Sábado, 10 de Diciembre de 2016

Opiniones sobre Adorables criaturas (3)

  • Lunes, 28 de Marzo de 2011Adorables criaturas

    Walter

    Llegó a Buenos Aires una obra que, presentada originalmente en Nueva York, recorrió todo Estados Unidos, mezcla de comedia irónica y divertida, clásica del teatro neoyorkino.
    Debo decir, muy bien adaptada para el consumo interno argentino, pese a que tanto en algunos aspectos del vestuario y la escenografía confunde un par de décadas con la actualidad no tan inmediata.
    Pero es un detalle que en nada desmerece el protagonismo que supo conseguir, por su montaje y su muy buena puesta en escena, donde lo notable es el trabajo en conjunto de todas las mujeres que la protagonizan y que para nada rivalizan, sino se esmeran en demostrar la capacidad de todas para una y una para todas (como se dice en Fueteovejuna).
    Es interesante la propuesta (original de la obra) que a cada aparición de una nueva protagonista, con su historia a cuestas, ya denota en ese momento qué y cuál lugar ha de ocupar.
    La historia entonces se desgrana con facilidad, por momentos es muy divertida para el espectador, en especial por la facilidad del desenvolvimiento de todas las actrices.
    Interesante el cumplimiento de los roles que cada una personifica, absolutamente alejadas de la otra y todas en conjunto se diferencian entre si con personalidades muy bien definidas.
    El término con el desenlace y moraleja no hace más que coronar toda una puesta en escena, donde, sigo destacando, el triunfo de las obras, tanto en teatro como en cine, representadas y/o guionadas totalmente por mujeres nos demuestran que, contrariamente a lo que el machismo sostiene en esta América decididamente discriminatoria, lejos, por mucho, nos superan.
    El público agradecido habiendo transcurrido la obra, sin siquiera darse cuenta que pasó un momento alegre, divertido y también para el replanteo.

    Walter Cipriano
  • Miércoles, 22 de Septiembre de 2010Adorables criaturas

    Ana

    Dinámica, divertida, cada Adorable criatura en su justo lugar. Para pensar con cual de ellas nos identificamos.
  • Lunes, 13 de Septiembre de 2010Adorables criaturas

    Natalia (56)

    "Sirvientas distinguidas, señoras ricas, prostitutas de buena familia,adolescentes que estudian, mujeres de todas las edades, ociosas o que trabajan ,y algunos hombres, cuando no temen parecer afeminados, tienen por costumbre exhibir en el dormitorio, en un marco bonito como si se tratara de un novio, un retrato de ellos mismos.(…) Hay también mujeres que en algún álbum costoso conservan fotografías de sí mismas, en distintas edades con distintos trajes y posturas. Si pululan en estas fotografías perros, amigos y parientes, es para disimular el amor que sienten por sí mismas. El cuerpo parece ajeno a nosotros; nunca nuestro como podría ser o darnos la ilusión de ser. Además, los cuerpos incesantemente cambian, como las personas de quienes nos enamoramos. Se transforman en algo peor, o mejor cuando tienen mucha suerte. El enamorado sigue los rastros originales del ser amado. Narciso se enamoró de Narciso: estaba menos solo que yo. Me enamoré de una sustancia volátil (…) La única superioridad que tiene esta sustancia sobre los seres humanos es que no envejece o que si envejece el hecho no se advierte. Cambia, eso sí: parece maternal a veces, frívola otras (…) suele llevar faldas (…) o bien estar desnuda (…)” Silvina Ocampo

    Esta es una pieza que dialoga con los tiempos modernos; sí, con esa modernidad que, o nos fascina, o nos resulta insoportable (como la levedad del ser). O un poco de cada orilla (típico de la ambivalencia humana y de la neurosis femenina). Asocio de inmediato-en virtud de algunas acertadas elecciones de puesta-una pasarela. Ya Nueva York, ya Buenos Aires; no hay distancia con la que la globalización no pueda; hoy nos miramos todas en el mismo espejo. Una pasarela como el lugar dónde mostrarse (un cuerpo y, con suerte, un alma), el lugar dónde vender (el cuerpo y, si hubiera, también el alma), el lugar dónde competir, lucirse o desnudarse (de pensamientos, deseos, sueños, miedos, rencores; “evidenciar la significación inconsciente de las palabras y actos” como en el psicoanálisis). También un lugar para no estar solos. La compañía aliviana el peso, trae el ruido en medio del intolerable silencio, el eco en el vacío que nos empeñamos en negar; ese auditorio para dirigir-cada uno-su propia mentira. Ellas son jóvenes (y lindas), como el texto, como la puesta; “adorables” porque se juegan en escena y nos invitan a ese living dónde compartirán relatos plagados de recursos ingeniosamente utilizados; extrañamientos para poder decir (y decirse); coreografías y hermosísimas elecciones musicales. Se entregarán a una realidad que por más ajena que nos gustaría que fuera, es tan cercana y cotidiana como la mismísima maternidad; celebración que, en apariencia, las convoca, o una excusa, digo yo, para asistir al desfile de virtudes y defectos que las componen y las condicionan a la hora de elegirse y necesitarse. De una escenografía que dice de la diversidad: onírica, repleta de colores y texturas, estereotipada, así también ellas-las actrices-cada una se pondrá al cuerpo rasgos de la mujer moderna que pretende contar. Vestuarios que señalan personalidades. Lo espontáneo o el mandato cultural, el poder (falsa seguridad) que el dinero compra, la fantasía del amor ( siempre bienvenida), la moda, el sexo (y la vulnerabilidad de sus actores), la modernidad y su frivolidad, la batalla contra la soledad; esta obra atraviesa con gracia todos estos universos; los aúna en una mirada femenina divertida y sagaz. "Adorables criaturas” nos regala una foto (o seis) para nuestro portarretratos, un gesto dónde mirarnos. Un trabajo de dirección meticuloso y original. Ella, la directora, es también joven, y sobre todo, adorable. Ahí el secreto de sus criaturas.
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