es el actor y es el que sostiene todo”. Habrá o no habrá director entonces?. Re-pregunto: Cuando proponés un varieté, ¿estás dirigiendo?

Cuando armo varieté tienen que ver conmigo. Son más negros y no acuden todo el tiempo al humor. Hay diferentes actores que hacen diversas rutinas y trato que intervengan distintos tonos. Cada varieté tiene que tener una cierta armonía entre los números. Mi dirección está encaminada más que a formatear desde una cosa ideológica o estética a que exista esta armonía. Trato que haya esta energía en sus diferentes modalidades. Respeto que sea la onda del actor y no la mía. Quiero que conciba un personaje que pueda decir un texto pero que también en otro momento tenga otras posibilidades. Esto es lo más interesante que tiene el varieté hablando ya pedagógicamente. La más clara en esto fue Niní Marshall, sus personajes podía actuar en diferentes situaciones. Lo que definía la situación era el personaje. Esto ocurre también en Gasalla y en Rosetto. Lo que determina todo es el actor, tanto el texto como la música son accesorios que tiene el actor para expresar determinada cosa.

- Sería la dramaturgia del actor una necesidad que lleva a muchos artistas al varieté?

Es un término adecuado ya que es un intermedio entre el autor y el actor. Cuando vos me preguntabas cómo hago para dirigir? En realidad lo que estoy haciendo es una labor que tiene que ver con la dramaturgia. Porque muchos actores y alumnos se acercan al varieté porque tienen ideas o deseos de decir determinada cosa. Porque el actor no es un escritor, entonces, trae un texto muy en bruto, son ideas, sensaciones, flashes. Esto es importante para las clases que doy de Varieté en el Centro Cultural Ricardo Rojas, yo les pido a mis alumnos que escriban para que larguen material. Ahí empieza mi laburo como dramaturgista, los llevo a que eso tenga sentido en la construcción de su personaje y en la acción. Que el texto corresponda a eso y no los lleve de la nariz y que el actor se apropie del personaje. Eso creo es lo fundamental.

- Me saqué un tanto la duda. La dirección tendría que ver entonces con organizar modalidades de energía entre los números y con un trabajo dramatúrgico con el actor...

Actualmente estás dirigiendo?
Ahora sí, dirigiendo con todas las letras. Sí. Con mi grupo Los Cometabrás estamos haciendo un nuevo espectáculo que es una obra de miedo!. Trip telúrico. Una obra de terror, es muy visual, trabajada desde lo plástico. Se trata de un funcionario que pertenece a una comisión que investiga una empresa, este hombre es un tipo honesto y lo espera un empresario rarísimo y una secretaria más loca que una tuerca, son muy sacados los personajes. Es toda la trama de lo que le va pasando a este hombre en esta investigación con estos personajes, además vienen con una comparsa siniestra. El espectáculo esta elaborado a partir de máscaras, munecos, títeres. Tiene dos planos, uno tiene que ver con lo que pasa con esta investigación y otro plano tiene que ver con todo lo metafórico, el sueño o la pesadilla del hombre. El insiste en hacer este informe pero se le empieza a enrarecer el plano.
Una de las ideas cuando comenzamos a pensar este espectáculo tenía que ver con referencias a esos personajes tipo Yabrán o la secretaria de Yoma. Personajes siniestros que nunca entendés que es lo realmente les sucedió y tienen muchas caras diferentes. Esto ocurrió mucho durante el menemismo, todo lo oscuro, lo negro, lo extraño.
Se llama Trip telúrico porque tomamos el tema de la doma en el sentido de elementos de dominación, poder y sometimiento.

Publicado en: Historias de Varieté

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