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Foros > HABLANDO DE TEATRO....

#1 Sawedal Publicado el 10/11/2002 a las 04:06:03 Estoy contento y asombrado respecto de "A quien pueda responderme"

Hay a la vista, hasta ahora, tres mensajes de jóvenes que brindan un excelente comentario pero que no llegan a definir del todo, en forma concisa, las respuestas a mis preguntas, las que reiteré al final del mensaje. Quizás porque mi planteo no haya sido del todo claro o, sobre todo, porque comencé comentando a partir del hecho desde donde surgió mi inquietud.
Coincido con los tres mensajes que he leído hasta ahora (al menos en su mayor parte y fondo de la cuestión). Por ejemplo con Lola, que ha descrito el TRABAJO ACTORAL y que LAMENTABLEMENTE es cada vez menos la gente que lo realiza en profundidad. Con Memikiwi, que cada actor debe buscar y experimentar el estilo y técnicas que le resulten más eficientes para su propia persona en cuanto a lo que tenga que representar y que algunos, como los niños de cinco años que afirman "yo soy re grande" "viste que yo soy mas grande que vos, porque yo no soy chiquito" o "Si es correcto o no es correcto que alguien tan chico dirija creo que se puede evaluar en particular a partir de los resultados, de como salen esas obras dirigidas por gente muy joven". Y con Jorge en que "al teatro debe sentírselo como juego... de verdad, pero juego". De tal modo que no se pierda el entusiasmo ni cortar las alas, mientras tengan en cuenta que no son sabedores de todas las respuestas y, desde este punto, pongan el mejor esfuerzo.
Una variante bastante clara de lo que había planteado es la pregunta que contiene el siguiente párrafo de Lola que, aparentemente, da por sentado que los directores acostumbran a dirigir obras que les llegan interiormente, más allá del interés profesional económico: "el director elige un texto teatral que tenga que ver con él, o que se identifique; alguna vivencia que quiera transmitir de esa manera, por lo cual ha necesariamente vivido eso, o algo similar, si no ¿para qué dirigir un texto que no signifique algo para ti?, entonces bien, No se actua o se dirige lo que se ignora, se dirige lo que te mueve dentro, y se actua atraves de situaciones similares, para "ganar" (si asi se puede decir) el juego del teatro.
Es decir: hay obras que, vistas desde el lado del público, parecen hechas por compromiso, casi una rutina recitada por costumbre. Otras, en las que se ignoran alevosamente a detalles que hacen a los personajes (por ejemplo: un ebrio que se desplaza con normalidad, sin dificultades de equilibrio, más que de a momentos, o un mecánico que viene del taller con las manos impecables y la ropa limpia). Y así, la lista puede ser harto extensa.
Obviamente, muchísimos de estos detalles son perdonables en los vocacionales o semi profesionales NO ASI con los PROFESIONALES, que es a donde quería apuntar con el planteo de ¿cuál es el límite (o diferencias) que separa a una burda parodia de una auténtica representación, en cuanto a lo actoral?
Como parte de este planteo, se encuentra implícito: ¿Hasta qué punto debe consustanciarse (o no) un actor con la mentalidad y sentimientos del personaje a representar? Es decir: vivenciar lo que representa en el escenario como su vida (e historia) durante la obra y, para ello, averiguar lo más a fondo posible cada detalle que le permitan pasar ante el público por esa clase de persona que debe representar.
Volviendo al ejemplo de una situación de parto. ¿Es suficiente con saber que hay que simular que se hace mucha fuerza como para defecar y que duele mucho, como un desgarro? Hubo quienes me dijeron que con eso era más que suficiente, si el resto del entorno acompañaba adecuadamente. ¿Cuántos coinciden con esto?
Personalmente, he presenciado el absurdo extremo opuesto: de una actriz que gritaba como parturienta primeriza, cuando el personaje que representaba estaba dando a luz a su séptimo hijo. (Según la estadística que he hecho entre madres, a veces los hijos salen solos, sin siquiera necesidad de hacer fuerza. Sobre todo, si ya se han tenido otros). O supuestos ancianos decrépitos que, al ponerse a bailar pop, lo hacían con una agilidad adolescente, erguidos y con gran soltura en las piernas, hasta el momento en que se llevaban una mano a la cintura y, nuevamente temblorosos, buscaban donde sentarse.
A todos se nos pasan detalles por alto. La cuestión es ¿cuál es el límite? ¿Cuántos pueden pasar desapercibidos o confiar a la indulgencia del público, cuando hablamos de actuaciones PROFESIONALES? Por eso ¿basta con una consustanciación superficial y alegorizar al personaje? ¿O es necesario recabar la mayor información posible y tratar de VIVENCIARLO, sentirse esa persona? Y: ¿Hasta qué punto no peligra la integridad psíquica de un actor al consustaciarse con personalidades "enfermas" como un psicópata y puede consustanciarse con el mismo lo necesario para hacerlo "creíble" aún para quienes conocen a verdaderos psicópatas?
Si bien tengo en claro que hay infinidad de técnicas para concentrarse en un personaje y que un buen director DEBE CONOCER el límite de cada actor y cómo contenerlo, NO SIEMPRE ES ASÍ y el director puede llegar a exigir extremos que desestabilizan al actor, por no saber contenerlo y guiarlo adecuadamente. Razón por la cual, algunos directores prefieren dejar a criterio del actor la profundidas o superficialidad con la que representará al personaje "difícil".
Aquí es donde vuelvo a las preguntas: ¿Cómo diferenciar parodia burda, de calidad actoral? ¿Hasta qué punto un director puede desembarazarse de este detalle y un actor vivenciar sólo parcialmente al personaje? Y CONTINUAR CONSIDERÁNDOSE (y considerarlos) BUENOS PROFESIONALES.
#2 PublicidadPublicado el 25/09/2016 a las 11:00:49 Publicidad

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