Sábado, 22 de Octubre de 2016

De Daniel Veronese

Grupo Noctilus

Luisa fue, hace doce años atrás, abandonada por el hombre que amaba. Ellos iban a realizar juntos un viaje, ella se quedo dormida, esperándolo, en la oscuridad de la noche, con el frío del afuera…..

El nunca llego, él se fue tal vez para siempre….

Ahora, en la tumba de su madre, Luisa decide contarle lo sucedido, porque él regreso, después de tantos años de espera solitaria y llena de incertidumbres, una noche, como cualquier otra, él golpeo a su puerta. En este encuentro con su madre, ella tal vez le dirá cosas que jamás se había atrevido.

El dolor del abandono, la frustración del desamor, la huella de una madre tiránica y represora. La esperanza y la espera. El deseo de amor y de salir, para siempre, de ese encierro enfermizo…….

“Es conmovedora esa lucha de Luisa por no quedarse sola, esa necesidad que brota de ella por aferrarse a la gente que ama por el resto de su vida. Creo, en lo personal, que es inútil aferrarse a cualquiera, más allá de cualquier límite, pero a esta mujer no le importan, desde ya, mis razonamientos. Ella se comporta como un héroe clásico y lucha, sin cansarse, contra eso que se presenta como lo inevitable”, comenta Javier Medina

“La primera vez que leí el texto de Veronese, me paso que, por un lado, sentí una infinita conexión con mi propia soledad y, por otro, brotó en mí el deseo de contar esta historia. Luisa es una pieza sencilla, que toca lugares que son, creo, vitales en este recorrido. La esperanza del amor y la frustración del desamor. Es una mujercita extremadamente conmovedora, con su soledad, su encierro y su espera”, comenta Gisela Durando

Clasificaciones: Teatro, Unipersonales




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