Martes, 06 de Diciembre de 2016

Opiniones sobre Los débiles

  • Sábado, 20 de Marzo de 2004Los débiles

    Escoba (24)

    Comentario sobre “Los Débiles”

    Los Débiles es una obra densa. Parte de una tragedia que se repite rutinariamente en un paraje campestre, pero que esta vez cobró víctimas: las víctimas fatales son aquí quienes sobreviven, “un masculino y un femenino” privados de palabras y de lo que ordinariamente entendemos por razón. No se sabe bien si las palabras no alcanzan para ellos, o si les sobran. Cada gesto, cada situación se repite como una letanía de la que es difícil salir, lo mecánico pierde sentido y puede producir risa, pero no significado.

    La mujer que escribe a máquina trabaja de buena, construye un vínculo de dependencia con los chicos que llegaron hasta su puesto. Hay dependencia, hay sometimiento, h ay humillación y hay cuidado. Pero no me resultó claro entender quién domina a quién. ¿Es posible comunicarse con “los débiles”?. Ellos son los poseedores de otra razón o los depositarios de la sinrazón, y ésta es la encarnación de la diferencia. ¿Qué lugar ocupan estos chicos en su existencia como hija no querida, mutilada también.

    La mujer menciona a su padre al principio de la obra, luego de una pieza musical que anticipa el desencuentro generalizado, y éste aparece de una manera casi poética pasada la primera media hora. Creo que la primer aparición del padre es el único momento en que la tensión se relaja un poco, acercándose inclusive a la dulzura; pronto sobreviene el desengaño: “con tu madre no te abortamos porque el aborto era ilegal”. Este padre consiente a decir crueles verdades, tal vez gratuitamente, o tal vez para darnos pistas para entender a la mujer. A lo mejor convenga dejar a ese padre en su lugar, no sobrecargarlo de significados. Yo prefiero recurrir al “psicologismo de café” y mirar a esta mujer bajo la luz neblinosa del desprecio de su padre.

    Al final los débiles logran salir (en realidad son forzados hacia fuera, no sé si lo deseaban) del repetido círculo de palabras y gestos que –visto desde afuera- los oprimía. Salen para sentir el dolor, no para liberarse. Salen a la luz , pero no salen de la imbecilidad. La mujer mecanógrafa, que encarna la lucidez mental, pero lucidez alienada, logra el doble objetivo vital de desaparecer y perpetuarse en esos chicos.

    “Los débiles” me pareció una obra opresiva y oscura, salí de la sala ensombrecida. Pero ahora, con la luz del sol casi en la cara y escribiendo estas ideas, pienso que es un espectáculo lleno de cuestiones difíciles, puestas al límite.... la idea de las palabras, ¿necesarias?, ¿innecesarias?.

    Mirando la imagen del “programa” (la postal con los datos técnicos de la obra y los actores) se me ocurre una cuestión más para interpretar el contenido de “Los Débiles”. Es una situación que está fuera del tiempo, o mejor, el tiempo es simultáneamente impreciso y anacrónico, aunque hay una pista difusa y ambigua. Ocurre lo mismo con la ubicación geográfica. Todas estas son reflexiones y observaciones desarticuladas, personales.

    Hace poco escuché decir a un dramaturgo y director que el asistir al teatro puede ser un “hecho social” cuando una va a divertirse, a descansar, a mirar el mundo, o puede ser un “hecho acto cultural”, cuando se busca un significado mágico, dejarse engañar por el teatro para aprender algo del mundo. No creo que “Los Débiles” pueda verse como un divertimento. A mí me quedaron estas preguntas para meditar el fin de semana: ¿es posible comunicarse?, ¿qué elementos definen el aislamiento?, ¿qué gestos configuran el afecto?

    Recomiendo esta obra, pero no para un viernes melancólico.
  • 1




e-planning ad