Lunes, 01 de Febrero de 2016

De Martín Diez

Como cultores de este fenómeno que es la representación teatral, este "cara a cara" con el público, intentamos salir a buscar a nuestro destinatario último.

Una de las alternativas que se nos ocurren esta centrada en los lugares de reunión habituales en nuestro universo ciudadano: los bares, los "café-bar", sitios de encuentro por naturaleza o contrariamente sitios para no ser encontrados, solo basta con cambiar de barrio o simplemente de esquina.

El bar: cantado y mentado por tantos poetas y pensadores de nuestro suelo asfaltado, continuador natural de aquellos "bar-almacen" de nuestro barrio donde se mezclaban el empedrado, el incipiente asfalto y el ya superado campo. El bar, siempre testigo y confidente de mas de una pena de amor, fracaso deportivo (futbolístico) o expectativa de vida.

Este bar, intentara, una vez mas, albergar estas confesiones de alguien a quien la vida, también una vez mas, lo pone a prueba, lo somete a una "ultima oportunidad" ya que en su momento estuvo ante una "PRIMERA ELECCION".

Podremos escuchar, casi como una confesión, retazos de la vida de alguien que sufre por "ella" y por todas las "ellas" que pasaron por su vida.





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