Viernes, 09 de Diciembre de 2016

Opiniones sobre Manifiesto de niños (2)

  • Domingo, 04 de Febrero de 2007Manifiesto de niños

    Patricia

    Me parece, en respuesta un poco a lo que opina Sandra en este mismo foro, que el hecho de "entender idiomas" no resulta relevante en relación a poder dar una opinión sobre un espectáculo. Mas allá de si la propuesta escénica data o no de hace cuarenta años me pregunto entonces si correspondería objetar a los hermanos Lumière, por ejemplo, quienes proyectaron imágenes hace más de cien años en una pantalla y muchísima gente desde entonces viene plagiándoles la idea. Supongo que el listado, tremendo y macabro, que Maricel Alvarez enumera lejos de toda monocronía tonal, antes bien, a mi humilde juicio, atravesada visiblemente por estados que resultan impactantes en modos diversos, no excluye a niños africanos por ningún motivo en particular, sino mas bien a mi modesto entender es un modo sutilmente penetrante de invitar a buscar las metáforas que abundan dentro del montaje escénico de un modo abrumador. No puedo ser juez de lo producido por el Periférico en otras latitudes, no he tenido la suerte de traspasar las fronteras del país... lo que de todos modos no me impidió encontrar estados diversos a partir de la provocación del espectáculo. Ira, angustia, dolor, impotencia, sorpresa, asco, ternura, algo de humor para tolerar tanta provocación en la cual, me parece, el texto es un mero vehículo, una excusa -dolorosa, cruenta, sin dudas- para encontrarse saliendo de allí modificado, reflexionando y preguntándose cosas. No me parece que sea poco.De hecho en lo personal, pienso repetir la experiencia en búsqueda de algo que tal vez no logremos encontrar y que seguramente traspasa los límites de la comprensión banalizadora, poniéndonos en el difícilmente tolerable sitio del cuestionamiento.
  • Viernes, 19 de Enero de 2007Manifiesto de niños

    Sandra (2)

    Nadie discute el prestigio de este grupo emblemático del ambiente teatral porteño, pero esta última propuesta es totalmente fallida. La estética de una instalación cerrada con ventanas vidriadas para "espiar" el interior, como epicentro de atención y acción, resulta un retroceso lamentable. Sin ir mas lejos, el mítico Di Tella exhibía lo mismo hace cuarenta años. Sin embargo, lo me mas me duele como espectadora es la banalización del infanticidio (por cierto, en la terrible enumeración no figuran niños de Africa). Los nombres reales y sus apodos ficticios, que enuncia la actriz Maricel Alvarez en tono monocorde, son apenas escuchados por los espectadores que deambulan alrededor del cubículo como los feligreses en la Meca, pero en este caso intercambiando saludos o manteniendo charlas en voz alta. Una pena, realmente. También que la crítica local nmo se anime a objetar como lo hicieron sus pares de los medios alemanes, belgas e ingleses, en el momento de su estreno europeo. Para quienes manejamos idiomas e internet es fácil encontrar las legítimas dudas que genera este espectáculo fallido.
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