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#1 Antoniko Publicado el 27/09/2003 a las 20:50:39 Re: PAGINA PARA LEER Nº55: "EL AMASIJO"- Original de Jhon Argerich- un Argentino en Suecia

Teatro: Y O MATE AL NEGRO- DE T.JU RADO-VENEZUELA- Pub: www.predicado.com
DICIONARIO LUNFARDO- Pra. Parte- desde la A- hasta - hasta la G- pub. por HUMORMDQ.
FELIZ CUMPLEAÑOS ARGENTINA- publicado DG- por Daniel Gallego
DICCIONARIO LUNFARDO- 2da. parte- desde la G hasta la Z pub. por HUMORMDQ- Mar del Plata- Argentina
DECIRES de Facundo Cabral- Buenos Aires Argentina
JULIA... (gritos de ultratumba) Cuento Fantástico de Antonio De Bonis- 1ra.Parte
HOMENAJE AL GRAN AMERICANO: Jose De San Martir en ### aniversario de su muerte.
"AMIGO POETA"- original de Chaveli- Venezuela- publicada en www.predicado.com
SABIOS CONSEJOS- enviados por Hugo Sirio- de Escobar-Bs.Aires- ARGENTINA
PIDAMOS POR LOS NIÑOS- original de la Doctora Beatriz Allocatti- Argentina
EL AMASIJO- original de Jhon Argerich- un Argentino En Suecia
*************

EL AMASIJO
PELIGROS QUE ASECHAN AL EMIGRAR
-Parte I-
(Donde se habla de Cachirulo en Nueva York)
Por: John Argerich

**********

En esta época horrible, cuando tantos piensan rajarse al primer mundo para paliar su amargura, hay que hacer una advertencia. No todo cuanto brilla es oro. Y apenas lean lo que le pasó al protagonista de esta historia, es fija que endosan la conclusión. Mejor quedarse en el molde para salvar la Argentina, que gambetear los peligros de un incierto porvenir.

-o0o-

Cachirulo Vieytes era un tipo sin suerte. Y basta que le preguntaran cómo andaban las cosas, para que contestara siempre lo mismo:
-Jodido, che...
Primero no tenía un sope cortado en cuatro, como cualquier gil, pero de tanto gastar los tamangos, a la final enchufó un puestito de sereno en una obra. Parecía que hubiera resuelto sus problemas, pero entonces la jermu se le rajó con un viajante de comercio. Imposible resistir los mandatos del temperamento meridional, esas noches de invierno. Y cuando se encontraba con la barra, el diálogo era siempre igual.
-¿Cómo andás?
-Sin pegar una...
-¿Qué te sapa, hoy?
-Opiado como hongo de azotea, con tanta malaria,che...
Y después, el muy fúlmine se ponía a cantar uno de sus tangos favoritos:
"En la timba de la vida,
sos un punto sin arrastre
con el naipe salidor..."
-¿Ni un levante, para pasar el rato, tampoco?
-¡Pobre de vos! La otra vuelta empecé a chamuyarme una naifa en el subte, y cuando quise consumar, chantó la falta.
-¿Cómo es eso?
-Era cana, la muy yegua... "¡Estás detenido!" -dijo- "Acompañáme a la seccional."
-Mala pata nomás. ¡Cuestión de romper la racha, viejo! -repuso, solidario, el cumpa interlocutor.
-¿Qué me aconsejás hacer?
-Rajáte a Nueva York, donde hay garufa para todos. ¿No vistes las series que dan por televisión?
-¿Justo ahora, que encontré laburo?
-No te hagás problema, allá se gana bien, y con lo que ahorrás en un año volvés hecho un bacán.
-Apenas si pesco el idioma...
-De la calle 85 para arriba son todos latinos. Allá se habla menos inglés que en el Mercado de Abasto.
-Entonces, me rajo ya.
Poco después, el héroe de este relato, que como cualquier hijo de vecino, tenía unos dólares cosidos al colchón, desembarcaba sacando pecho en el aeropuerto John F. Kennedy. Y esa misma noche salió a conquistar la gran ciudad. En una de ésas, acá le daba redoblona, con laburo y hembras, después de tanto sufrir. ¡Y qué despiole era aquello! Unas curvas, unas pilchas, un estilo al caminar, como para darle cuerda al más sofaifa. Hasta que de pronto, la vista aguda de Cachirulo se cruzó con unos ojos azabaches que pedían cachascán. Lucha libre, un decir.
-¿Va sola? -preguntó, al mejor estilo porteño.
Y como allá la ley de probabilidades es distinta que entre nosotros, la cosa se dió, nomás.
-¡Ay, sí, joven! -respuso el noble ejemplar.
Fueron a un boliche, pidieron dos "bourbons on the rocks", y al ratito nuestro crédito ya estaba a punto de empezar el chape. Primero un chamuyo sottovoce en el oído, después vinieron las consabidas sonrisas, de pegajosa complicidad. Por fin, sus manos se cruzaron, y llegó el momento de explorar abajo del mostrador. Pero arribado este punto, la percanta marcaba sin dar cuartel.
-Este no es sitio para ir al grano -dijo- Yo vivo enfrente, y si tenés un rato libre, te invito a tomar café.
A Cachirulo le pasó una imagen fugaz por el balero. La estatua de la Libertad haciendo striptease. Primero largó la antorcha, después el funye, para dejar caer luego hasta la última pilcha, quedando al descubierto todo el esplendor de su rubia desnudez. Y mientras cruzaban la calle, iba pensando "Dios salve a América", con el coco lavado de sincera convicción. Por fin, entraron al 4-A.
-¡Esperá un cachito, que voy al baño! -dijo ella.
Y él se distrajo hojeando un ejemplar de "El diario de Nueva York", hasta que la oyó salir. Pero por una de esas cosas raras que pasan en Norteamérica, había ocurrido la metamorfosis más insólita. Sus pechos prominentes estaban ahora más chatos que colinas de la pampa, y bajo esa tanga rosada se veía un bulto de sospechosa entidad.
-¡Mamma mía! -gritó Cachirulo, y girando sobre sus talones, ganó la calle al raje vivo, para salvar el invicto, como se suele decir.
-¡Volvé, precioso! -gritaban a sus espaldas, pero mejor no mirar.
Había tenido un mal comienzo en la urbe de los rascacielos, es bien cierto. Aunque con el desbole que era la vía pública, resultaba prematuro desalentarse. Si no, mireVd. alrededor... ¡La suerte con las minas, que tiene cualquier gil! Un país lo quie se dice de mi flor, porque además en todas partes había carteles ofreciendo changas.
"Hay vacante de albañil."
"Lustrador se precisa."
"Busco mozo que hable español."
"Inicie su carrera militar, participando de las próximas invasiones"
Pero mientras esos y otros pensamientos afines le llenaban la claraboya, fue acercándose a Central Park.
-¡Huija rendija! -gritó redepente, al ver salir del elevado una pelirroja portadora de todos los megatones que hay en conserva.
Había que arremeter, no fueran a birlársela, por chaucha. Entonces se acercó con expresión de canchero, e hizo el arrime de rigor.
-¿Va sola, nena?
Y sin duda este país estaba un kilo, porque se le volvió a dar. Ella lo miró de reojo, dedicándole una cálida sonrisa.
-Si... ¿por qué?
-Pensé que podríamos tomar un copetín.
-¡Seguro! -repuso la bella- ¿Me llevás el portafolios?
Cachirulo vio la oportunidad de anotarse un poroto, y lo tomó de sus manitos blancas. Medio pesadote el bagayo, pero todo sea por quedar bien. Así caminaron varias cuadras. Hasta que cuando estaban por llegar a un boliche, les cerraron el paso dos morochos, con la cara tapada y bufoso en mano.
-¡Dame el maletín, o te bajo! -dijo uno.
Las víctimas se miraron, mas de nada hubiera servido discutir esa orden. Y arrebatando el trofeo, los malvados pusieron pies en polvorosa. Pero las sorpresas no vienen solas. Ella había sacado una cajita del bolsillo, y mientras apretaba el botón, gritó:
-¡Tiráte al suelo!
Se produjo un fogonazo, y ambos chorros volaron por el aire, hechos compota.
-Obras son amores... -dijo la mina, como disculpándose- No pude poner la bomba en Amnesty, como quería, pero al menos sirvió para limpiar un poco tanto negro de mierda que hay en la ciudad.
Cachirulo no tuvo tiempo de contestar, porque sin recibir orden alguna del marote, sus piernas empezaron a correr. Así llegó a Columbus Circle. Y mientras esperaba la luz verde para cruzar la calle, alguien le dijo al oído con voz dulce:
-Seguime, que te conviene, extranjero...
El se dió vuelta, y vió una muchacha de hermosos ojos azules y pelo castaño claro flotando al viento, vestida con un decoro poco usual.

