Domingo, 19 de Febrero de 2017

Opiniones sobre La tercera posición (7)

  • Lunes, 18 de Mayo de 2015La tercera posición

    Cristina

    Me gustó muchísimo. Tiene una trama inteligente y atractiva que mantiene en vilo al espectador mientras es deitado por las actuaciones y la música. La proyección es encantadora, aunque los recursos técnicos del teatro no son los mejores.
  • Lunes, 18 de Mayo de 2015La tercera posición

    Julia

    Carla Maliandi es talentosa, escribe y dirige bien. Sabe a dónde ir con su obra y deja a los espectadores muchos espacios abiertos. Los quiere activos, emancipados como pide Rancière. A algunos el título les sonará a discurso político, pero ¿quién se acuerda ahora de “la tercera posición” peronista? Un sintagma perimido, al menos en las palabras. Otros verán ese lugar intermedio en el que está el millonario, poco culto, lleno de lugares comunes, entre su origen y su realidad actual a la que además quiere llenar de intelectuales. El partido de tenis que juega con su secretaria –dominada y dominante en la cultura- se ve cruzado por el fuera de campo del sonido: la fiesta que se aproxima, los invitados que llegan. En una puesta minimalista, Maliandi juega con ese recurso cinematográfico para lograr momentos de tensión, de ambigüedad, de distintas resoluciones. El fuera de campo sonoro y lumínico se convierten en lenguajes importantes, por momentos imprescindibles. En teatro no es habitual que se use este procedimiento con tanta conciencia. Un verdadero logro.
  • Domingo, 17 de Mayo de 2015La tercera posición

    Esteban

    Excelente. Es difícil encontrar una propuesta de este tipo en el teatro independiente.
  • Lunes, 11 de Mayo de 2015La tercera posición

    Silvana

    Un texto sin desperdicio, que tiene ironía, humor, inteligencia y argumentos. Y por si fuera poco, trabaja conceptualmente sobre temas que 'preocupan' a todos los estudiosos y críticos, y que además 'ocupan' a artistas como la directora: el arte, su contacto con lo social, el artista y la moda, el mercado, el poder y lo político, los roles sociales que se configuran alrededor de la producción artística...
    Y además, la soledad última de ese destinado o convencido a plasmar algo que quién sabe cuándo y porqué será catalogado como arte.
    Excelentes actuaciones.
    Es un alivio y un orgullo que de la Universidad Pública que defendemos y por la que trabajamos, y más exactamente de la Universidad Nacional de las Artes, después de haber transitado con éxito una carrera de grado y otra de posgrado, Carla Maliandi se proyecte como la dramaturga sensible y sólida que es.
    Es un soplo poético de aire fresco que celebramos.
    No dejen de ver 'La tercera posición'.
  • Sábado, 09 de Mayo de 2015La tercera posición

    María

    Una época política intensa es un vendaval para las palabras. Si en esta que vivimos, la letra misma -la k- es usada como distintivo o incorporación que le da otro sentido -despectivo, irónico o reivindicativo- a las palabras, en otras captura algunas y las pone en la vitrina del único significado. Este es el tema de la obra, creo, Tercera posición. ¿Puede volver a decirse tercera posición sin que se hable, favorablemente, del peronismo? Los equívocos y dramas surgen de esa literalidad. Parecida al humor negro que surge de ciertas torpes tropelías del terrorismo de estado, cuando secuestraba libros como La cuba electrolítica o el cubismo. La mirada paranoica del opositor, en la obra de Carla Maliandi, funciona como pinzas que capturan esas palabras, las extraen de su fluir común y las dejan en una cristalización solitaria.
  • Sábado, 09 de Mayo de 2015La tercera posición

    Santiago

    Un texto sumamente inteligente que permite un despliegue actoral notable. Construido sobre un lenguaje posible de época, con una trama sólida que plantea con humor y sensibilidad crítica posturas políticas en el mundo del arte.
  • Sábado, 25 de Abril de 2015La tercera posición

    José (5)

    El texto es convencional en el mejor y en el peor sentido de la palabra: crea un crescendo que sirve para que los personajes se vayan descubriendo al pelear –la imagen de la cancha de tenis es hasta demasiado evidente– poniendo en tensión la diferencia de clase, educativa la guerra de los sexos. Esta estructura permite que Iacono y Pankonin hagan un trabajo muy bueno, de nuevo, dentro de los límites poco arriesgados del texto (al que le falta mucho como reflexión sobre el estatuto del arte argentino, es como si no conociera Apátrida). Los recursos audiovisuales son un desastre.
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