Jueves, 08 de Diciembre de 2016

Opiniones sobre Leónidas Guerrero

  • Lunes, 14 de Septiembre de 2009Leónidas Guerrero

    Javier

    Toda crítica tiende a ser subjetiva, aunque se intente de revestir de objetividad. Sería interesante un ensayo crítico sobre la relatividad de la crítica y cómo ésta se mueve a través de las olas de la moda, la tendencia de la época y, paradojalmente, se formula con la determinación de lo perenne. Por ello, este juicio inequívoco (puesto que está de acuerdo con lo que piensa quien lo expone) será la crítica de un crítico espectador sin remedio alguno para con sus subjetividades y sentencias formuladas por ella. Un ejemplo es su afirmación de que si una obra no conmueve, no genera una emoción en el espectador, no hay, por lo menos, una interacción emocional entre la obra y quien la recibe, está condenada a la nada. Afortunadamente, esta obra logra emocionar, conmover, generar sensaciones (positivas o negativas según el discurso de los personajes), y eso ya es elogiable. Partimos de dos personajes que simbolizan actividades poco simpáticas y poco artísticas, tales como la militar y la abogadil, lo cual le agrega mayores méritos al texto, puesto que no cae en declamaciones y énfasis ideológicos de lo que representan, sino que su discurso, sus ideas, su postura frente a las vicisitudes que padecen, van definiendo su carácter, su visión, su “ideología”. Esto es otro mérito del autor en la forma de plantear la obra, que se plasma en forma evidente y merece reconocimiento. La puesta en escena, sencilla, mínima, tiene profundos aciertos. La sala (de pisos, paredes y techos negros) permite una profunda concentración con lo que ocurre en escena, y su tamaño es adecuado para recibir plenamente el mensaje emocional de los actores. En cuanto a su desarrollo, tiene grandes aciertos y si bien el final resulta conmovedor, creo que puede disfrutarse técnicamente del segundo acto, una verdadera joya que contiene todo tipo de situaciones que despiertan distintas respuestas, desde la pesadumbre a la carcajada más locuaz. Los actores reflejan muy bien a los personajes, quedando el personaje del militar, quizá por lo complejo que resulta para alguien sin formación castrense adentrarse en el “carácter” de un militar de carrera, como punto saliente, sosteniendo la obra tal como resulta de su propio texto. La labor actoral es otro punto relevante, pues sobre ellos pesa la responsabilidad de reflejar la obra, mostrarla, y no puede dejarse de reconocer su compromiso, trabajo y resultado: lo logran. Puede agregarse en defensa de esta obra que esta crítica ha tratado de despojarse de la indulgencia propia de la observación de una función de estreno, de un vínculo de amistad, y que realmente la recomendaría aun sin tener esas aproximaciones con sus principales interesados. Auguro un mejor desempeño para las futuras funciones, que no insumirá mayores esfuerzos dado que sólo tendrán que despojarse de los nervios del debut, y espero que mucha gente pueda disfrutarla, porque “Leónidas Guerrero” es una propuesta artística que logra emocionar y entretener, algunas de las funciones primordiales del arte que cumple con sobrados méritos.
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