Lunes, 05 de Diciembre de 2016

Opiniones sobre Puerta, Piano, Martita y el Costurero

  • Sábado, 05 de Agosto de 2006Puerta, Piano, Martita y el Costurero

    Marta (12)

    Al encuentro del tiempo perdido.
    Dice la directora Mónica Driollet: "(...) la evocación del pasado, el espiar a través del recuerdo de los personajes para entender lo que ya no volverá a suceder, comprender el sentir de otro tiempo, el pensar de otro ser y de otra subjetividad son parte fundamental de este trabajo."
    Hay que tener en cuenta estas palabras porque el objetivo ha sido logrado. El clima de evocación, se instala desde el principio gracias a la inclusión de una exposición de objetos y fotos del pasado que recorremos antes de comenzar el espectáculo. Este 'paseo' dispara en el espectador una multitud de señales que se dirigen activamente a su memoria. Algo familiar y que sin embargo ya no forma parte de nuestro presente por su condición de pasado, y que a la vez nos conformó en lo que hoy somos. Esas fotos nos pertenecen, son nuestros esos juguetes... Es decir la puesta se ha anticipado y estamos listos para recuperar fragmentos de infancia.
    La obra es un cruce entre narración oral y teatro. Se trabaja sobre tres cuentos de tres narradoras: Patricia Suárez (In Loving Memory), Maite Alvarado (El Cuarto del Piano), Homenaje (Silvia Molloy). Tres cuentos excelentes cuyas narradoras son niñas que nos van transmitiendo segmentos de sus vidas. El lenguaje y los conflictos adultos son incomprensibles para la niña, dado los elementos precarios de que dispone su experiencia, por lo tanto se hacen traducciones propias, lógicas erráticas (por momentos tanto más lúcidas). "La nena" (maravillosa Hanna Fleischmann) nos cuenta un mundo de pasiones familiares desde una intimidad cómplice, implicándonos en su secreteo. Los juegos infantiles responderán a esa saturación de información e ignorancia con que están construidos y así Caracas (como signo mágicamente exótico) estará en África como espacio aturdido por golpear de tambores y sembrado de peligros. Esta aventura la recreará apasionadamente la actriz María Zubiri.
    Los objetos, como siempre en la infancia, responderán más que a su utilidad doméstica, a la función que les asigne la imaginación. Y un hermoso mueble tallado que sirve para guardar objetos, se transformará en un tambor y un costurero. A su vez un alfiletero podrá ser sofisticada pulsera, según sea la necesidad que impone el juego que la niña haya iniciado. Recuerdo a Cortázar que tanto sabía sobre evocaciones y juegos cuando dice: "Juegos de la imaginación dirá el señor sensato que siempre existe entre los locos. Como si se supiera qué es el juego y sobre todo qué es la imaginación." Y este espectáculo está atravesado absolutamente por el juego y la imaginación, es decir, por la creatividad.
    Excelente Mónica Driollet planteando un conocimiento acabado de la dinámica escénica, de la dirección de actores y, sobre todo, de la creación de climas. No entiendo todavía cómo ha podido lograr que Homenaje, cuento que asombrosamente consiste sólo en una enumeración de telas, se transforme en un despliegue de percepciones sensoriales que Felicitas Luna (la actriz) transmite fascinándonos.
    Marta H. López
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