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#1 Scanda Publicado el 06/09/2007 a las 11:40:10 Espíritu Navideño: Respuesta a Paloma

Hola Paloma, sabes yo soy de Guadalajara aquí en México, sì me sirven tus pastorelas, te agradezco mucho tu respuesta, mi correo es , cuidate y que tengas un buen día.

#2 Paloma Publicado el 25/09/2007 a las 14:57:09 Respuesta a Scanda 2a. parte.

EL REGALO MAS MARAVILLOSO
Original de Pbro. Hugo Valdemar Romero.
Adaptación Paloma Velazquez.

SEGUNDO ACTO

Paola: ¡Qué barbaridad! Cómo se va el tiempo, estamos a finales de noviembre y
ya casi es Navidad.

Fernando: ¡Qué padre! Vienen las vacaciones, las posadas, los reventones y los regalos. Por cierto, papá, ¿qué me vas a regalar? ¿Ahora si me vas a dar la moto que me prometiste?

Enrique: ¡La Navidad! Qué fastidio, hay que gastar y gastar, y eso es lo mejor que
ustedes dos saben hacer. ¿Qué no la podrán posponer unos meses más o
celebrarla cada dos o tres años, o de plano borrarla del calendario de la
civilización moderna?

Paola: No seas un tacaño melodramático, que ésta es la época que más ventas
tienen tus negocios, lo que gastas en nosotros es como arrancarle un pelo
al gato, no es más que un mínimo porcentaje de tus ganancias navideñas.

Enrique: Eso es lo que tú dices, claro, las mujeres no saben cómo se gana el dinero,
lo que saben es cómo gastarlo. Si supieras cuanto hay que trabajarle.

Fernando: ¡Claro! No hay como ganarlo con el sudor del de enfrente, o con el esfuerzo de tus transas.

Enrique: ¡Fernando!, no me faltes al respeto, que soy tu padre.

Fernando: Y yo soy tu hijo y nunca me haces caso, siempre estás ocupado en tus
negocios y en tu transa-acciones... perdón en tus transacciones. Tú dispensarás, es que no pronuncio bien.

Paola: Bueno, no vamos a empezar a discutir por insignificancias, mejor empecemos a vivir el espíritu navideño. ¿Por qué no nos vamos de
compras? Necesito comprar la corona de Adviento y muchos adornos
de Navidad. Claro y de reojo ver la moda de invierno.

Enrique: Y yo tengo que comprar de una vez la bebida, pues después se van los precios a las nubes.

Fernando: Eso, nadie mejor que tú lo sabe, como que tu negocio es especular con su
precio, ¿o no?

Enrique: No empecemos con tus ironías Fernando.


Fernando: ¡Ay papá! Era sólo un comentario para que te des cuenta que estoy muy
al tanto de tus negocios.

Enrique: Bueno, bueno, mmm... eso está mejor, a ver si así aprendes algo bueno de
tu padre.

Fernando: ¡Ujulé! Eso si va a estar muy, pero muy difícil.

Enrique: ¡Fernandoooo!

Fernando: ¡Ay papá! Ya te estás haciendo viejo, ya no aguantas ni una broma, mal
signo, ¡eh!

Paola: Pero caramba, ustedes no pueden estar juntos sin discutir, al menos ahora
que se acerca la Navidad deberían intentarlo. Pero vámonos ya, que aparte
de comprar la corona de Adviento tengo que llevarla a la misa de la una
que es la mas corta, así la comparo con la de mis amigas que seguro van a
la misma hora.

Fernando: Oye mamá, y ¿qué onda con eso de la corona de Adviento? ¿es un pastel de Navidad? o solo sirve para adornar la puerta.

Paola: No seas ignorante, en primera no es para la puerta, ¿o si?, bueno y que
significa? Pues... significa... significa... caray, yo no sé lo que significa, pero acaso no se ven preciosas adornando la mesa. Es más tu deberías saber lo que significa, pues para eso te mando al catecismo.

Fernando: Pues para que veas yo si se que eso de la corona es una tradición importada y que lo nuestro es poner el nacimiento.

