Miércoles, 07 de Diciembre de 2016

Opiniones sobre SchultzundBielerundSteger (3)

  • Viernes, 03 de Abril de 2009SchultzundBielerundSteger

    Silvia

    Sagaz jigsaw teatral

    Se espían incertidumbres y traiciones esperando que en algún momento suceda lo que nunca pasa. Absortos, entramos en un hipnótico relato amenazado por la tensión. Schultzundbielerundsteger nos perturba y nos mantiene atentos. Sobre esta ingeniosa estructura de Matías Feldman, Ariel Blasco desparrama con sagacidad las piezas del jigsaw para que cada espectador lo arme como le parezca.
    Por donde se la mire, la puesta que apuesta a la estética de la Nouveau Roman está bien resuelta. Y la dosificación de pistas que sueltan los tres personajes contribuyen al acertado manejo de la intriga colaborando a la vez, con el ritmo interno de la obra. Es en esa combinatoria de elementos donde el director pareciera asumir el rol de crupier controlando el juego pergeñado para los espectadores.
    Blasco nos pone en situación, aún antes de que comience la función. El living intimista de la Casa del Español está ambientado con falsos diplomas de la Universität von Spionage de la que se han “graduado” entre otros Die Herr Albert Einstein, Herr James Bond (ilustrado con foto de Sean Connery) o el mismísimo Friederich Nieztche. Solemne, el hombre de la taquilla nos entrega en sobre cerrado una serie de instrucciones en alemán enfundando creativamente el programa de mano.
    Implicados ya en el asunto, entramos en la historia de tres agentes que se debaten sobre cómo limpiar un cadáver tendido en el baño de esa casa de Hannöver.
    A los pocos minutos de su desarrollo, lo que parecía ser un policial de estructura circular y minimalista, empieza a tomar giros inesperados donde el suspenso no está exento de humor.
    La brillante composición que hace Darío Martínez (Shultz) le permite apoderarse del timón virándolo a su antojo (viene con dos buenos antecedentes interpretando a Ibáñez en La Bohemia y a Hitler en Das buch der zeit). Claudia Racconto (Bieler) encuentra chispeantes momentos en cuanto el guión da cabida a la comicidad. Resulta hilarante la recreación de una sordomuda que ríe para adentro o sus conjeturas sobre los signos matemáticos. No es la primera vez que la actriz (recuérdese El pánico) maneja con destreza esos aparentes tiempos muertos produciendo en el público una suerte de risa retroactiva. So pretexto de su parlamento, ella será la encargada de revelarnos al pasar la pátina de Nouveau Roman (o de su parangón en cine, la Nouvelle Vague) que sostiene a la ficción que estamos presenciando.
    Patricia Christen (Steger) vuelve a lucirse en la interpretación naturalista (antes como Amalia en Nunca estuviste tan adorable) confundiéndonos cuando creíamos que las piezas empezaban a encajar.
    Un aparte merece el ajustadísimo diseño sonoro (Fernando Veloso) que nos transporta a esos códigos cinematográficos tan bien engarzados en el arte escénico.
    Para volver sobre el magnífico texto -y para contradecirlo-, “en los trucos de magia cuando la atención se dispersa, la percepción engaña”. Pero con Schultzundbielerundsteger la fórmula juega al revés. Cuanto más distancia tomamos, más aciertos encontramos.
  • Martes, 23 de Diciembre de 2008SchultzundBielerundSteger

    Pablo

    La vi el viernes pasado......genial. Me gusto mucho pero mucho. La puesta en escena es verdaderamente impecable. Mis felicitaciones a todos...pido disculpas si los aplausos no fueron suficientes.
    Saludos.
  • Domingo, 14 de Diciembre de 2008SchultzundBielerundSteger

    Gabriel

    Una Insólita Noche en Alemania

    Son tres agentes que tienen por delante una misión que cumplir: limpiar un cadáver que es producto de un crimen. ¡Vaya uno a saber por qué mataron a ese hombre o mujer (no podremos ver nunca su cuerpo)! Pero no todo está tan claro en este asunto y el primero que deberá comenzar a despejar los hilos de la intriga será el espectador.

    Líneas más o menos, éste es el nudo gordiano en el que se asienta el texto de Martín Feldman; más propio de una película que de una obra de teatro, pero igualmente efectivo en el escenario hiperreal donde se lo ha puesto en escena (la llamada Casa del Español, en el Barrio Bombal Sur).

    Con esta obra, dirigida por Ariel Blasco, este grupo de actores se desatan de la “orfandad escénica” en que quedaron sumidos, luego de la partida de Lucas Olmedo. Y, como en toda resolución edípica que ha discurrido “sanamente”, el alumbramiento que es “Schultz...” es más que satisfactorio.

    Claro que no pueden negarse las filiaciones artísticas que existen entre los artistas (en especial Blasco) y Olmedo. Tanto es así que la puesta comparte miradas escénicas con anteriores abordajes que fueran dirigidos por Olmedo (como “El pánico”, por ejemplo).

    Esta afinidad se traduce en una puesta en escena que apela a más recursos cinematográficos que teatrales (no es casual que Ariel Blasco, el director, sea primero cineasta antes que hombre de teatro). Así lo indican los recursos de la voz en off, del tratamiento sonoro de la obra y de la generación de climas (los típicos del más estricto policial negro).

    Sin embargo, estos apuntes son sólo anecdóticos porque lo que de ellos interesa es cómo funcionan; y funcionan: “Schultz...” es una obra intrigante, que sostiene el suspenso hasta el mismísimo final (único instante mal resuelto, desde lo rítmico y narrativo, en toda la puesta), con personajes sugestivos y enigmáticos (y por ello, atractivos).

    Darío Martínez (excelente, como siempre que lo hemos visto en acción) y las dos mujeres, saben cómo -desde la interpretación- crear esos personajes que parecen salidos de la pantalla para tomar cuerpo en un escenario tan vívido que es una casa misma.

    Sí: se sentirá inmerso en una fría y oscura noche alemana. Allí encontrará a estos tres insólitos personajes que sufrirán, junto a su público, los embates de la incertidumbre.
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