Martes, 29 de Mayo de 2012 por
Leila Arrondo Deliens (2)Eduardo pidió que alguno de nosotros, los espectadores, suba. Supo leer en mis ojos, mi amor por el escenario y el teatro y mis ganas de subir. Pero nunca me imaginé que no me bajaría hasta el final.
Ese día aprecié la fusión de la historia que Eduardo me trajo con la mía. La próxima vez que vaya veré otra fusión de historias, porque cada uno tiene la propia, y como cada noche sube alguien diferente, la historia se transforma entre lo que da el guión y lo que no está en él.
Fue el primer unipersonal que ví, así que lo viví en forma duplicadamente particular!
El guión habla, básicamente, de la amistad entre dos personas, de la vida de dos actores. Pero esta simple idea es mostrada más literal de lo que uno se imagina, y sospecho que desde abajo también, porque, resaltando lo que es la vida de un actor… uno lo vive estando abajo y arriba. Abajo, viendo la improvisación de espectador/compañero, y de arriba, viviendo particularmente la experiencia. Es difícil de explicar, pero lo que quiero resaltar es lo divertido e Interesante.
Subir al escenario es una propuesta abstracta, como cualquier propuesta, ya que uno es libre de tomarla como quiera. Yo la tomé como un juego entre Calvo y todos los espectadores, incluyéndome, a pesar de estar arriba.
Para mí, la idea del unipersonal es, justamente ésta: que el espectador juegue, se divierta, curiosee, Viaje por diferentes caminos cada noche [convirtiéndose de algún modo en una novela]. Estando arriba o abajo no buscás y encontrás las mismas cosas, no disfrutás de la misma manera, por eso te dan más ganas de volver, porque Querés estar del otro lado. Tiene [entre todos los que existan] 3 lados: el del espectador que mira desde afuera, el del que mira desde el escenario (como compañero de ruta) y el del actor. Éste voy a analizarlo desde afuera la próxima vez que vaya, pero desde arriba me causó mucho placer poder tomar el lugar de un actor, ponerme a pensar y actuar como uno, poder entender ciertas cosas que no se pueden explicar sino solamente con la experiencia.
Me divirtió mucho. Cuando una obra te permite apreciarla cuantas veces se la vea, es muy gratificante. La veré nuevamente para, además de verla desde afuera, prestarle más atención a la escenografía, las luces, las reacciones de la gente.. un estudio más sociológico digamos...
Terminando: estar arriba se vive la obra, a tal punto que lo que más me acuerdo es que viajé con un gran amigo, me reí, canté, bailé... Espero verla desde abajo para analizarla y disfrutarla de otra forma.
La volvería a ver mil veces.