-o0o-

Así acaba la primera parte del relato. ¿Hallará Cachirulo amor y fortuna en Nueva York? No le adelantamos un pito, asi regresas a esta página. ¿De qué vamos a morfar, si no?

The end.




Copyright: John Argerich, 2002.
La reproducción total o parcial de este artículo es libre mencionando la fuente, con noticia al autor.




* ** * *
Escritor, periodista y dibujante, nacido en Buenos Aires, Argentina, y residente en Suecia desde 1978. Es contador público por la Universidad de Buenos Aires, con trabajo de postgrado en economía y en ciencias políticas. Debió exiliarse a raíz del golpe militar de 1976, habiendo viajado extensamente por Europa y las Américas. Residió en varios países, entre ellos Brasil, España, Estados Unidos y Uruguay. Fue director de la revista Juventud, de Buenos Aires, y jefe de redacción en la casa editorial W.M. Jackson Inc., de Nueva York. Fue traductor de The Readers' Digest, y ha colaborado en libros y periódicos de ambos continentes, destacándose su aporte al semanario sueco en lengua española Liberación, donde publicó más de doscientos artículos. Creó las columnas El amasijo, y De todo, como en botica. En la actualidad trabaja regularmente para una docena de medios de Argentina, Australia, Holanda, Suecia y Uruguay, tanto electrónicos como impresos. Escribe en castellano, inglés y sueco, habiendo sido traducido al idioma holandés. Cultiva el periodismo cultural, la sátira, el cuento costumbrista, y la poesía. Ha publicado varios libros, e ilustra personalmente la mayor parte de su trabajo. Sus temas favoritos son la caricatura y el relato "multiplot". Entre su producción más reciente merecen destacarse una antología de escritores latinoamericanos residentes en Europa, llamada El libro de todos (1999), y el poemario Rimas de soledad (2002). Ambos trabajos fueron publicadas por Invandrarförlaget, de Borås, Suecia. Tiene tres obras de relatos inéditos a publicarse próximamente.
#2 Antoniko Publicado el 04/10/2003 a las 17:00:47 Re: PAGINA PARA LEER Nº57: "EL AMASIJO"- (I) Original de Jhon Argerich- un Argentino en Suecia

Teatro: YO MATE AL NEGRO- DE T.JU RADO-VENEZUELA- Pub: www.predicado.com
DICIONARIO LUNFARDO- Pra. Parte- desde la A- hasta - hasta la G- pub. por HUMORMDQ.
FELIZ CUMPLEAÑOS ARGENTINA- publicado DG- por Daniel Gallego
DICCIONARIO LUNFARDO- 2da. parte- desde la G hasta la Z pub. por HUMORMDQ- Mar del Plata- Argentina
DECIRES de Facundo Cabral- Buenos Aires Argentina
JULIA... (gritos de ultratumba) Cuento Fantástico de Antonio De Bonis- 1ra.Parte
HOMENAJE AL GRAN AMERICANO: Jose De San Martir en ### aniversario de su muerte.
"AMIGO POETA"- original de Chaveli- Venezuela- publicada en www.predicado.com
SABIOS CONSEJOS- enviados por Hugo Sirio- de Escobar-Bs.Aires- ARGENTINA PIDAMOS LOS NIÑOS- original de la Doctora Beatriz Allocatti- Argentina
EL AMASIJO- original de Jhon Argerich- un Argentino En Suecia
EL AMASIJO- Original de Jhon Argerich- un Argentino en Siecia
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El amasijo

PELIGROS QUE ASECHAN AL EMIGRAR
-Parte I-
(Donde se habla de Cachirulo en Nueva York)
Por: John Argerich

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En esta época horrible, cuando tantos piensan rajarse al primer mundo para paliar su amargura, hay que hacer una advertencia. No todo cuanto brilla es oro. Y apenas lean lo que le pasó al protagonista de esta historia, es fija que endosan la conclusión. Mejor quedarse en el molde para salvar la Argentina, que gambetear los peligros de un incierto porvenir.