Paola: ¡Ay, el nacimiento! Se me estaba olvidando que vi un precioso, es de porcelana, importado, y además lo están dando en un precio que es una ganga.

Enrique: Claro, como tú no eres la que paga.

Paola: ¡Ay Enrique! No seas tan agarrado, al menos porque se acerca la Navidad
deberías ser un poco más generoso. ¿Por qué siempre piensas nada más en lo material?

Fernando: Mira quién habla.

Paola: ¿Qué dices Fernando?

Fernando: No, nada, me acorde que debo rentar la película “Mira quien habla II “.

Paola: Por cierto, con tanta discusión se me estaba olvidando algo muy importante que quería decirles.

Fernando: Ya sé, te quieres divorciar de papá para casarte con uno con más lana.

Enrique: Fernando, una vez más te pido que no nos faltes al respeto, tú sabes que
Paola y yo nos queremos, no veo porque dudas de nosotros.

Fernando: No, yo no dudo de ustedes, sino del galán millonario que se quiere raptar
a mamá.

Paola: Fernando, ¡ya basta! Contigo nunca se puede hablar en serio.

Fernando: Y yo con ustedes tampoco he podido hacerlo nunca.

Paola: Una vez más, ¡Ya está bien de discusiones! Lo que quería decir es que, como se acerca la Navidad y esta vez disfrutaremos de la paz de nuestra ciudad, quiero que hagamos una obra buena e invitemos a mi hermano Juan, a su esposa Lidia y a sus hijos Erika y Julio a pasar la Navidad con nosotros. Me imagino que, siendo tan pobres nunca…, ¿por qué no les alegramos la Navidad nosotros?

Fernando: ¿Quieres que vengan mis primos los nacos? ¡Qué horror! Y yo que pensaba invitar a mis cuates. ¡Te imaginas el oso que voy a hacer!

Paola: La Navidad es para pasarla en familia, no para que invites a tus amigotes a tus pachangas, al menos ese día lo deberías respetar.

Enrique: Por mi no habrá ningún problema. Oye y ¿Por qué no invitas a tu primo Isaías? hace mucho que está solo y no sabemos nada de él.

Fernando: ¿Al pesado de Isaías?, ¡noo! Ese es un aguafiestas, de que le entra lo filósofo y mocho ni quien lo aguante, ¿eh?

Paola: Bueno, entonces les mandaré una tarjetita muy mona en la que diga: “La
familia Pachanguear tiene el honor de invitarlo a usted y a su apreciable familia a...”

Enrique: ¡No seas cursi mujer! hablas por teléfono y diles que los esperamos.

Paola: Y ustedes los hombres no tienen ninguna delicadeza, siempre son tan brutos e insensibles, no entienden el espíritu navideño.

Enrique: (Con cara de fastidio) Vámonos ya, que no me va a dar tiempo de ver el
fútbol. ¡Ah!, Paola, y no se te ocurra querer nos llevar a misa, luego se alargan tanto, duran hasta media hora.

Paola: Ya dije que solo voy a ir a que me bendigan mi corona y a... bueno a ver si
de paso les cae un poco de agua bendita y se les quita lo..

Fernando:
Enrique: ¡Ya vámonos!

Salen de la casa y de entre las cortinas aparece Dudósum y Satín que han estado escuchando toda la conversación.

Dudósum: ¡Qué barbaridad! ¡En que familia vine a caer!

Satín: En una de las mejores, no puedes tener la menor duda de ello.

Dudósum: Pero si son unos frívolos y superficiales, además con un aire de falsa bondad que los hace más inaguantables. ¡Que horror! ¿A dónde vine a caer?

Satín: Yo que tu me regresaba al cielo, pues aquí vas a perder tu tiempo. Esta vez tengo ganada la jugada.

Dudósum: Eso es lo que tú crees, diablo apestoso y panzón (lo empuja y cae de espaldas), ya verás como te derrotaré.

Satín: Pues ahora si, Dudósum, haz honor de tu nombre y ponte a dudar, porque no creo que logres nada.

