
Es una obra que habla de sí misma, como dicen las sinopsis de este espectaculo "es teatro que habla del teatro".
Tres parejas del medio (actores, escritores, productores -tal vez frustrados, tal vez creidos-), que exponen sus miserias, con un toque de humor, un humor particular, pero humor al fin. Pasá de lo cómico a lo dramático sutilmente.
Lo mejor es el impacto que provoca, porque cuando uno cree que comienza a entender de que hablan los protagonistas se da cuenta que van por un lado completamente distinto, es para ver con los ojos bien abiertos, porque perderse un dialogo implica perderse de la obra.
100 % recomendable, y al que la vio en el Teatro del Pueblo, te recomiendo que vaya a verla a Fuga Cabrera, porque el escenario genera una relación con el espectador que es más interesante.