Inicio | Foros | Castings | Cartelera | Cursos |
Buscar  en 
Nuevos usuarios
Para particiar debes ser un usuario registrado.
Registrarse es gratis y muy rápido.
Usuarios existentes
recuperar clave

Foros >

#1 Al_balluri Publicado el 22/05/2002 a las 06:43:03 Notas sobre los problemas del Autor

Hola De Bonis: hay mucho post-trabajo por acá y ando reloco.
Sin embargo aquí van algunas líneas sueltas y apuradas sobre el AUTOR: ¡se las debía!.
Cuestión de saque: el problema fundamental por un lado es qué tipo de autores se necesita hoy
y por otro, cuál es el instrumental con el cual debe estar pertrechado.
1. En nuestra América resaqueada ¿quién puede escribir? ¿Quién puede hacer de la escritura un
oficio, una constante preocupación, una producción, una carrera, un ser....? Esa es una pregunta
clave. De la mayor o menor certeza que se tenga, develamos o mistificamos el problema en cuanto
al origen social de este escritor / escribidor / escribano / escribiente. Sobre ¿qué es lo que escribe y
qué pretende con lo escrito?, ya ese es otro asunto (desde y con qué perspectiva escribe).
Como sabemos la escritura como herramienta del poder siempre ha estado asociada al Poder.
Por lo tanto escriben quienes de una u otra manera tienen que ver con y/o usufructuan el Poder,
ya sea como "peones", "alfiles", "caballos", "torres", inclusive "damas", jamás como "reyes"
(esta última es una vana ilusión, lo concreto es que tanto la "dama" como cualquier "peón" están
al servicio del objetivo del "Rey": ganar, ¿cómo siervos o como empeados?, eso es lo de menos).
Habría que preguntarse con propiedad si realmente el "Pueblo" escribe. De lo que sí tenemos
constancia es que se escribe para el pueblo, desde pornografía pasando por las novelitas rosas
hasta obras de tesis.
En ese sentido coincido con Sawedal en que todo autor tiene que preguntarse para qué y para
quién escribe. Pero sobre todo responderse yendo más allá de su estrecha y pequeña existencia.
Creo que ya no es suficiente apelar a las archimanoseadas respuestas-tipo ('quiero expresarme',
'quiero realizarme', es decir quiero ser...) Y no lo son porque contienen y hacen trampa y son
ambiguas. Además porque resultan "perfectas" a esa especie de sopor "romántico", que como
todo lo que nos llega del primer mundo, no solamente llega tarde sino que descontextualizado.
No se trata ya de levantar ahora en nuestros países dependientes un romanticismo transnochado.
No se trata de ser iconoclasta por ser iconoclasta, ni outsider, ni maldito, ni joven, ni verde, ni
siquiera "contracultural". Si la iconoclastía no es concreta y política (es decir, anti-imperialista)
no sirve de nada. Amén que es un recurso posero y punto, propio de nuestras pobres,
desarraigadas y miserables clases medias dizque "ilustradas", que cuales impenitentes Hamlets
tercermundistas no quieren asumirse de por acá (latinoamericanas) pero tampoco son de
por allá (eurasianas y/o yanquilandianas o de cualquier enclave orientalista). Oriente con su
misticismo light también ha caído a pelo, por un lado con esa peste metafísica que prescinde de la
preocupación por lo "material" (el zen, por ejemplo) y por otro por el sistema social de castas.
Al sector culto e ilustrado clasemediero, Oriente le resulte fascinante, más por lo de las castas que
por cualquier otra cosa, es decir, tienen con respecto al "enigmático" oriente una postura no
exclusivamente "filosófica".
Ese comportamiento es un fenómeno sobre el que hay que tener una atención especial: nuestras
clasemedias son por un lado el bastión de dónde se alimenta el "ejército de burócratas" que copa la
administración pública y por otro es el sector social de donde han provenido los más consecuentes
revolucionarios (el Che, por ejemplo) pero también los partidos políticos populistas y contrarevolucionarios
(en Perú, Acción Popular y APRA, respectivamente).
Volviendo al "Oriente". Decíamos que resulta altamente estimulante para el sector clasemediero
cultivado. Y es así porque con las castas encuentran la "sociología comparada" con la cual amparar
sus vanos "privilegios" de casta que les permite superponerse por lo general a los problemas sociales pero
fundamentalmente a la "chusma ailustrada". Con esta intelectualidad aristocratizante no se va a ninguna
parte, salvo a medrar de la socialdemocracia europea y liberal que "sana" sus problemas de conciencia a
lo Florence Nightingale. Socialdemocracia que aún vive con mitos helénicos (el de Prometeo por ejemplo, en
donde curiosamente hay también un ejemplo del sistema de castas) y que tiene un comportamiento esquizoide
por no decir esquizofrénico con respecto a sus contradicciones con yanquilandia por el reparto del mundo sojuzgado.
Frente a éste panorama que es aún más complejo e inclusive interperlativo, las depresiones por un
amor frustrado o cualquier otro tema del melodramismo "latinoamericano" (que dizque nos "representa"
estética e idiosincráticamente) resultan ofensivas e indignantes.
Por lo tanto pienso que EL AUTOR DEBE ASUMIRSE COMO TAL, EN EL SENTIDO DE LA MAYOR
RESPONSABILIDAD QUE EL "OFICIO" LE EXIGE (ES DECIR QUE DEBE SER MÁS TÉCNICO-PROFESIONAL
DE LO QUE YA ES Y/O PUEDE SER) PERO A SU VEZ DEBE NEGAR SU CONDICIÓN COMO TAL.
Pasar del ego a la colectividad de la que forma parte, esa sí es una renuncia y una negación.
Los yoismos, cualesquiera sean su color y su estirpe, que muchos piensan es inevitable en el
ejercicio artístico (problema de individuo, clase e ideología) implican replantearse tesis como las
que indagan de dónde viene el acto o voz genial: "todo acto o voz genial viene del pueblo y va
hacia él..." decía por los años '30 un poeta nuestro. Este es un punto crucial en las relaciones sociales
durante la producción / consumo y distribución del arte. No tenerlas en cuenta, es un problema de concepción,
no percatarse de sus paradojas es falta de perspicacia y perceptiva.
Más allá de lo ya dicho, hay y habrá autores para todos los gustos y colores, como en botica. Del
individuo que escribe, es decir, DEL AUTOR MISMO DEPENDE LA REDIRECCIONALIDAD
DE SU PRÁCTICA, pero no para perpetuarse en ese ejercicio "laboral"como en un bastión y/o
castillito feudal, sino para ayudar a construir, digamos, el bien común.
¿Nostalgias setenteras? posiblemente, pero ante el fracaso de las posturas post..., ir pa'lante como el
elefante, implica tomar viada, es decir ir por un momento para atrás, hacia las banderas de años idos,
que no por ser de años ido, ya no son útiles.
[Continuará]
#2 PublicidadPublicado el 25/09/2016 a las 09:21:09 Publicidad

Reglamento de los foros



. Sobre este sitio | Staff | FAQ | Estadisticas | Cómo anunciar | En Facebook | En Twitter | Tecnoescena | Contactarse .

. . : : . e-planning ad