Dudósum: Lo que pasa es que, como dice el arcángel Gabriel, (cantando) ... a ti te falta lo que yo tengo de más...

Satín: (Sobandose las orejas) ¿Y me podrás decir qué es eso?

Dudósum: (Quebradito pero reaccionando de inmediato) Pues verás, en la mano izquierda... no digo... pues fe, que es lo que no tienes ni tantita.

Satín: (Ríe desaforadamente y dice burlonamente). La fe no sirve para nada y te lo voy a demostrar. (Sale bailoteando y riéndose)

Dudósum: Pues quiero ver cómo. (Sale del escenario persiguiendo a Satín)

#3 Paloma Publicado el 25/09/2007 a las 15:06:14 Re: Espíritu Navideño: Respuesta a Paloma

TERCER ACTO


Se escucha una música navideña mientras se oye que tocan a la puerta y sale Paola a abrir.

Paola: ¡Juan, hermano!, ¡Lidia, cuñadita!, ¡Erika, hija! ¡Julio, hijo! ¿Cómo están
todos? ¡Ay! que bueno que vinieron; los invitamos porque pensamos que se la pasarían muy padre con nosotros, ya ven que aquí tenemos de todo y esta Navidad no les faltará nada.

Juan: ¡Ay hermanita! (le da una leve palmadita en la cara) tú siempre tan
generosa y discretita. Pero tienes razón, este año no teníamos para celebrar, así es que, a falta de pan... tortillas duras, por eso estamos aquí.

Paola: (Ríe confundida). Oh sea, no te entendí...

Lidia: No es necesario que lo digas cuñadita, como que tú entiendes poquito de
todo, ¿nooo?

Paola: Mmm... Bueno, pasen, siéntense.

Julio: ¡Qué linda casa! Se ve que los tíos viven bien, ¿no?

Erika: Bueno, nosotros no nos podemos quejar. No estamos tan mal.

Julio: Si no estuviéramos tan mal, no estaríamos aquí con nuestros encantadores
parientes. ( a partir de ese momento se la pasara observando cada detalle
de la casa, sin poner atención en lo que pasa con las personas)

Enrique: Cuñadito, ¿cómo has estado? ¡Qué milagro!

Juan: ¿Qué pasó cuñao, cómo te trata la vida con mi adorable hermanita? Conste que yo te advertí antes de tiempo.

Enrique: Pues no creo que me vaya peor que a ti, pero ya ves cómo son las mujeres, como que son el castigo del pecado original, ¿noo?

Juan: Pues, ¿qué pecadito se habrá aventado Adán?

Lidia: No empiecen con sus bromas machistas, que más pronto cae un hablador que un cojo.





Fernando: Pero mamá, ¡dales algo de comer! Que por las cara que traen han de tener hambre como de hace una semana.

Juan: (Lo pesca del cuello y lo aprieta poco a poquito) No, no es necesario que traigas nada Paola, que acaba de llegar la comidilla, y ya es bastantita. (Lo
suelta bruscamente aventándolo)

Fernando: (Tose mientras pregunta) ¿A quién te refieres, tiito?

Juan: Pues a ti, sobrinito. (Se escucha que tocan a la puerta y se levanta a abrir
Paola)

Paola: Les tengo una sorpresa, ¿adivinen quién llegó? (entra Dudósum vestido como un muchacho común) ¡Isaías!, ¡qué bueno que llegaste!, te juro que creí que nos ibas a dejar esperándote.

Isaías: De ninguna manera, es sólo que se me hizo tarde y ya no recordaba la dirección.

Tan pronto termina de hablar, Satín, vestido de negro y rojo, se pone al lado de Isaías y se presenta.


Satín: ¡Hola familia! Yo soy el mejor amigo de Isaías, y como no tenía con quién pasar la Navidad, Isaías, que es un ángel, me pidió que viniera.

Isaías: (Reconoce a Satín y dice indignado). Pero, ¿qué te has creído tú? No... (Satín lo aparta de Paola y le dice amenazante).

Satín: Si tú me delatas yo también te tiro tu teatrito, así es que mejor te callas ¿eh? (Satín sonriente toma del brazo a Isaías y se dirige a Paola).

