Martes, 06 de Diciembre de 2016

Opiniones sobre Asco

  • Domingo, 20 de Junio de 2010Asco

    Natalia (56)

    "Me gustaría mucho no tener compostura. Es difícil. La falta de compostura es la marca del héroe. Hablo de una falta de compostura hecha de cifras, cuentas de hotel y ropa sucia. Leit-motiv del De Profundis: -El único crimen consiste en ser superficial. Todo lo que se comprende está bien-. La reiteración de esta frase irrita, pero es reveladora. Este lugar común, último descubrimiento de Wilde, deja de ser un lugar común y comienza a vivir por el hecho mismo de que él lo descubre. Toma la fuerza de una fecha." Jean Cocteau

    Ellos dicen “Asco es un proyecto de nace de las ganas de acompañarse”; esto es también coincidir o existir simultáneamente. En “Asco” existen simultáneamente dos hombres; que también podrían ser uno o el otro reflejado, o uno sólo al revés. Invadido uno por la palabra caótica del otro, estos dos originales-extraños a la vez que cotidianos-personajes van construyendo un vínculo ambivalente que oscila entre la ternura y la hostilidad. Un portero nocturno que despliega-en su desesperada necesidad de compañía-un mundo de signos inteligentes que irán contando, en el orden de la catarsis aristotélica, de sus deseos, de sus frustraciones, de su percepción sobre el mundo, pequeño, que lo compone; reduciendo lo ideal a lo posible y resignando -inconscientemente-la felicidad o la parte que de ella alcanza a percibir. El otro, (así se llama también el personaje) apostado a un sillón, personifica la escucha; esa que resulta de su propia abulia existencial. El insomnio es la coartada que elige (o que lo eligió a él) para abandonarse a sus temores en esa noche en que transcurre la obra. Lo pasivo y lo activo. Lo femenino y lo masculino. Lo natural y lo artificial. La sapiencia y la ignorancia. Todos estos universos intervienen con destreza esta pieza.
    La poesía de la dramaturgia enseña (algo de la insoportable belleza de las palabras); todo el tiempo nos obliga a un sinnúmero de reflexiones profundas, inesperadas, lúcidas. Quizá, lo único que los desvela, disgusta y angustia, es el amor (razón) o su ausencia (sinrazón) disimulada por la noche, ese rato oscuro de nuestro existir en el que vivir y morir asustan con igual potencia. Asqueados de la soledad logran, sin proponérselo, re significarla; "el hombre, siempre inacabado, sólo se completa cuando sale de sí y se inventa.”. Todo en esta obra esta construido con elogiable talento; la dramaturgia, la escenografía, la música, las actuaciones y una dirección que nos encuentra con toda nuestra sensibilidad. Prueba de que el Art Nouveau no es tan perverso y de que-por suerte- hay este teatro para deleitarse. Huella de Elefante.
  • 1




e-planning ad