Jueves, 08 de Diciembre de 2016

Opiniones sobre La Celestina, versión unipersonal

  • Domingo, 06 de Julio de 2014La Celestina, versión unipersonal

    Guillermo (24)

    La “Comedia de Calixto y Melibea” (1499) - luego “Tragicomedia…” (1502)- más conocida como “La Celestina” es una obra compleja y riquísima. Todas las corrientes literarias venidas de los más opuestas vertientes medievales, así como las nuevas tendencias que en el mundo de la vida y del arte había desatado o estimulado el Renacimiento, convergen hacia finales del siglo XV en una fusión para dar origen a 'La Celestina', la obra capital del siglo XV y una de las más sobresalientes de la literatura española y de la universal. Probablemente de no existir El Quijote, La Celestina ocuparía el primer lugar entre los libros de imaginación compuestos en España.
    Su representación en esta versión teatral es un desafío que Carolina Calema, en el papel de Celestina (y titiritera) enfrenta con maestría.
    Los especialistas opinan que el texto fue escrito para ser leído en voz alta como las tragedias de Séneca o las comedias humanísticas en Italia. Estas servían con frecuencia de texto escolar en la Edad Media y el Renacimiento. La Celestina contiene elementos que comprueban esta relación, tales como el propósito de servir de aviso de los engaños de criados y alcahuetas, la anonimia del lugar en que sucede la acción, el empleo de los apartes como rasgo de humor, la creación de personajes en parejas (Calisto y Melibea, Sempronio y Pármeno, Tristán y Sosia, Elicia y Areusa...), nombres que personifican un rasgo esencial de su carácter (Calisto=hermosísimo ; Melibea=dulce como la miel; Celestina=malvada 'scelestus'; Pleberio=plebeyo...)
    Con austeridad escénica, todo el peso de la representación recae sobre Celestina que “manipula” (literalmente hablando) a personajes claves de la obra. En ello Carolina C. compromete, de manera sostenida y eficaz, su cuerpo y su voz.
    La obra es en sí misma un derroche de lenguaje que fluye con asombrosa facilidad de la boca de todos los personajes. Un torrente de palabras que acierta a encauzar constantemente todos los elementos dramáticos, las facetas vivenciales de los personajes, la complejidad de sus tensas relaciones. Los tonos utilizados, así como los niveles de enunciación, abarcan desde un lenguaje casi erudito y escolástico hasta la más descarada obscenidad, pasando por los distintos grados intermedios del habla popular o culta, de la ironía incisiva o de la más grotesca comicidad, sin olvidar el recurso constante del habla refranera.
    Demás está decir que la recomiendo. Ahora en el Teatro Sha
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