-o0o-

Cachirulo Vieytes era un tipo sin suerte. Y basta que le preguntaran cómo andaban las cosas, para que contestara siempre lo mismo:
-Jodido, che...
Primero no tenía un sope cortado en cuatro, como cualquier gil, pero de tanto gastar los tamangos, a la final enchufó un puestito de sereno en una obra. Parecía que hubiera resuelto sus problemas, pero entonces la jermu se le rajó con un viajante de comercio. Imposible resistir los mandatos del temperamento meridional, esas noches de invierno. Y cuando se encontraba con la barra, el diálogo era siempre igual.
-¿Cómo andás?
-Sin pegar una...
-¿Qué te sapa, hoy?
-Opiado como hongo de azotea, con tanta malaria,che...
Y después, el muy fúlmine se ponía a cantar uno de sus tangos favoritos:
"En la timba de la vida,
sos un punto sin arrastre
con el naipe salidor..."
-¿Ni un levante, para pasar el rato, tampoco?
-¡Pobre de vos! La otra vuelta empecé a chamuyarme una naifa en el subte, y cuando quise consumar, chantó la falta.
-¿Cómo es eso?
-Era cana, la muy yegua... "¡Estás detenido!" -dijo- "Acompañáme a la seccional."
-Mala pata nomás. ¡Cuestión de romper la racha, viejo! -repuso, solidario, el cumpa interlocutor.
-¿Qué me aconsejás hacer?
-Rajáte a Nueva York, donde hay garufa para todos. ¿No vistes las series que dan por televisión?
-¿Justo ahora, que encontré laburo?
-No te hagás problema, allá se gana bien, y con lo que ahorrás en un año volvés hecho un bacán.
-Apenas si pesco el idioma...
-De la calle 85 para arriba son todos latinos. Allá se habla menos inglés que en el Mercado de Abasto.
-Entonces, me rajo ya.
Poco después, el héroe de este relato, que como cualquier hijo de vecino, tenía unos dólares cosidos al colchón, desembarcaba sacando pecho en el aeropuerto John F. Kennedy. Y esa misma noche salió a conquistar la gran ciudad. En una de ésas, acá le daba redoblona, con laburo y hembras, después de tanto sufrir. ¡Y qué despiole era aquello! Unas curvas, unas pilchas, un estilo al caminar, como para darle cuerda al más sofaifa. Hasta que de pronto, la vista aguda de Cachirulo se cruzó con unos ojos azabaches que pedían cachascán. Lucha libre, un decir.
-¿Va sola? -preguntó, al mejor estilo porteño.
Y como allá la ley de probabilidades es distinta que entre nosotros, la cosa se dió, nomás.
-¡Ay, sí, joven! -respuso el noble ejemplar.
Fueron a un boliche, pidieron dos "bourbons on the rocks", y al ratito nuestro crédito ya estaba a punto de empezar el chape. Primero un chamuyo sottovoce en el oído, después vinieron las consabidas sonrisas, de pegajosa complicidad. Por fin, sus manos se cruzaron, y llegó el momento de explorar abajo del mostrador. Pero arribado este punto, la percanta marcaba sin dar cuartel.
-Este no es sitio para ir al grano -dijo- Yo vivo enfrente, y si tenés un rato libre, te invito a tomar café.
A Cachirulo le pasó una imagen fugaz por el balero. La estatua de la Libertad haciendo striptease. Primero largó la antorcha, después el funye, para dejar caer luego hasta la última pilcha, quedando al descubierto todo el esplendor de su rubia desnudez. Y mientras cruzaban la calle, iba pensando "Dios salve a América", con el coco lavado de sincera convicción. Por fin, entraron al 4-A.
-¡Esperá un cachito, que voy al baño! -dijo ella.
Y él se distrajo hojeando un ejemplar de "El diario de Nueva York", hasta que la oyó salir. Pero por una de esas cosas raras que pasan en Norteamérica, había ocurrido la metamorfosis más insólita. Sus pechos prominentes estaban ahora más chatos que colinas de la pampa, y bajo esa tanga rosada se veía un bulto de sospechosa entidad.
-¡Mamma mía! -gritó Cachirulo, y girando sobre sus talones, ganó la calle al raje vivo, para salvar el invicto, como se suele decir.
-¡Volvé, precioso! -gritaban a sus espaldas, pero mejor no mirar.
Había tenido un mal comienzo en la urbe de los rascacielos, es bien cierto. Aunque con el desbole que era la vía pública, resultaba prematuro desalentarse. Si no, mireVd. alrededor... ¡La suerte con las minas, que tiene cualquier gil! Un país lo quie se dice de mi flor, porque además en todas partes había carteles ofreciendo changas.
"Hay vacante de albañil."
"Lustrador se precisa."
"Busco mozo que hable español."
"Inicie su carrera militar, participando de las próximas invasiones"
Pero mientras esos y otros pensamientos afines le llenaban la claraboya, fue acercándose a Central Park.
-¡Huija rendija! -gritó redepente, al ver salir del elevado una pelirroja portadora de todos los megatones que hay en conserva.
Había que arremeter, no fueran a birlársela, por chaucha. Entonces se acercó con expresión de canchero, e hizo el arrime de rigor.
-¿Va sola, nena?
Y sin duda este país estaba un kilo, porque se le volvió a dar. Ella lo miró de reojo, dedicándole una cálida sonrisa.
-Si... ¿por qué?
-Pensé que podríamos tomar un copetín.
-¡Seguro! -repuso la bella- ¿Me llevás el portafolios?
Cachirulo vio la oportunidad de anotarse un poroto, y lo tomó de sus manitos blancas. Medio pesadote el bagayo, pero todo sea por quedar bien. Así caminaron varias cuadras. Hasta que cuando estaban por llegar a un boliche, les cerraron el paso dos morochos, con la cara tapada y bufoso en mano.
-¡Dame el maletín, o te bajo! -dijo uno.
Las víctimas se miraron, mas de nada hubiera servido discutir esa orden. Y arrebatando el trofeo, los malvados pusieron pies en polvorosa. Pero las sorpresas no vienen solas. Ella había sacado una cajita del bolsillo, y mientras apretaba el botón, gritó:
-¡Tiráte al suelo!
Se produjo un fogonazo, y ambos chorros volaron por el aire, hechos compota.
-Obras son amores... -dijo la mina, como disculpándose- No pude poner la bomba en Amnesty, como quería, pero al menos sirvió para limpiar un poco tanto negro de mierda que hay en la ciudad.
Cachirulo no tuvo tiempo de contestar, porque sin recibir orden alguna del marote, sus piernas empezaron a correr. Así llegó a Columbus Circle. Y mientras esperaba la luz verde para cruzar la calle, alguien le dijo al oído con voz dulce:
-Seguime, que te conviene, extranjero...
El se dió vuelta, y vió una muchacha de hermosos ojos azules y pelo castaño claro flotando al viento, vestida con un decoro poco usual.

