Inicio | Foros | Castings | Cartelera | Cursos |
Buscar  en 
Nuevos usuarios
Para particiar debes ser un usuario registrado.
Registrarse es gratis y muy rápido.
Usuarios existentes
recuperar clave

Foros > ¡¡ C H A R L A S D E C A F E !!

#1 Antoniko Publicado el 15/08/2003 a las 16:10:34 Re: PAGINA PARA LEER Nº50: "JULIA" ( gritos de ultratumba) de Antonio De Bonis- 1ra parte- FANTAST

Teatro: "Y O MATE AL NEGRO"- DE T.JU RADO-VENEZUELA- Pub: www.predicado.com
DICIONARIO LUNFARDO- Pra. Parte- desde "A- hasta - G"- pub. por HUMORMDQ.
FELIZ CUMPLEAÑOS ARGENTINA- publicado DG- por Daniel Gallego
DICCIONARIO LUNFARDO- 2da. parte- dessde la "G" hasta la "Z"- pub. por HUMORMDQ- Mar del Plata- Argentina
DECIRES de Facundo Cabral- Buenos Aires Argentina
JULIA... (gritos de ultratumba) Cuento Fantástico de Antonio De Bonis- 1ra.Parte

******************






J U L I A...
(Gritos de ultratumba)
Narrativa Fantástica
Original de Antonio De Bonis
*********************************





Julia despertó sobresaltada esa mañana de Octubre de 1978. Extrañada observó todo. No entendía nada. Se encontraba en una cama que no era la suya, muy dura y demasiada alta. En una habitación oscura y fría. Miró todo con asombro, detenidamente, buscando una puerta. No la encontró. A su derecha un ventanal, el doble del largo de la cama, cubierto por un descolorido cortinado marrón. Cerró sus ojos tratando de coordinar su pensamiento. No sabía cómo y por qué había llegado a ese lugar tan extraño, que más se parecía a un hospital que a un albergue ¿Un cuarto sin puertas?... ¡No!... era cosas de locos. Se restregó los ojos y gimió:

-. ¡OH, Dios!... ¿Qué está pasando?... -

Se mordió el rostro con los dedos, tratando de no ver. Lentamente los fue aflojando, arrastrando a su paso las carnes de su cara, deteniéndose debajo de sus pómulos, dejando al descubierto el rojo de los párpados inferiores haciendo contraste con el blanco sin brillo de sus ojos negros. Se desesperó y balbuceó temerosa:

-. ¿Dónde estoy? ¿Qué es esto?... -

Lentamente bajó de la cama y recorrió el cuarto, buscando una salida para llamar a alguien. No, no había puertas, sólo el ventanal cubierto por ese cortinado que tal vez estaba aguardando desde hacía mucho tiempo que lo corrieran. Camisón blanco y descalza, con el rostro demacrado y el pelo revuelto. Se hizo mil preguntas. Cuando reaccionó, intentó no desesperar pero la situación no era para contenerse y comenzó a soltarse lentamente:

-. ¿Qué lugar es éste, tan frío?... - tembló. Ahogó un grito -... ¡No, no! ¡Esto es horrible!... - y continuó caminado el lugar con una enorme carga de temor -... ¿Dónde estoy?... - se preguntó varias veces. Trató de levantar la voz, primero, tímidamente -... ¡Eh! ¿No hay nadie aquí? ¡Por favor, que venga alguien!... &#####; y luego explotó en un grito de impotencia, pero sólo se escuchó un chillido desafinado -... ¡Dios! ¡Por piedad, que venga alguien!... -

Golpeó con fuerza y furia las paredes buscando una salida. El pánico se apoderó de ella y continuó gritando, pero su voz se convirtió en aullido. Caminaba el lugar, desesperada:

-. ¡Por favor, que venga alguien!... ¡Por Dios, quien me esté escuchando... se lo suplico, que me ayude!... -

La respuesta fue un silencio más profundo aún. El terror a esas cuatro paredes sin puertas, la hacían sentirse como enclaustrada. El miedo, esa oscuridad, la desesperación, el no saber por qué estaba allí, la convertía en un animal enjaulado, en una bestia humana. De pronto, como viniendo desde muy lejos, comenzó a escuchar voces, gritos incoherentes, luego murmullos que se acercaban a ella. Golpeó fuerte, y más fuerte las paredes en distintos sitios con la intención de hacerse oír:

-. ¡Conteste por favor!... - ¡En el nombre de Dios, que alguien venga!... &#####;

Respondieron las voces con un enjambre de sonidos guturales, extraños cánticos y carcajadas, que sonaban escandalosamente en sus oídos... y lloró desconsoladamente:

-. ¿Dónde estoy? ¡Por mis hijos, quienes me haya escuchado me conteste!... ¡Por Dios!... ¡Necesito ver a alguien!... -

Gimiendo como un niño se desplomó en cuclillas sin aliento.