Isaías: Bueno, pues éste es un pobre diablo (Satín le da un codazo a Isaías)... digo, es un pobre amigo que no he podido evitar que viniera.

Paola: No te preocupes Isaías, puede quedarse, ya ves que nosotros tenemos mucho y así haré otra obra de caridad este día.

Fernando: Oye, primo Isaías (se acerca a Satín y toca su camisa) ¡Qué padre se viste tu amiguito! ¿De qué carnaval lo sacaste?

Satín: (Señalando su ropa) Ésta, ignorante niño bien, es una nueva moda que se llama “infernal”.




Fernando: ¿Infernal? ¡Vaya nombrecito! Te juro que no lo había escuchado nombrar.

Satín: Bueno, es hora de hacer algo más que platicar con este aburrido fresita, (hace un gesto despectivo hacia Fernando) Isaías insistió que viniera porque esta familia tiene fama de fiestera y pachanguera y aquí hay mas seriedad y aburrimiento que en una iglesia.

Enrique: Nuestro invitado tiene razón, es hora de ambientar este funeral, Paola, hazme el favor de quitar esa cursi música navideña y pon algo más movido, una salsita, una cumbia no nos caería mal. Y tú Fernando trae la botella.

Al oír lo del ambiente es Julio quien bailando se va a cambiar la música.

Isaías: (Con un poco de angustia) Bueno, ya que estamos celebrando la Navidad, por qué no nos sentamos como familia a platicar un poco, a compartir y...

Paola: ¡Ay siii! Es una idea padrísima, dejen que les cuente como me fue de compras, fíjense que las cosas están car...

Isaías: (Enfadado) ¡No prima! hablemos de nosotros, no de las cosas, éste es el momento de comprender que todos somos iguales, no importando si somos pobres o ricos, blancos o amarillos, negros o verdes, pues el amor nos iguala y....

Satín: ¡Ay no, no, no! No empieces con tus aburridos sermones, si por eso no vamos a la iglesia. ¡Vamos familia! Hay que alegrar esta funeraria, vengan las botellas, la cena y los regalos.

De nuevo es Julio el primero en correr hacia la mesa, luego al árbol y al chocar con
Isaías se queda escuchando a todos sin entender mucho de lo que se habla.

Fernando: De veras que te pasas, tiito. Si tomáramos la vida en serio sería tan aburrida como tú.

Erika: ¡Ahí si, no! ¿Pensar? ¡Que flojera! O sea equis, Mejor abrimos los regalos. ¿Qué nos vas a regalar tíita?

Paola: ¡Hijita! Te compré unas cosas preciosas, mira que...

Juan: No, nada de regalitos, primero vamos a brindar.

Satín: Aquí están las botellas. Esto se pone bueno. Ni modo Isaías, la primera jugada la tengo ganada.

Julio: A qué juegan, ¡yo también le entro! ¿No?

Satín: No si lo que tienes de pobre, lo tienes de feo y tonto.


Julio se rasca la cabeza entre molesto y desconcertado, pero no por mucho corriendo
después a la mesa.


Lidia: Bueno, en lo que estos señores brindan yo ayudo a preparar la mesa.


Se hace el brindis, ponen música muy alegre, mientras a Isaías se le ve preocupado, un tanto apartado y pensativo.


Paola: La cena está lista, pasen por favor. ¡Ay y ya dejen de tomar, así, ni siquiera les va a saber la cena, y no saben cuánto me lucí!

Enrique: Ten cuidado cuñadito, quién sabe qué polvos le habrán echado… (ríen a carcajadas y abrazados pasan a la mesa)

Isaías: Bueno, yo pienso que al menos debemos dar gracias antes de cenar, pues hoy es una noche especial y...

Satín: ¡Claro que es especial! ¡Mira nomás qué cena, además los postres, los vinos...! ¡Esta si es vida! ¡Al ataque!
(Se acerca sonriendo burlonamente y le dice a Isaías). ¡Dos a cero angelito! La tercera es la vencida.