-o0o-

Así acaba la primera parte del relato. ¿Hallará Cachirulo amor y fortuna en Nueva York? No le adelantamos un pito, asi regresa el 1 de agosto a esta página. ¿De qué vamos a morfar, si no?

The end.




Copyright: John Argerich, 2002.
La reproducción total o parcial de este artículo es libre mencionando la fuente, con noticia al autor.




* ** * *
Escritor, periodista y dibujante, nacido en Buenos Aires, Argentina, y residente en Suecia desde 1978. Es contador público por la Universidad de Buenos Aires, con trabajo de postgrado en economía y en ciencias políticas. Debió exiliarse a raíz del golpe militar de 1976, habiendo viajado extensamente por Europa y las Américas. Residió en varios países, entre ellos Brasil, España, Estados Unidos y Uruguay. Fue director de la revista Juventud, de Buenos Aires, y jefe de redacción en la casa editorial W.M. Jackson Inc., de Nueva York. Fue traductor de The Readers' Digest, y ha colaborado en libros y periódicos de ambos continentes, destacándose su aporte al semanario sueco en lengua española Liberación, donde publicó más de doscientos artículos. Creó las columnas El amasijo, y De todo, como en botica. En la actualidad trabaja regularmente para una docena de medios de Argentina, Australia, Holanda, Suecia y Uruguay, tanto electrónicos como impresos. Escribe en castellano, inglés y sueco, habiendo sido traducido al idioma holandés. Cultiva el periodismo cultural, la sátira, el cuento costumbrista, y la poesía. Ha publicado varios libros, e ilustra personalmente la mayor parte de su trabajo. Sus temas favoritos son la caricatura y el relato "multiplot". Entre su producción más reciente merecen destacarse una antología de escritores latinoamericanos residentes en Europa, llamada El libro de todos (1999), y el poemario Rimas de soledad (2002). Ambos trabajos fueron publicadas por Invandrarförlaget, de Borås, Suecia. Tiene tres obras de relatos inéditos a publicarse próximamente.
#3 Antoniko Publicado el 04/10/2003 a las 17:20:41 Re: PAGINA PARA LEER Nº58: "EL AMASIJO"- (I) Original de Jhon Argerich- un Argentino en Suecia

Teatro: Y O MATE AL NEGRO- DE T.JU RADO-VENEZUELA- Pub: www.predicado.com
DICIONARIO LUNFARDO- Pra. Parte- desde la A- hasta - hasta la G- pub. por HUMORMDQ.
FELIZ CUMPLEAÑOS ARGENTINA- publicado DG- por Daniel Gallego
DICCIONARIO LUNFARDO- 2da. parte- desde la G hasta la Z pub. por HUMORMDQ- Mar del Plata- Argentina
DECIRES de Facundo Cabral- Buenos Aires Argentina
JULIA... (gritos de ultratumba) Cuento Fantástico de Antonio De Bonis- 1ra.Parte
HOMENAJE AL GRAN AMERICANO: Jose De San Martir en ### aniversario de su muerte.
AMIGO POETA- original de Chaveli- Venezuela- publicada en www.predicado.Com
SABIOS CONSEJOS- enviados por Hugo Sirio- de Escobar-Bs.Aires- ARGENTINA
PIDAMOS POR LOS NIÑOS- original de la Doctora Beatriz Allocatti- Argentina
EL AMASIJO- original de Jhon Argerich- un Argentino En Suecia- 1ra parte.

*************



EL AMASIJO

PELIGROS QUE ASECHAN AL EMIGRAR

-Parte I-

(Donde se habla de Cachirulo en Nueva York)

Por: John Argerich



**********



En esta época horrible, cuando tantos piensan rajarse al primer mundo para paliar su
amargura, hay que hacer una advertencia. No todo cuanto brilla es oro. Y apenas lean lo
que le pasó al protagonista de esta historia, es fija que endosan la conclusión. Mejor
quedarse en el molde para salvar la Argentina, que gambetear los peligros de un
incierto porvenir.



-o0o-



Cachirulo Vieytes era un tipo sin suerte. Y basta que le preguntaran cómo andaban las
cosas, para que contestara siempre lo mismo:

-Jodido, che...

Primero no tenía un sope cortado en cuatro, como cualquier gil, pero de tanto gastar
los tamangos, a la final enchufó un puestito de sereno en una obra. Parecía que hubiera
resuelto sus problemas, pero entonces la jermu se le rajó con un viajante de comercio.
Imposible resistir los mandatos del temperamento meridional, esas noches de invierno. Y
cuando se encontraba con la barra, el diálogo era siempre igual.

-¿Cómo andás?

-Sin pegar una...

-¿Qué te sapa, hoy?

-Opiado como hongo de azotea, con tanta malaria,che...

Y después, el muy fúlmine se ponía a cantar uno de sus tangos favoritos:

"En la timba de la vida,

sos un punto sin arrastre

con el naipe salidor..."

-¿Ni un levante, para pasar el rato, tampoco?