--00--

Julia, con el rostro transfigurado por el terror, denotaba una extraña belleza. Sus ensortijados cabellos negros, revueltos por la furia de sus dedos tirando de ellos, mostraban una figura opaca, de rostro pálido y hermoso, pero sin fuerzas y sin esperanzas:

-. ¡Por favor!... ¡Alguien... alguien!... ¡Que venga alguien!... - Sacando un grito de rebelión de los más profundo de su Ser, imploró -... ¡Dios!... -

Una carcajada diabólica fue la única respuesta, acompañada por campanadas sin ritmo de alguna mente enfermiza que la sacudió. Sus ojos se abrieron y buscó. Sus oídos también buscaron afanosamente en la silenciosa soledad del recinto. Ella había escuchado algo. Había vida del lado de afuera y casi se alegró:

-. ¿Quién... quién anda ahí afuera?... ¡Responda por favor!... -

Nuevamente aquella carcajada. La siniestra respuesta provenía desde atrás del cortinado. Más que un signo de vida, aquella se parecía al principio de la muerte. Temerosa intentó descorrer el cortinado oscuro y sucio, tirando de la cuerda, desde una de sus puntas. La ventana tenía un sólo vidrio, sin hojas. A través de él, una visión increíble se presentó ante ella. Como una espantosa escena, iban apareciendo extraños, deformes y repulsivas criaturas, ejecutando una danza macabra, cuyos participantes la miraban a medida que desfilaban, riéndose, como si se burlaran con delirantes muecas, de la infeliz mujer. Ella observó. Su garganta volvió a cerrarse en un grito quebrado por el horror:

-. ¿Qué es esto, Dios mío? ¿De dónde salen esos monstruos? ¡No, no!... ¡no puede ser! ¡Esto es una horrible pesadilla!... -

Retrocedió aterrorizada. Era realmente el infierno:

-. ¡Esto no puede existir!... ¿Dónde me encuentro?... -

Se preguntaba permanentemente. Esas visiones solamente podían ser producto de su miedo. Golpeó contra las paredes, gritando hasta quedarse sin aliento, solicitando ayuda. De pronto aquellos seres, comenzaron a desaparecer arrastrándose algunos y golpeándose otros, como un festín descarnado, imposible de soportar cualquier mente humana. Intentó no mirar más. Luego el eco de todo aquello y el silencio. Escuchó una música, se le ocurrió que era el AVE MARIA y fue calmándose lentamente. Volvió a la ventana y nuevamente golpeó contra el enorme vidrio. Sólo creía escuchar esa música que ya aturdía sus oídos. Se desesperó más y volvió a implorar:

-. ¡Por favor... si hay alguien ahí afuera, que venga por mí!... ¡Necesito saber dónde estoy!... -

Volvió a arremeter con fuerzas contra la pared vidriada, pidiendo ayuda a su manera. Rezó. Suplicó. Aplastó su nariz contra aquello transparente y frío, tratando de romperlo con sus uñas:

-. ¡Si hay alguien afuera... por Dios, que venga por mí!... -

--00--

Como una aparición se reflejó detrás de esos vidrios sucios, la imagen de un hombre vestido con larga túnica blanca, apoyado en un grueso y retorcido bastón de rama de espinillo. La miró. Una mirada dulce. Para ella era el rostro de la esperanza que le sonrió y le extendió sus brazos. Fue como si la luz del sol entrara en ese cuarto pintado de gris. Como si las nubes oscuras que cubrían el cielo se fueran abriendo a su paso para traerle luz a su alma. Aquella imagen de la bondad, continuó con su sonrisa como dibujada en el rostro y la mujer se arrodilló agradeciendo a Dios:

-. ¡Dios mío!... ¡Gracias, Dios mío!... -

El rostro bondadoso comenzó a alejarse, al verlo, la mujer gritó como enloquecida, golpeando los vidrios con desesperación, pidiéndole que no la dejara, que no la abandone en ese lugar tan triste y frío. El hombre bondadoso, giró hacía ella mirándola y con su dulce sonrisa, extendió sus brazos invitándola a seguirlo. Intentó hacerlo. No pudo. Sólo paredes y vidrios sin salida. El rostro bondadoso volvió a darle la espalda para continuar con su camino:

-. ¡Señor, por favor... por Dios!... - Clamó Julia. El extraño giró su cabeza y sonrió:

-. ¿Por qué no me abre la puerta?... - gimoteó desfalleciente -... ¡Hace mucho que estoy aquí! ¡Que alguien venga! ¡Me desespera estar encerrada y sola!...