Dudósum: ¡Vete al diablo!

Satín: (sumamente divertido se dirige al público) ¡Que grosero! ¿Lo oyeron?

Fernando: Es que con el olor del vino ya se puso medio pedo. (se ríen a carcajadas y se termina el acto).


Todos se sientan a la mesa, menos Isaías quien pide consejo en silencia a su jefe, Satín lo patea y corre a sentarse a la mesa también, sube el volumen de la música e Isaías camina desalentado hacia la mesa donde se sienta en silencio.









CUARTO ACTO


Dejan todos la mesa y pasan a la sala a tomar café.


Paola: ¡Ay, ahora sí! Es el momento que todos habíamos esperado, vamos a abrir los regalos. ¡Están preciosos! Me pasé un mes escogiéndolos!

Juan: (Al ver la cara de Enrique, suspira aliviado) Yo por eso no tengo dinero.

Érika: ¡Ay papá, no seas tan franco! ¿Qué... no te da pena?

Juan: Pena, ¿por qué? Pena es robar y que te cachen, pero cuando no te cachan no hay por que avergonzarse, ¿verdad cuñadito?

Fernando: Ahora entiendo porqué mi papá ha perdido la vergüenza desde hace mucho. (todos ríen, menos Dudósum y Enrique).

Satín: Bueno, demonios prisa... ¡Perdón! Démonos prisa con los regalos. ¡Que viva el consumismo! (Todos se abalanzan a los regalos, arrebatándoselos, Fernando muerde la mano de quien le quiere quitar su regalo y Paula los abraza como si fueran un bebé, Enrique reparte manazos intentando recuperar las cajas, Satín brinca a su alrededor riendo y frotándose las manos, Isaías con un grito o silbido los detiene, todos quedaran como en una fotografía, o sea engarrotados)

Isaías: ¡Un momento, familia! Quisiera que al menos en este último instante me hicieran caso.

Julio: No se te vaya a ocurrir rezar un rosario. (Todos vuelven a hacer lo que estaban haciendo, hasta que vuelve a hablar Isaías casi a gritos, al irlo escuchando irán dejando las cajas poco a poco hasta poner atención interesada en lo que esta diciendo).

Isaías: No, sobrino. Esta vez quiero ser yo el que les dé el regalo más valioso de todos, uno, que ni siquiera han soñado.

Fernando: ¡Ay, bájale tío! ¿Nos vas a dar un “Ferrari” a cada uno o qué?






Satín: (Molesto por ver interrumpido su “trabajo”) Esta sí que es una buena broma: ¿Qué nos puede regalar este pobre diablo?

Isaías: (Fuera de sus casillas) El diablo eres tú (lo toma del cuello indignado y ofendido, al caer con estrépito una caja recapacita y lo deja)... digo, no has hecho más que diabluras esta noche, pero ya es el momento de hablar un poco en serio.

Fernando: Nada más que no vaya a ser uno de tus aburridos rollos.



Saldrá una angelita a ponerle una aureola, al sentirla recobrara su presencia de ángel
y hablara con solemnidad y bondad, le hablará a ellos pero también al público.



Dudósum: No, no son sermones, son maravillosas palabras: amor, hermandad, generosidad y fe, fe en el buen ser humano que somos todos.

Lidia: Bueno, Isaías tiene razón, vamos a escucharlo. (Todos se acercan a escuchar ante el susto de Satín, quien se jala los cabellos y brinca desaforado asomándosele la cola que hasta ahora había estado oculta)

Satín: Pero, ¿qué les pasa? ¿Van a permitir que este santurrón les eche a perder la fiestecita? ¡Bah! Puras palabras, olvidemos esas tonterías y vamos a gozarla.

Dudósum: El tiene razón.

Satín: No le hagan caso a este... (casi se le cae la quijada, volteando a ver desconcertado a Dudósum, sin entender nada, rectifica de inmediato pero ya los demás no lo pelan y lo van empujando hacia atrás hasta que se cae sentado y desolado)... digo si, háganme caso a mi, no me ignoren, buuuu!