-¡Pobre de vos! La otra vuelta empecé a chamuyarme una naifa en el subte, y cuando
quise consumar, chantó la falta.

-¿Cómo es eso?

-Era cana, la muy yegua... "¡Estás detenido!" -dijo- "Acompañáme a la
seccional."

-Mala pata nomás. ¡Cuestión de romper la racha, viejo! -repuso, solidario, el cumpa
interlocutor.

-¿Qué me aconsejás hacer?

-Rajáte a Nueva York, donde hay garufa para todos. ¿No vistes las series que dan por
televisión?

-¿Justo ahora, que encontré laburo?

-No te hagás problema, allá se gana bien, y con lo que ahorrás en un año volvés hecho
un bacán.

-Apenas si pesco el idioma...

-De la calle 85 para arriba son todos latinos. Allá se habla menos inglés que en el
Mercado de Abasto.

-Entonces, me rajo ya.

Poco después, el héroe de este relato, que como cualquier hijo de vecino, tenía unos
dólares cosidos al colchón, desembarcaba sacando pecho en el aeropuerto John F. Kennedy.
Y esa misma noche salió a conquistar la gran ciudad. En una de ésas, acá le daba
redoblona, con laburo y hembras, después de tanto sufrir. ¡Y qué despiole era aquello!
Unas curvas, unas pilchas, un estilo al caminar, como para darle cuerda al más sofaifa.
Hasta que de pronto, la vista aguda de Cachirulo se cruzó con unos ojos azabaches que
pedían cachascán. Lucha libre, un decir.

-¿Va sola? -preguntó, al mejor estilo porteño.

Y como allá la ley de probabilidades es distinta que entre nosotros, la cosa se dió,
nomás.

-¡Ay, sí, joven! -respuso el noble ejemplar.

Fueron a un boliche, pidieron dos bourbons on the rocks, y al ratito
nuestro crédito ya estaba a punto de empezar el chape. Primero un chamuyo sottovoce en
el oído, después vinieron las consabidas sonrisas, de pegajosa complicidad. Por fin,
sus manos se cruzaron, y llegó el momento de explorar abajo del mostrador. Pero
arribado este punto, la percanta marcaba sin dar cuartel.

-Este no es sitio para ir al grano -dijo- Yo vivo enfrente, y si tenés un rato libre,
te invito a tomar café.

A Cachirulo le pasó una imagen fugaz por el balero. La estatua de la Libertad haciendo
striptease. Primero largó la antorcha, después el funye, para dejar caer luego hasta la
última pilcha, quedando al descubierto todo el esplendor de su rubia desnudez. Y
mientras cruzaban la calle, iba pensando Dios salve a América, con el coco
lavado de sincera convicción. Por fin, entraron al 4-A.

-¡Esperá un cachito, que voy al baño! -dijo ella.

Y él se distrajo hojeando un ejemplar de El diario de Nueva York, hasta que
la oyó salir. Pero por una de esas cosas raras que pasan en Norteamérica, había
ocurrido la metamorfosis más insólita. Sus pechos prominentes estaban ahora más chatos
que colinas de la pampa, y bajo esa tanga rosada se veía un bulto de sospechosa entidad.


-¡Mamma mía! -gritó Cachirulo, y girando sobre sus talones, ganó la calle al raje vivo,
para salvar el invicto, como se suele decir.

-¡Volvé, precioso! -gritaban a sus espaldas, pero mejor no mirar.

Había tenido un mal comienzo en la urbe de los rascacielos, es bien cierto. Aunque con
el desbole que era la vía pública, resultaba prematuro desalentarse. Si no, mireVd.
alrededor... ¡La suerte con las minas, que tiene cualquier gil! Un país lo quie se dice
de mi flor, porque además en todas partes había carteles ofreciendo changas.

Hay vacante de albañil.

Lustrador se precisa.

Busco mozo que hable español.

Inicie su carrera militar, participando de las próximas invasiones

Pero mientras esos y otros pensamientos afines le llenaban la claraboya, fue
acercándose a Central Park.

-¡Huija rendija! -gritó redepente, al ver salir del elevado una pelirroja portadora de
todos los megatones que hay en conserva.

Había que arremeter, no fueran a birlársela, por chaucha. Entonces se acercó con
expresión de canchero, e hizo el arrime de rigor.

-¿Va sola, nena?

Y sin duda este país estaba un kilo, porque se le volvió a dar. Ella lo miró de reojo,
dedicándole una cálida sonrisa.

-Si... ¿por qué?

-Pensé que podríamos tomar un copetín.

-¡Seguro! -repuso la bella- ¿Me llevás el portafolios?

Cachirulo vio la oportunidad de anotarse un poroto, y lo tomó de sus manitos blancas.
Medio pesadote el bagayo, pero todo sea por quedar bien. Así caminaron varias cuadras.
Hasta que cuando estaban por llegar a un boliche, les cerraron el paso dos morochos,
con la cara tapada y bufoso en mano.

-¡Dame el maletín, o te bajo! -dijo uno.

Las víctimas se miraron, mas de nada hubiera servido discutir esa orden. Y arrebatando
el trofeo, los malvados pusieron pies en polvorosa. Pero las sorpresas no vienen solas.
Ella había sacado una cajita del bolsillo, y mientras apretaba el botón, gritó:

-¡Tiráte al suelo!

Se produjo un fogonazo, y ambos chorros volaron por el aire, hechos compota.

-Obras son amores... -dijo la mina, como disculpándose- No pude poner la bomba en
Amnesty, como quería, pero al menos sirvió para limpiar un poco tanto negro de mierda
que hay en la ciudad.

Cachirulo no tuvo tiempo de contestar, porque sin recibir orden alguna del marote, sus
piernas empezaron a correr. Así llegó a Columbus Circle. Y mientras esperaba la luz
verde para cruzar la calle, alguien le dijo al oído con voz dulce:

-Seguime, que te conviene, extranjero...

El se dió vuelta, y vió una muchacha de hermosos ojos azules y pelo castaño claro
flotando al viento, vestida con un decoro poco usual.



-o0o-



Así acaba la primera parte del relato. ¿Hallará Cachirulo amor y fortuna en Nueva York?
No le adelantamos un pito, asi regresas a esta página. ¿De qué vamos a morfar, si no?



