Sábado, 03 de Diciembre de 2016

Opiniones sobre Antígona (4)

  • Jueves, 20 de Enero de 2005Antígona

    Marisa (2)

    Felicito a todos los integrantes del equipo de Antìgona por el espectàculo. Es un texto conmovedor que los actores llevan con carnadura, pasiòn. Comprendieron el nivel poètico que se despliega con naturalidad teatral. Gracias por haber llevado a escena con tanto profesionalidad y espero que siga el èxito
  • Viernes, 08 de Octubre de 2004Antígona

    Gonzalo (28)

    A partir de una puesta en escena despojada que incluye a sus actores,el espacio,la iluminación y los efectos de sonidos,el texto adquiere por momentos una grandeza impresionante.

    Es indudable que la directora Dora Milea puso todo al servicio de éste gran texto que el espectador recibirá como una fuerte conmoción y presenta sobre el espacio verdaderos arquetipos trágicos.

    Un elenco muy homogéneo sostiene la historia de Anouilh,pero es justo destacar el trabajo de Ana Yovino (Antígona) que sostiene ésta tragedia con mucha grandeza.Y sorprende gratamente el trabajo de un joven actor en el rol del guardia que tiene el difícil trabajo de narrar la acción,que como en toda tragedia sucede afuera, sus escenas tienen un extraño humor (casi negro).

    Hacia el final de la obra se impone una profunda sensación de devastación que inquieta y conmueve.
  • Martes, 28 de Septiembre de 2004Antígona

    Agustina (2)

    En primer lugar quiero felicitar a éste elenco por arriesgarse con un texto tan complejo como poético en épocas en dónde escuchar(nos) no resulta una tarea sensilla.

    Estamos hablando de una propuesta que en todo momento privilegia la poesía de Anouilh,totalmente despojado de todo aquello que podría haber sido un artilugio.

    Para lograr que ésto funcione la directora Dora Milea contó con un puñado de buenos actores que dan vida a éstos personajes que de alguna manera conforman nuestra sociedad actual,están todos no falta nadie.Me parecieron muy destacables las actuaciones de Ana Yovino,Laura Bogani y Martín Urbaneja.

    Una mención aparte merece el diseño lumínico a cargo de Leandra Rodriguez que utilizando la arquitectura de La Carbonera logra un trabajo tan sensillo como lleno de belleza y la sonorización en vivo (otro acierto) a cargo de Nicolás Diab.
  • Viernes, 24 de Septiembre de 2004Antígona

    Escoba (7)

    Hacer un comentario o aún emitir una opinión “de público” de una obra inspirada en un texto clásico implica muchos peligros para quienes sólo los conocen superficialmente o no los conocen en absoluto, porque el desconocimiento, que en general resulta en una candidez ingenua, puede interpretarse maliciosamente o, para decirlo en un lenguaje más llano, puede caer en el campo del disparate. Por eso, aunque me encantaría hacer un análisis minucioso desglosando y glosando el brillante texto de Anouilh, prefiero limitarme a un par de acotaciones personales nada eruditas ni fundamentadas en una bibliografía fiable.

    En términos generales, la puesta de La Carbonera me pareció bastante cercana al texto traducido al español al que tuve acceso: sin verificarlo palabra por palabra, creo que se mantienen y respetan los parlamentos y que tal vez haya algunas modificaciones en cuanto a las indicaciones sobre la puesta en general.

    Una cosa que me llamó la atención fue el “coro” encarnado en este caso por una única persona. Yo no encontré referencias de Anouilh respecto al número de integrantes de su coro, pero el mismo suele representar en la tragedia griega a un personaje colectivo (de ahí tal vez la multiplicidad de voces), no a un individuo. Por otro lado es cierto que en la versión de Anouilh este coro, que en esta puesta está presente en la escena casi permanentemente tiene una participación activa ínfima, lo que tal vez justifique parcialmente que sea un “coro unitario”.

    La actriz que representa el prólogo y el coro me pareció muy buena. Su papel es esencialmente declamativo (no hay gesticulación ni más movimiento que el avance al centro de la escena y el retroceso) pero Laura Bogani logra imprimirle vivacidad. Frente a ésta, las demás actuaciones (en la primera parte de la obra) me parecieron más débiles y menos sugestivas, aunque esto tal vez refleje las características de algunos personajes o de la situación de angustia imperante. La entrada en escena de Creón marca un afortunado punto de inflexión en este aspecto, sea porque la actuación de Antonio Ugo ilumina y da fuerza a todos los demás o quizás porque la tensión dramática crece y el enfrentamiento deja de ser entre los personajes como individuos para tornarse más esencial, un conflicto de principios incompatibles.

    La escenografía, ínfima casi hasta la desnudez, cobra valor y sentido al final de la obra y sirve para enmarcar potentemente las preanunciadas muertes, poniendo énfasis en el aislamiento y la ruptura del espacio.

    La “sonorización en vivo” permite ecos y resonancias que sugieren suspenso e inquietud, aunque la repetida utilización del mismo recurso puede resultar un poco desconcertante para el público.

    En cuanto a los mensajes que extraje del propio texto, tanto la Antígona sofóclea como esta versión de Anouilh (que data de 1942, durante la ocupación alemana de Francia) reflejan con crudeza las tensiones existentes entre dos órdenes de legitimidad en continua pugna en cada persona, pero separados claramente en estas Antígonas: el orden divino que manda enterrar a los muertos como una forma de reconocimiento de su humanidad, y el orden social que impone reglas y puniciones para que sean posibles la convivencia y el Estado como realidades y no como entelequias.
    Aunque tendría que verificarlo releyendo la de Sófocles, creo que los personajes de Anouilh se muestran más humanizados que los “originales”. Al igual que los personajes clásicos, están atravesados –y aún estigmatizados- por sus propios ineludibles destinos, pero también muestran otros aspectos como la preocupación de sí mismos, la tensión de sus sufrimientos y conflictos más personales.

    Me quedan muchas cosas por decir, pero tengo prisa p or mandar este comentario con la explícita intención de recomendar esta puesta de la Antígona de Anouilh, sea para pensar conflictos que siguen vigentes en nuestra sociedad, para conocer de segunda mano o revisitar la tragedia clásica, o para lo que Ud. desee...Personalmente, llegué a La Carbonera con el texto de Anouilh recién leído y esta “versión teatral” enriqueció infinitamente mi apreciación de la obra de un modo que sólo el acontecimiento viviente, y no las relecturas ni las conversaciones de café “post factum”, podría hacerlo. Señal ésta, claro, de que aunque sin llegar a lo magnífico ví teatro del bueno y que merece ecomendarse.
    Invito a quienes no compartan mis puntos de vista o tengan ganas de intercambiar opiniones sobre la obra o los autores, a que me escriban. Muchas gracias
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