Dudósum: Si, tiene razón, hay que estar alegres y yo les voy a dar una razón para esta alegría, (se acerca al nacimiento y al árbol, señalándolos a la vez que habla)

Paola: ¡Ay, Isaías! ¡Ten cuidado con mis adornos que me costaron cariiisimos!








Dudósum: (Hace un gesto con el dedo a fin de que guarde silencio, ella se calla y todos se sientan, menos Satín que se pasea impacientemente de un lado a otro farfullando quien sabe que cosas) Estos son los símbolos del regalo más grande que jamás hayamos recibido, el amor, el amor por nuestros hermanos los hombres, sean nuestros padres o hijos o nuestros hermanos, nuestros vecinos y por qué no, hasta por quien nos ve como un enemigo. (Se acerca a Satín y le planta un beso en la mejilla, Satín se limpia la cara y hace como si se quisiera vomitar). Saben... el amor es lo único que mueve los sentimientos mas nobles, estos símbolos son válidos, pues representan el amor que hay en todo el mundo, el árbol viene de Europa, el nacimiento es totalmente nuestro, dar regalos lo hacen en China. Pero en todas partes las razones son las mismas, el amor, la hermandad, la generosidad y la fe, sentimientos que nos hacen ver que no estamos solos.

Paola: (Se acerca al nacimiento, lo acaricia sin tocarlo y dice) Yo recuerdo que mi abuela que vino de España, decía que en la Navidad se sentía como en su país, pues a la gente se le iluminaba la cara como en todas partes, porque lo mejor de cada uno afloraba en esta época, además decía que debía estar orgullosa de ser mexicana, pues en este país las costumbres tienen un sabor a tierra, a historia, que el nacimiento era nuestro, símbolo de fe y de tradición.


Dudósum: Eso, eso es, no importa si se come pavo, pollo o frijoles refritos, lo importante es la unión de la familia, el amor a la familia, al ser humano, aquí en el nacimiento encontramos a gente como nosotros que se unieron por amor, José fue un hombre justo, un hombre honrado que supo ser un buen padre, él es el modelo de todos los padres. Así estos símbolos se convierten en un motivo de fiesta pero no por lo que valen, sino por lo que representan.

Juan: Tienes razón, Isaías, sin amor la Navidad no es Navidad.

Enrique: Lo más importante es saber que pese a que podemos ser malos y superficiales, el amor nos redime, nos invita a perdonar, a amar y a no olvidarnos de tener fe.

Paola: El amor se ha instalado esta noche entre nosotros. Quisiera que nos perdonáramos, que dejemos atrás las envidias y rencores y que nos veamos como lo que somos, como familia, que veamos a todos los demás como a hermanos, no importa que sean del partido del bolillo o de la telera, no creen? (Todos exclaman ante la imprudente ocurrencia, pero ríen y la abrazan perdonando su puntada)

Juan: Bueno, así como los pastores supieron reconocer su camino, también nosotros lo debemos encontrar y dar gracias por haber nacido en nuestro mundo y por saber sentir y reconocer el amor.

Fernando: Pues yo creo que ahora si podemos decir: ¡Feliz Navidad a todos!

Satín en un intento desesperado salta en medio de todos y exclama:

Satín: ¡Bah! Esas son tonterías. Tan buena que estaba la pachanga y este endiablado mojigato lo vino a echar a perder todo.

Dudósum: (Sonriente) Ni modo, una vez más has sido derrotado. Pero, se han dado cuenta de que él no me devolvió el besito ¿qué les parece si le pedimos que nos bese a todos?

Satín: ¿Quéé? Dios me libre (sale corriendo despavorido).

Lidia: Oye, ¡qué raro tu amigo! ¿Eh?

Dudósum: ¿Si, verdad? Salió como alma que lleva el diablo. (ríen todos y se dan un abrazo de Navidad).





t e l ó n

#4 Paloma Publicado el 25/09/2007 a las 15:08:53 Re: Espíritu Navideño: Respuesta a Paloma

EL REGALO MAS MARAVILLOSO
Original de Pbro. Hugo Valdemar Romero.
Adaptación Paloma Velazquez.