The end.









Copyright: John Argerich, 2002.

La reproducción total o parcial de este artículo es libre mencionando la fuente, con
noticia al autor.









* ** * *

Escritor, periodista y dibujante, nacido en Buenos Aires, Argentina, y residente en
Suecia desde 1978. Es contador público por la Universidad de Buenos Aires, con trabajo
de postgrado en economía y en ciencias políticas. Debió exiliarse a raíz del golpe
militar de 1976, habiendo viajado extensamente por Europa y las Américas. Residió en
varios países, entre ellos Brasil, España, Estados Unidos y Uruguay. Fue director de la
revista Juventud, de Buenos Aires, y jefe de redacción en la casa editorial W.M.
Jackson Inc., de Nueva York. Fue traductor de The Readers' Digest, y ha colaborado en libros y periódicos de ambos continentes, destacándose su aporte al semanario sueco en lengua española Liberación, donde publicó más de doscientos artículos. Creó las columnas El amasijo, y De todo, como en botica. En la actualidad trabaja regularmente para una docena de medios de Argentina, Australia, Holanda, Suecia y Uruguay, tanto electrónicos como impresos. Escribe en castellano, inglés y sueco, habiendo sido traducido al idioma holandés. Cultiva el periodismo cultural, la sátira, el cuento costumbrista, y la poesía. Ha publicado varios libros, e ilustra personalmente la mayor parte de su trabajo. Sus temas favoritos son la caricatura y el relato "multiplot". Entre su producción más reciente merecen destacarse una antología de escritores latinoamericanos residentes en Europa, llamada El libro de todos (1999), y el poemario Rimas de soledad (2002). Ambos trabajos fueron publicadas por Invandrarförlaget, de Borås, Suecia. Tiene tres obras de relatos inéditos a publicarse próximamente.
#4 Antoniko Publicado el 04/10/2003 a las 17:31:31 Re: PAGINA PARA LEER Nº59: "EL AMASIJO"- (II) Original de Jhon Argerich- un Argentino en Suecia

Teatro: Y O MATE AL NEGRO- DE T.JU RADO-VENEZUELA- Pub: www.predicado.com

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Plata- Argentina

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JULIA... (gritos de ultratumba) Cuento Fantástico de Antonio De Bonis- 1ra.Parte

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EL AMASIJO- original de Jhon Argerich- un Argentino En Suecia- 1ra parte.
EL AMASIJO- Original de Jhon Agerich- un Argentino en Suecia- (II) parte.
*************


EL AMASIJO

PELIGROS QUE ASECHAN AL EMIGRAR
-Parte II-
(Donde se habla de Cachirulo rumbo a casa)
Por: John Argerich

***************


Lo que se dijo antes

Harto de fracasos, Cachirulo Vieytes viaja a Nueva York para buscar amor y dólares. Pero allá la cosa no es fácil, y el proyecto anda a los tumbos. Por fin, una dama vestida con decoro poco usual lo detiene en la vía pública diciéndole:
-Seguime, que te conviene, extranjero...

-o0o-

Continuación:

En vista de tal convite, aquel valor se estremeció. ¡Capaz que esta vuelta se daba la martingala! Así que no opuso resistencia al factor sorpresa. Ella lo tomó del brazo, y empezaron a caminar. Primero despacito, luego cada vez más rápido. Hasta que agarrados de la mano, casi volaban sobre esas sucias veredas color gris. Papeles por todas partes, tachos volcados, gente durmiendo en los portales. Ratas, moscas, y gatos de albañal. Un espectáculo poco congruente con lo que vemos por televisión. "La cara sucia del capitalismo" pensó Cachirulo, que era zurdela, como todo tipo bien. Pero su sorpresa estaba condenada a no conocer límites en la urbe monumental. La nami tan silenciosa, que de no haber iniciado el levante, pudiera pasar por muda. Más con paciencia, todo llega. Así es como, de pronto, se pararon frente a una puerta. Ella dio tres golpes con los nudillos, e hizo aparición una figura extraña. Como sacada de "El jorobado de Notre Dame". Un hombre sin dientes, con olor indescriptible, mezcla de tabaco, transpiración y alcohol. Sus ojos brillaron, al ver a los recién llegados.
-¿Es el elegido? -dijo.
-Si -repuso ella.
-Entren, sin perder tiempo.
De pronto, ajeno al despiole en que se metía, Cachirulo sintió que lo aprisionaban muchas manos. Y encendiéndose las luces, surgieron caras ansiosas. Pero eso no era todo. Por todas partes había cruces invertidas, y estampas de Lucifer.
-¡Castración! -gritaba la multitud, mientras dos ursos vestidos de colorado blandían sendas navajas.
Cachirulo quiso zafarse, pero todo fue inútil. Por fin, lo acostaron sobre una mesa, mientras dos viejas le arrancaban los pantalones.
-¿Y con ésto a quién le ganás? -dijo una, sacudiendo sin respeto su signo de identidad.
La escena puede provocar risitas, pero fuera de toda joda, el fato pintaba mal. Los presentes empezaron a cantar, y bailaban alrededor de la víctima propiciatoria con espasmos histéricos. Vieytes sintió pavura, y ya estaban por empezar los pinchazos de precalentamiento, cuando ocurrió el milagro. Sin anuncio previo, irrumpió al local un piquete de hombres con capuchas y buzos negros. En sus espaldas, la sigla temida:"FBI". Y abrieron fuego tipo far-west. Después, el jefe del grupo dijo:
-¿Quién vive?
La respuesta fue un silencio profundo, sólo interrumpido por los suspiros ahogados del cautivo. El héroe lo vio, sorprendido con la escena.
-¿Y vos qué estás haciendo en pelotas, desfachatado de mierda? -dijo.
Fue difícil explicarle lo ocurrido en mal inglés, porque los héroes no son nunca hispanos. Pero al fin Cachirulo quedó en libertad. Se había escapado por un pelo, de no tener que buscarse una mina nunca más. Y cuando pudo gambetear otra vez el empedrado, salió corriendo. Sin rumbo, sin mirar a los costados, sin parar. Pero Manhattan es una isla, donde pronto le cerrarían el paso las aguas turbias del East River. Había un biógrafo, y entró, sin importarle un corno lo que daban. ¡Su reino por una butaca, donde despatarrarse piola! Pero sintió añoranzas por las animadas tertulias del club social, allá en su barrio. Todos fumaban, como es costumbre en los cines yanquis, así que, siendo abstemio, al ratito empezó a toser. Yeta, porque justo cuando Batman ponía en fuga al monstruo interplanetario, tuvo que salir a respirar aire fresco. Y como para entrar hay que pagar de nuevo, minutos más tarde estaba ejerciendo otra vuelta el triste oficio de peatón. Puso rumbo al suroeste, y de pronto se sintió encandilado por tanta claridad. Eran las luces de Broadway, que siempre quiso conocer. Visto lo cual se echó para tras el jopo, sacando pecho con una clase que hubiera dejado pálido al finado Valentino. Y seguro estaba diez puntos, porque enseguida se le puso a tiro una percanta más linda que lunes sin laburar.
-¿Hablás la castilla? -preguntó.
-Yes -dijo él, para exhibir su cultura idiomática.
-Ya te vi pinta de argentino...
-¿Por qué, che?
-El porte internacional.
-¡Explicáte! -repuso Cachirulo, con cierta curiosidad.
-Te lo digo en dos palabras. Se visten estilo inglés, gesticulan como italianos, y llegado el momento de bancar la dolorosa, muestran su hilacha de moishe cruzado con catalán.
-Si eso te rompe los cocos, ¿por qué no te borrás? -dijo él, engranando.
-Al contrario... -repuso ella- ¡Vds. me encantan! ¿Qué te parece si nos conocemos mejor?
"¡La paponia...!" -pensó Vieytes- "¡A la final, me se dió!" Y poniendo cara de estar en onda, repuso:
-Te invito un cacho a mi hotel.
-Fuera de área -dijo ella- Acá están los pibes de Tony Mugnola, para asegurar tranquilidad.
El loco no entendía mucho, pero malhaya andar preguntando, como payuca por Santa Fe. Al ratito, entraban a un tres estrellas, sobre una calle lateral. La joda iba a salir cara, pero todo fuera por meter su primer pepino en Nueva York. Del laburo se iba a ocupar después.
-Por acá, señor.
Una habitación preciosa, con todas las comodidades del confort moderno. "¡Al fin solos!", pensó él. De entrada, palabras lindas, más tarde unos arrumacos, y ya estaba el encuentro a punto de caramelo, cuando ella dijo sin preavisar ninguna doble intención:
-Ahora sosegáte, que la segunda parte del match son trescientos verdes.
Imposible pensarlo más, con tanto entusiasmo. Cachirulo metió la mano al bolsillo, pero los del FBI le habían afanado hasta el último morlaco, antes de largarlo. Y de nada sirvieron promesas de pronto pago ni la tarjeta de crédito. Aquella desalmada sólo estaba dispuesta a continuar el romance contra transferencia de divisas. Nuestro hombre sintió que sus sueños se iban a las cloacas. Y empezó a gritar de puro histérico, repartiendo patadas contra las paredes. La cosa debe haber durado un buen rato, porque se llenó de gente en la puerta. Hasta que por fin aportaron dos señores vestidos de blanco, con gesto decidido.
-¡Hacete el loco, ahora! -dijo uno, mientras le ajustaba el chaleco de fuerza.
Entonces Cachirulo conoció la parte bruta de Nueva York. Lo metieron en una ambulancia, y ésta se fue tocando la sirena, hasta el manicomio. Y allí estuvo varios meses, sometido a duchas heladas y potente medicación. Hasta que cierto día apareció un gordito pelirrojo de facha desconocida, y le dijo que según la computadora, ya estaba bien. ¡Qué alegría! Pero ésta duró poco, porque en vez de ponerlo en la calle, lo vino a buscar la policía migratoria. Se le habían vencido los tres meses como turista, sin regularizar su situación o rajar del país. Y eso es un delito grave aquí, motivo por el cual fue llevado ante el juez.
-Tres meses de reclusión -dijo éste, con cara de enojado- ¡Todos los extranjeros son iguales! Vienen a aprovecharse de nosotros, como que fuéramos una agencia cogedora de caridad. (Nota del traductor: "fucking charity", dijo el magistrado)
Ese tiempo pasó rápido, mirando TV en español. Pero cuando llegó la ansiada libertad, volvieron las galletas. Sin importarle a nadie un pepino sus proyectos, lo metieron en un celular, para llevarlo derechito al aeropuerto. Deportado por indeseable, el pobre. Más viejo, seco como lengua de loro, y sin un amor que echar de menos. Ni siquiera equipaje tenía ya, después de pasar por los vericuetos del sistema.
"América para los americanos", recordó que decía la célebre frase de Monroe. Y entonces le vino al coco otro pensamiento profundo: "¡Mejor así!".
Sea como fuere, subió al blanco jet y le quitaron las esposas. Entonces pudo disfrutar de un viaje de novela. Exquisitas viandas y atención señorial. Con unas azafatas que daban ganas de volar toda la vida.
-¿Se le ofrece algo más, al caballero?
Fueron nueve horas de placer, tras tanta incomodidad en las mazmorras que Nueva York reserva a los indeseables. De pronto, el altoparlante anunció que aterrizaban en Ezeiza. Miró por la ventanilla, y pudo ver un gran letrero de aluminio con la inscripción "Bienvenidos"
-¿Me sacás una foto, junto al cartel? -le preguntó a un pibe, que iba de cámara al cogote.
-¿Cuál cartel?
Cachirulo se volvió para mirarlo, pero sólo quedaban los postes. Algo más allá, un grupo de linyeras corría llevándose un rollo metálico.
-¡Estamos en casa! -pensó Vieytes.
¡Hogar, dulce hogar!

The end


Copyright: John Argerich, 2002.
La reproducción total o parcial de este artículo es libre mencionando la fuente, con noticia al autor.




