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Foros > HABLANDO DE TEATRO....

#1 Sawedal Publicado el 14/10/2002 a las 18:36:17 Teatro y Mentira

Los actores somos mentirosos profesionales. Mentimos sentimientos y acontecimientos sobre un escenario con la intención de mostrar una realidad que: Sucedió, sucede; o suponemos que puede llegar a suceder.
Pero es una mentira ética. Una de esas excepciones que confirman la regla. Porque todos saben que, quienes están en escena, están "mintiendo" con un propósito determinado que no hará daño a nadie si no, por el contrario, tiene un objetivo positivo.
Claro que hay excepciones. Me sucedió una hace un par de años atrás.
Formaba parte, como actor, de un grupo vocacional, con sede en una capilla barrial. Estábamos ensayando una adaptación de la obra Tartufo, de Moliere. A los ensayos que hacíamos sobre el escenario que se montaba en el patio-canchita, frecuentemente los presenciaban en parte algunos niños que asistían a alguna otra actividad en la capilla o acompañando a sus madres. Generalmente, veían sólo la primer parte, en la que Tartufo (personaje que hacía yo) parece una excelente y sufrida persona.
A los niños les había llegado tanto el personaje, que ya tenía mi pequeño corrillo de admiradores. La mayoría, de entre 4 y 9 años.
Cuando llegó el día del estreno de la obra en ese lugar, mis admiradores se aseguraron una excelente ubicación desde un principio.
Pero cuál no sería mi sorpresa cuando, ya finalizada la obra y transportando materiales escénicos al depósito, noté que el grupito de admiradores estaba demasiado callado. Me acerqué y les pregunté qué les había parecido la obra. Una niña de aproximadamente 5 o 6 años, casi con lágrimas en los ojos, me respondió algo así:
"Ya no te quiero más. Yo creía que vos eras una persona buena. Pero con todas las cosas que le hiciste a esa gente"...
Sentí un desgarro en el alma. Creyó que mi personalidad era la de Tartufo. Obviamente, después lo conversé y aclaré a todo el grupito. Pero la situación anecdótica, me dejó pensando en varias reflexiones.
Por ejemplo:
1.- La ingenuidad con que los niños ven al teatro y a los actores.-
2.- Cuánto puede llegar un personaje u obra y, en base a esto, cuánto puede influir en las vidas de otras personas una representación aparentemente intrascendente.-
3.- Somos mentirosos profesionales y, para algunos niños, eso es imperdonable, aunque sólo sea por ratitos en escena.-
4.- ¿Cuántos de los que hacen obras para niños, tienen en cuenta que ellos, en lugar de estúpidos, sólo son ingenuos y aún no están del todo formadas sus personalidades?.-
5.- ¿Somos conscientes del alcance o impacto que puede tener un personaje u obra, en una representación "intrascendente" (poco público, entrada gratuita y no acostumbrado a ver teatro).
Esta, es sólo una de las anécdotas que me llevan a la firme convicción de que, desde el teatro, también se educa. Con lo que se muestra. Con lo que hacemos sentir y vivenciar a los espectadores. Aunque a veces, lo que mostramos sea como educarlos en malos ejemplos.
Desde este humilde lugar y posición, pido que siempre traten de tener en cuenta este detalle al momento de elegir una obra para representar.
Preguntándose: ¿Qué aportará y a quiénes? ¿De qué modo? ¿Se justifica?
Porque ya es cotidiano que se pongan en escena obras que muestran la cruda realidad por mostrar aquello que nos harta; repletas de lenguaje o actitudes ordinarios y hasta soeces, a fin de impactar; o que son elegidas por su dificultad de interpretación para hacer gala de calidad, más allá del contenido. Como si el sólo presenciarla abrirá el entendimiento de los espectadores de que es lo que no debemos tomar como normal. Quienes estén algo consustanciados con la psicología, sabrán que desde el intelecto se puede comprender una cosa, pero desde la repetición constante se puede asimilar otra con más fuerza que lo que se razona. Que es uno de los motivos por los cuales se cuestiona tanto la exagerada abundancia de violencias de todo tipo en los medios masivos y las medidas de protección a los menores.
Pocos, muy pocos directores (sobre todo escritores), se consustancian con el qué interpretaron las diversas personas del público de la obra presentada. El: qué llega y cómo. Generalmente, se quedan con la respuesta de qué le pareció y que, habitualmente, no suele pasar de un "me gustó" o "no me gustó mucho" además de los comentarios que recopilan algunos de los conocidos y pocas veces profundizan, quedándose con la parte técnica. Es decir: Qué tal actuó el conjunto, si falló algo o qué se puede mejorar para que quede más "pulida" en lo técnico.
A veces, éxitos comerciales como una popular serie televisiva para niños (los que están en un internado y hasta forman parejas, etc.) que también suelen representar en teatro, como musical; implican el éxito a través de saciar curiosidades morbosas, pero con serias consecuencias a largo plazo. Razón por la cual infinidad de padres y madres, aunque no les agrade que sus hijos tomen esa clase de ejemplos, "como no hay otra cosa para ellos" los llevan a desgano fomentando más éxito para la misma, que parte de una supuesta realidad inexistente en este país, pero la muestra como si fuera "normal".
Mentimos en escena cosas que muchos toman por ciertas. Por acontecidas o como que hay gente de esas características y hasta pueden llegar a internalizarlas como "normales" cuando se las presencia cotidianamente, como en el caso de las series televisivas.
¿Donde quedó la responsabilidad ética social que tenemos? ¿Relegada ante la necesidad material de sustento porque, si no lo hago yo, habrá otros dispuestos a hacerlo?
¿Tenemos en cuenta que, esta clase de actitudes, son las que han hecho que la humanidad esté tan distorsionada en sus principios y valores?
Sé que muchos dirán "una golondrina no hace primavera" minimizando lo propio. Pero un detalle por obra, en la cantidad de obras que abundan... como las gotas de agua que colman el vaso.
Creo, para terminar, que no es casual que después de los horrores de las dos guerras mundiales, haya surgido una época romántica e idealista en la que, paradójicamente, se mostraban en los medios masivos historias idílicas que poca relación tenían con la realidad cotidiana, pero que fomentaban el ejemplo. Epoca que "casualmente" desembocó en la hiper creatividad de la década de los sesenta que, con su libertad, hubo mucho libertinaje que desembocó en el caos que hoy vivimos. Razón por la cual insisto: Hagámonos cargo de la responsabilidad que nos toca al elegir qué vamos a mostrar desde el escenario y puede llegar a ser tomado como ejemplo.
Mintamos la realidad que estimemos que más conviene a la sociedad, por sobre nuestros intereses personales.
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