PRIMER ACTO

Dudósum: ¡Otra vez Navidad ! ¡Qué lío con los hombres! ¡Esta es la época que
tenemos más trabajo !

Óptimo: ¡Vamos! ¿Por qué dices eso, si es la época más bonita del año ?
Navidad es de las pocas veces que los hombres olvidan sus divisiones y
rivalidades y se sienten hermanos.

Dudósum: ¡Bah, eso es puro sentimentalismo !, al otro día, tan pronto pasa la Navidad todo vuelve a ser igual.

Óptimo: Y sin embargo, algo de amor y perdón queda en el corazón de los hombres. No, no es verdad que todo queda igual.

Dudósum: En lo único que es brillante el hombre es en su capacidad de echarlo todo a
perder, en eso es experto, nunca falla.

Óptimo: Dudósum, no olvides que eres un ángel, donde queda tu fe y...

Dudósum: ¡ Claro que no se me olvida ! Y fe tengo, pero no en los hombres.

Óptimo: Pues nosotros fuimos creados para servir a los hombres.

Dudósum: A pa´ trabajito no crees ?, ¡ Ay, que sacrificio !

Óptimo: ¿ Pero porque dices eso ?

Dudósum: ¿ Y todavía me preguntas por qué ? Mira lo que han hecho, una excusa para sus excesos y sus fiestas; y ¿ qué me dices del verdadero espíritu de la
Navidad, o de la posadas?, las usan de pretexto para consumir, para
glotonear y emborracharse, para hacer de su dichosa cena un alarde de su
vacío y frivolidad.

Óptimo: ¡Vamos, Dudósum ! No puedes ser tan pesimista.

Dudósum: Y tú, Óptimo, no puedes ser tan ingenuo. ¿ Qué no ves como le han quitado el verdadero sentido a la Navidad ?, a ver pregúntales de donde viene el árbol o las flores de nochebuena ?, Veras que te contestan: ( con sonsonete fresa ) Pues veras… según donde lo compres, si lo quieres fino, pues seguro de Palacio, y si lo quieres naco, pues seguro de peri tianguis.

Óptimo: (conteniendo la risa y tratando de convencerlo de lo que dice ) Bueno, se da el espíritu navideño, algo bueno se percibe.. yo pienso que...

Dudósum: (interrumpiéndolo) ¡ Tú tienes la incapacidad de pensar ! ¿ Que es esa
ridiculez del espíritu navideño ? ¿ Quién se acuerda de Dios o de su hijo ?
Todos lo han olvidado, ahora el centro es ese ridículo Santa Claus con panza de balón y ropa de payaso, signo del consumismo y de la avaricia de los comerciantes.

Óptimo: Pero Santa Claus no es otro que San Nicolás, el obispo de los pobres.

Dudósum: (molesto) Si, eso lo sabemos acá arriba, pero en el mundo ya nadie lo sabe y lo usan para deformar el verdadero espíritu navideño haciendo de la Navidad un comercio.

Óptimo: (alejándose un poco, como si le tuviera miedo) Con tus dudas y desconfianza nadie puede, hasta a mí me estás contagiando, ya no tengo muchas ganas de bajar a la tierra está Navidad.

Dudósum: Oye.. por cierto, ¿ no se te hace raro que el Jefe no nos haya llamado ?

Dios: (solo se oye su voz) No los he llamado porque los he estado escuchando todo el tiempo.

Dudósum: ¡ Chin ! ¡ Ya la regamos ! ¿Bueno... Señor... sabes ? No era tan en serio lo
que estábamos comentando.

Dios: No, no te disculpes con una mentira, porque entonces empeoras las cosas.

Dudósum: (apenado trata de disculparse, mientras Óptimo ríe pícaramente) Bueno...
pero, es que... yo...

Dios: No te avergüences, Dudósum, ya sé que siempre dudarás de todo, pero debes confiar en que yo no me he equivocado con el hombre.

Satín saldrá poco a poco hasta ponerse de pie mientras se burla de lo que dice
Dudósum, remedando a lo que escucha de Dios y Óptimo.

