Jueves, 08 de Diciembre de 2016

Opiniones sobre Cómo estar juntos (3)

  • Martes, 23 de Agosto de 2011Cómo estar juntos

    Saul (169)

    una tragedia que combina situaciones sociales, politicas, personales, economicas, filiales, donde los actores asumen la sordidez de su personaje con la grandiosidad actoral y la mano maestra de suardi... excelente desde el libro hasta la escena final, sin concesiones de nadie para nadie, triste y solitario final... perderla es impensable...
  • Domingo, 26 de Junio de 2011Cómo estar juntos

    Javier (22)

    UNA OBRA DE PUESTA SENCILLA, BIEN DIRIGIDA CON ACTUACIONES MUY BUENAS:PARTICULARMENTE LAS DE MARIA INES SANCERNI y SILVIA BAYLÉ. MUY FUERTE CON TOQUES DE HUMOR Y TERNURA NECESARIOS. Discrepo con algunas criticas, me parecen compatibles, contrastantes y enriquecedoras para el relato las diferencias de estética que le aportan los diferentes roles/personaje ¿Quién no se topó con personajes con distintos grados de neurosis en la vida real:es una elección planteada por el director: para mi le aporta lo que la obra necesita y balancea de manera inteligentemente grotesca todo lo que el devenir de la obra genera en el espectador. ¡RECOMENDABLE!
  • Domingo, 12 de Septiembre de 2010Cómo estar juntos

    Natalia (56)

    "El sufrimiento es uno. Se habla de sufrimiento como se habla del placer, pero se habla de ellos cuando ya nos dominan. Cada vez que entran en nosotros, nos sorprenden como una sensación nueva y tenemos que reconocer que los habíamos olvidado. Son diferentes porque nosotros también lo somos: les entregamos cada vez un alma y un cuerpo modificados por la vida. Y sin embargo, el sufrimiento no es más que uno. No conoceremos de él, como no conoceremos del placer, más que algunas formas, siempre las mismas, de las que estamos presos (…)” Marguerite Yourcenar

    “El amor es un poco eso, ¿no? Buscar la forma. Ninguna otra cosa que no sea buscar la forma…” dice un momento de esa dramaturgia poética. No sé ya, si siempre la misma o la deseada o simplemente la única posible; convivo también con la necesidad inmanente de encontrarla. “Cómo estar juntos” es una pieza de un lenguaje exquisito que con la melodía de sus palabras (también ellas son formas) nos sumerge en una historia trágica que, con la crudeza e impunidad de la verdad, desanda las esperanzas, los sueños y los intentos de encontrar esa forma. A través de un entramado-maldito destino humano-de infortunios, desgracias, envidia y resentimiento, el devenir de estos personajes nos enfrenta con su fallida-sino frustrada-forma de amar. Ellos se extravían en la forma y en nombre de ese simulacro de amor que, intuitiva y momentáneamente, los salva, se refugian en la compasión; justo ahí, al borde de la lástima o la misericordia. Están “guardados”… (igual que las armas) de ellos mismos, de sus errores, de sus enfermedades, en definitiva, de su propia humanidad…La obra también se hace un lugar para celebrar, con acierto, las contradicciones; las causas y los motivos; realza los valores de la militancia-que fue para muchos una forma hermosa y, a veces, trágica-; describe sin piedad el pasado de nuestro presente; lo irremediable del rumbo de esta nación (y quizá también de esta especie). Algo de la valentía-del sentido de la vida-que hubiera y ya no hay, se transforma en metáfora para hacer de lo indecible algo sonoro, físico, teatral. “El motivo en el fondo, siempre es el amor”. Adjudico a la inteligencia y sensibilidad del director, la verdad, la tensión y la intensidad de esta puesta; la elección de estos generosos actores que en su despliegue alcanzan a contarnos ese sufrimiento, cargan y transmiten esa poblada soledad que los asfixia, nos transportan a su lugar de víctimas y victimarios de la perversión-de un país y de un sistema-de la intolerancia, de la desesperación… Ahí, en el paroxismo de su entrega, presenciamos lo atroz desde el sarcasmo, desde la parodia-sutil-que nos ayuda a soportarlo. La escenografía nos cuenta del paso del tiempo, del tiempo muerto, de los muertos, de la cercanía y del vacío… “¿Cómo estar juntos? ¿En qué punto del recorrido dos vacíos equivalentes se enlazan en un vacío único?” dice el autor. No lo sé, pero ellos, en la “antinomia” desgarradora y bella, encontraron una forma. El teatro, tal vez.
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