Domingo, 26 de Febrero de 2017

Opiniones sobre Las mutaciones del mal (4)

  • Lunes, 03 de Febrero de 2014Las mutaciones del mal

    Juan

    Excelente. Indispensable para la evolución de las tablas.
  • Lunes, 04 de Noviembre de 2013Las mutaciones del mal

    Marcelo (2)

    divertida, original, fuerte.
    una obra muy bien escrita y actuada
  • Lunes, 28 de Octubre de 2013Las mutaciones del mal

    Susana



    Volvió el artero, temible, científico Dr. Froktis a los escenarios de Buenos Aires. Esta vez llega al mítico Payró, los sábados a las 21, en una secuela de ¿la saga?: Las mutaciones del mal, con dramaturgia de E. Rubinschik, Luis Roffman y Paco Redondo, que también es el protagonista. ¿Y qué otro actor si no él para prestarle el cuerpo? Ya se lo dio hace unos 25 años y todavía tiene el piné, ni dudarlo.
    Froktis, controlador de mentes, se ha propuesto llegar a la 'froktinización trascendental', pero las cosas no le van demasiado bien. Debe enfrentarse con un poder mayor y tiene que derrotarlo en un término breve. Disputa con la muerte, aunque no en una partida de ajedrez, como en El séptimo sello, ni con un truco, como en el Moreira de Favio: hombre de hoy, el juego --coherente con las delirantes secuencias de la obra-- es algo así como infanto-hightech. Puesto que la derrota lo persigue, consulta al Necromicón para urdir sus planes. Allí investiga a quiénes debe recurrir, lo malo es que se trata de gente de su calaña: el Reverendo Rabino Apostólico, en la piel del talentoso Daniel Kargieman, y el narcotraficante Jaime Ovideo Porrillo Frulante, actuado por Emilio Laurito, otro acierto del casting de Luis Roffman, el director, como lo son también la actriz Paula Rubinsztein, que encarna a Helga, la siniestra y eficaz (a veces) ayudante del científico, y Luisina Sclavi, que pasa fluidamente del personaje de niña al de una mujer sexy y una anciana.
    El relato tiene humor y denuncia, una denuncia socarrona, irónica, pero crítica al fin del mundo del siglo XXI. Pero lo más atractivo son los recursos: hay de todo, gags y lazzi de la comedia de arte, alegorías, conceptos del teatro de la crueldad, alusiones veladas cinematográficas y literarias. La escenografía, el vestuario y los objetos de escena son, por lo imaginativos, pura marca Roffman en asociación con Redondo: cabina, recovecos, lugares enigmáticos y dispositivos funcionales a esa especie de cueva tecno venida a menos, casi deshabitada, de un Dr. Froktis que se ha propuesto seguir vivo a toda cosa: en la ficción y sobre la escena. Lástima que ya no esté Maruki, a quien le dedican una puesta de relojería.

    Susana Anaine
  • Lunes, 07 de Octubre de 2013Las mutaciones del mal

    Javier

    Las actuaciones son impecables, realmente se disfrutan mucho.
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