Óptimo: Eso, es justamente lo que yo le estaba tratando de hacer comprender, pero no entiende. (dándole un golpecito en la cabeza) Es un cabeza hueca.

Dudósum: Mejor cállate, porque al último tú estabas de acuerdo conmigo.

Satín camina de puntitas hasta quedar detrás de Dudósum, riéndose en silencio.

Óptimo: No mas discusiones. (Cuando ve a Satín, se paraliza y habla con un poco de tartamudeo) Por cierto, ¿ya viste quién está detrás de ti ?

Dudósum: (Al voltear y ver a Santi, se enoja y trata de agarrarlo por el cuello mientras le grita) ¡ Ay ¡ si aquí estás, hijo de tu...

Dios: Dudósummmm...

Dudósum: (apenándose) Hijo de... de..., de Satanás, por supuesto. (Haciendo gestos con la mano lo hecha) ¡ Fuera ! ¡ Largo de aquí, diablo panzón !
Bueno ahora comprenderás Señor, por qué andaba tan pesimista, si la mula
no era arisca, de verás que la hicieron.

Óptimo: Pero, en tu caso, la mula, arisca o no, no deja de se mula.

Dudósum: Tu... tu... no te sigas haciendo el chistoso... mira que... (va a agredirlo
cuando... )

Dios: Ya esta bien. Es hora de partir a la tierra. Esta vez irás tú solo Dudósum, tu misión es ir a darle el verdadero sentido navideño a la familia Pachanguear.

Dudósum: La familia ¿Quéee ?

Dios: La familia Pachanguear. Tu nuevo nombre es Isaías, eres un pariente al que esperan, pero que hace unos meses murió y está con nosotros, sin embargo sus familiares no lo saben.

Dudósum: (Un tanto temeroso) Pero, Señor, yo nunca he ido solo a la tierra, siempre
me has enviado acompañando a Óptimo, ¿ como le voy a hacer ?

Dios: Primeramente tienes que convencerte a ti mismo del valor de la Navidad,
tienes que creer en lo que ella significa, y después convencer a quien te toca.

Dudósum: ¡ Ay señor ! Pero si ni a tu hijo le hicieron caso, tu crees que a mi... ¿ O
quieres que vaya a hacer el ridículo ?

Dios: Vamos, basta ya de tus dudas y tus peros, hoy mismo bajarás a la tierra y
cumplirás la misión que te he encomendado. En la puerta te espera san
Pedro para darte un sobre con la dirección de la familia y las instrucciones.

Dudósum: Oye, Señor, pero, ¿estás seguro de enviarme a mi solo ? ¿No crees que es
buena idea que Óptimo me acompañe ? Anda, di que síííí.

Dios: He dicho que no. Irás tu solo, pues tu también necesitas aprender a tener
paciencia, y a confiar en que el amor en los hombres no esta perdido.

Óptimo: (Burlón) Lero, lero, a ver si así aprendes a no dudar y a tener fe.

Dudósum: ¡Claro que tengo fe! Si no, no seria un ángel. Pero no la tengo en los
hombres. ¡Son tan necios!

Dios: No olvides Dudósum, que existes para servir a los hombres, si los desprecias es como si me despreciaras a mi.

Dudósum: Bueno, ahora si, ni hablar. Al jefe no hay quien le gane.

Satín: (Aparece de nuevo sigilosamente en el escenario y dice burlonamente
dirigiéndose primero al ángel y luego al público) Eso es lo que tu crees...
ya veremos quién gana al final.

Dudósum: (Al escuchar a Satín se remanga y corre tras él gritándole) Otra vez tú,
mugroso chamuco, ¿cuándo me vas a dejar en paz? Eres un encimoso, pero ahora si, por lo menos te voy a arrancar los cuernos, diablo de lo peor. ¡Ven aquí! No huyas gallina...
(Dudósum lo persigue por el escenario hasta salir, antes ya lo había hecho Óptimo aterrado.)

#5 PublicidadPublicado el 30/09/2016 a las 05:23:47 Publicidad

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