* ** * *
Escritor, periodista y dibujante, nacido en Buenos Aires, Argentina, y residente en Suecia desde 1978. Es contador público por la Universidad de Buenos Aires, con trabajo de postgrado en economía y en ciencias políticas. Debió exiliarse a raíz del golpe militar de 1976, habiendo viajado extensamente por Europa y las Américas. Residió en varios países, entre ellos Brasil, España, Estados Unidos y Uruguay. Fue director de la revista Juventud, de Buenos Aires, y jefe de redacción en la casa editorial W.M. Jackson Inc., de Nueva York. Fue traductor de The Readers' Digest, y ha colaborado en libros y periódicos de ambos continentes, destacándose su aporte al semanario sueco en lengua española Liberación, donde publicó más de doscientos artículos. Creó las columnas El amasijo, y De todo, como en botica. En la actualidad trabaja regularmente para una docena de medios de Argentina, Australia, Holanda, Suecia y Uruguay, tanto electrónicos como impresos. Escribe en castellano, inglés y sueco, habiendo sido traducido al idioma holandés. Cultiva el periodismo cultural, la sátira, el cuento costumbrista, y la poesía. Ha publicado varios libros, e ilustra personalmente la mayor parte de su trabajo. Sus temas favoritos son la caricatura y el relato "multiplot". Entre su producción más reciente merecen destacarse una antología de escritores latinoamericanos residentes en Europa, llamada El libro de todos (1999), y el poemario Rimas de soledad (2002). Ambos trabajos fueron publicados por Invandrarförlaget, de Borås, Suecia. Tiene tres obras de relatos inéditos a publicarse próximamente.
#5 Antoniko Publicado el 04/10/2003 a las 17:41:31 Re: PAGINA PARA LEER Nº60: "ESTABA SEGURO DE QUE VENDRIAS"- de Kurt Cobain

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EL AMASIJO- Original de Jhon Agerich- un Argentino en Suecia- (II) parte.
SABIA QUE VENDRÍAS- de Kurt Cobain
*************

ESTABA SEGURO DE QUE VENDRÍAS
de Kurt Cobain

¡Mi amigo no ha regresado del campo de batalla, señor.
Solicito permiso para salir a buscarlo!

¡Permiso denegado!, replicó el oficial. ¡No quiero que
arriesgue usted su vida por un hombre que probablemente ha muerto!

El soldado, haciendo caso omiso de la prohibición, salió, y
una hora más tarde regresó mortalmente herido,
transportando el cadáver de su amigo.

El oficial estaba furioso:
¡Ya le dije yo que había muerto!
¡Ahora he perdido a dos hombres!
Dígame, ¿Merecía la pena salir allá para traer un cadáver?

Y el soldado, moribundo, respondió:
-¡Claro que sí, señor! Cuando lo encontré, todavía estaba vivo y pudo decirme:
" ... Estaba seguro de que vendrías"

Amigo...

"Un amigo es aquel que llega cuando todo el mundo se ha ido".
"Amigo no es aquel que regala rosas, sino aquel que le quita las espinas."
"La amistad no se mide en minutos ni en años. Se mide en lealtad,
comprensión y colaboración."
"El auténtico amigo es el que lo sabe todo sobre ti y sigue siendo tu
amigo."

Kurt Cobain
#6 Antoniko Publicado el 04/10/2003 a las 18:15:53 Re: PAGINA PARA LEER Nº61: "EN UN INSTANTE LLEGASTE A MI"- Erótico de Alejandra de México

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EL AMASIJO- Original de Jhon Agerich- un Argentino en Suecia- (II) parte.
SABIA QUE VENDRÍAS- de Kurt Cobain
EN UN INSTANTE LLEGASTE A MI- relato erótico de ALEJANDRA- Mexico

*************




*EN UN INSTANTE LLEGASTE A MÍ...
Original de ALEJANDRA
De México

************

En un instante llegaste a mí. Me encontraste recostada sobre mi lecho, con los ojos cerrados y las manos, descansado sobre mi cuerpo, mi respiración era suave y profunda. Te acercaste a la orilla de la cama suavemente para no despertarme y fuiste subiendo a través de mi cuerpo, hasta llegar a mis labios que besaste dulcemente.
Lentamente abrí mis ojos y una sonrisa se dibujo en mí. Eras ¡tú! , mis brazos te estrecharon fuertemente, gozosos de por fin tenerte cerca, después de haberlo deseado tantas veces.
Te acerqué aun más y observé tu rostro tan apacible, mientras tus manos se posaban tiernamente sobre mi piel. Tu boca y la mía por fin se encontraron y sentí tus labios suaves y calidos entreabrir los míos; tu boca húmeda calmo la sed en mí.
Nuestras bocas se colmaron de besos y comenzaron a recrearse más allá, tu cuello sabía a mar, mientras que tus caricias eran el cielo. El calor de tu cuerpo fue el sol, que al fundirse en mi océano, se consumía. Tu cuerpo descansó sobre el mío, entre tanto tus manos descubrían mi piel. Caminaste desde mi tobillo hasta mi cadera, y mi cuerpo poco a poco fue despertando a la pasión que has despertado en mí.
Cada tacto dejaba huella, y mi piel deseosa de estar marcada, danzaba frente a ti. Desnudé tu cuerpo, y fui descubriendo poco a poco cada línea y curva de tu ser. Me arrodillé ante ti y en un instante la segunda piel que me cubría la deseché.
Me acerqué a tu rostro y como un niño hambriento tomaste mis pechos observando y besando sin saber cual escoger. Recorriste cada uno de ellos, mientras yo me extasiaba con tu dermis. Avivaste la llama en mí, provocando que me acercara aun más y restregara mi piel a tu piel, y mi boca como loca busco la tuya. Tus manos incitadas por mí, invadieron mi cuerpo recorriéndolo todo.
La humedad de mi ser comenzó a desbordarse, y tú, deseoso de inundarme, te adentraste en mí. Tu dureza me quemaba y tu vaivén creaba olas que poco a poco fueron convirtiéndose en tormenta. Mi cuerpo encabritado clamó descanso. Mientras tus olas y las mías rompían con el mismo ímpetu, estrellándose entre ellas; más, en un segundo llegó la calma. Fundiéndonos en uno, la misma sal, la misma arena, el mismo sueño.


Alejandra


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#7 PublicidadPublicado el 25/09/2016 a las 09:15:09 Publicidad

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