--00--

Se quedó llorando viendo como se alejaba abandonándola a su suerte. De pronto, una turba de hombrecillos deformes, babeando y gesticulando en forma grotesca, salidos de una pesadilla, de un mundo irreal, se acercó al Bondadoso de túnica blanca en forma amenazante. Julia reaccionó:

-. ¡Cuidado, señor!... -

Le señaló el peligro. El hombre del rostro sonriente y ojos dulces, de mirada profunda y consoladora, viró rápido, extrayendo de entre su túnica un largo y grueso látigo, descargándolo una y otra vez, descarnadamente, en aquellas figuras desvalidas y groseras, que se alejaron riendo, como gozando aquella flagelación. Ella, horrorizada ante la ferocidad de ese hombre de espesa barba y rostro bondadoso, se cubrió los ojos, llorando. No pudo continuar mirando y dándole las espaldas, gritó:

-. ¡No! ¡Noo!... ¿Por qué? ¿Por qué le ha hecho eso? ¿Por qué los ha castigados de esa manera?... -

Quiere enfrentarlo y nuevamente vuelve a sentir la quemante y profunda mirada de aquella figura, por momentos inspiradora de plena confianza, por momentos convertida en una furia enloquecida, volviendo a castigar una y otra vez a esa procesión fantasmagórica que riendo, gritando, recibían como un premio cada latigazo, mientras danzaban extraños brincos en su derredor:

-. No, no... ¡Basta ya!... ¡Deje de castigarlos de esa manera!... - y suplica -... ¡Por favor, señor, la puerta!... ¡La puerta!... -

Cada grito piadoso de Julia era como si lo incentivara a reír y reír más y más. El "ángel maldito", el hombre de la sonrisa bondadosa, la mira y ríe deleitándose, volviendo a bajar rápidamente con saña su ya ensangrentado látigo, sobre las espaldas de aquellos Entes alucinantes que como una turba enloquecida se aleja riendo y gritando, seguidos del loco santulón. La lluvia de azotes seguía, mientras la mujer clamaba casi sin voz:

-. ¡Déjelos!... ¡Animal!... ¡Bestia!... -

Todos aquellos seres, a los que pretendía defender, volvieron sobre sus pasos y se echaron contra ella pegando sus repugnantes rostros contra el grueso vidrio, amenazantes, dejando la marca de su gelatinosa baba chorreando en el cristal. Retrocedió aterrorizada hasta la cama:

-. ¡No, no!... ¡Conmigo, no, por favor!... -

Y lentamente se dejó deslizar hasta el suelo, asustada, balbuceante, tratando de encontrar explicación a lo que no lo tenía:

-. ¡No sé cuánto tiempo hace que estoy aquí!... ¡No sé qué es lo que me pasó!... ¡Sólo recuerdo como un sueño que estaba entre las góndolas en

el mercado...luego gritos... corridas... algunos llantos... y muchos rostros extraños!... ¡Mis hijos y mi marido, no estaban! ¿Por qué no estaban allí? ¡Luego voces que se iban perdiendo!... ¿y después?... ¡ya no recuerdo nada! ¡Cuando desperté estaba en éste lugar! ¿Qué hago yo aquí?... -

Se puso de pié rápidamente y con fuerzas castigó sus manos golpeando contra el vidrio del ventanal. Volvió a mirar, vio que todos se alejaban seguidos por el hombre vestido de túnica blanca, descargando su gruesa tralla, sobre aquel grupo de horripilantes Seres, casi niños por su estatura, de rostros amorfos y cuerpos desformes, que era un castigo para los ojos:

-. ¡Por favor, escuchen!... ¡Ya he recordado! ¡Estoy aquí por error!... ¡Ayúdenme... que venga alguien!... ¡No, no se vayan! ¡Debo volver a mi casa!... ¡No me dejen!... ¡No puedo estar un minuto más, sola aquí adentro....

( fragmento introductorio al cuento)
#2 PublicidadPublicado el 08/12/2016 a las 22:08:48 Publicidad

Reglamento de los foros



. Sobre este sitio | Staff | FAQ | Estadisticas | Cómo anunciar | En Facebook | En Twitter | Tecnoescena | Contactarse .

. . : : . e-planning ad