Jueves, 08 de Diciembre de 2016

Opiniones sobre ÁSPERO una obra típica (2)

  • Viernes, 07 de Octubre de 2011ÁSPERO una obra típica

    Nuria (8)

    Me gustó. Me gustaron los actoresy el uso del espacio.
  • Lunes, 12 de Julio de 2010ÁSPERO una obra típica

    Natalia (56)

    “Los nadies: los hijos de nadie, los dueños de nada. Los nadies: los ningunos, los ninguneados,corriendo la liebre, muriendo la vida, jodidos, rejodidos: Que no son, aunque sean. Que no hablan idiomas, sino dialectos. Que no profesan religiones, sino supersticiones. Que no hacen arte, sino artesanía. Que no practican cultura, sino folklore. Que no son seres humanos, sino recursos humanos. Que no tienen cara, sino brazos. Que no tienen nombre, sino número. Que no figuran en la historia universal, sino en la crónica roja de la prensa local. Los nadies, que cuestan menos que la bala que los mata” Eduardo Galeano

    Militantes; defensores (como el nombre del Club de Teatro) de una ideología; componentes de una organización; herramientas de una causa; seguidores de una pasión; tres hombres-ásperos-(que son también tres generosos actores) unidos por la necesidad, una solapada ambición, su idea de lealtad (y la del director hacia la forma teatral), el amor de una mujer-imprescindible en una obra típica-, una generación, la impaciencia de la clandestinidad, la sumisión al poder (y la desilusión que este siempre importa), sus frustraciones y el miedo a errar. Sí, todo eso los une en esta parodia estilística que se anima-con éxito e inteligencia-a ironizar un tramo, sino un momento, de nuestra-no tan lejana-historia. Recorta con simpleza y artificio la tensión de ese colectivo social, subraya sus contradicciones y sus fisuras y lo hace con humor, sensibilidad e ingenio. Ellos son personajes populares-dicen de la época que cuentan- a la vez que típicos (aquí por peculiares): un torpe y miedoso, un sensible y apuesto y un robusto y recio (áspero también). Adorables-en oposición a la labor que los convoca-matones que aspiran ser punteros pero no tienen ningún voto, enamorados, indulgentes con la falta ajena, capaces de recitar un clásico (devolvernos a la forma original de contar o a otra forma) y amos de casa. Subversión de género, subversión de valores, subversión de vínculos, subversión… también esa época y–paradójicamente-el enemigo. Si nos detenemos un momento en este análisis, casi estructural, es brillante el resultado. La obra está atravesada por un lenguaje rico y divertido; otra perspicacia del autor y director para lograr el clima inexorable de esos años. Impecables elecciones de vestuario, compromiso de los actores (que “celebro” en la jerga política) y la propuesta de ese espacio que tiene personalidad y calidez.
    Áspero o Los Herederos del Teatro. Soldados de Bravard. El Brazo Independiente del Arte. El Amor en los Tiempos de la Militancia. Carta Esperanzada de un Candidato. Fabricantes de Violencia. Cien años de rosca y ningún lugar en la lista. El Muerto Invertido. Había una vez…una obra (típica) de hacedores-por qué no militantes-del teatro.
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