Miércoles, 12 de Octubre de 2016

De Eduardo "Tato" Pavlovsky

Una cara, un rostro... decadencia, tres caras decadentes o tal vez una cara que puede multiplicarse por tres, hasta infinitamente puede ser la suya, la mía,,, la de todos.

La decadencia de Dagomar no es solo física, es la decadencia total, cási holística de cuerpo, mente y espíritu y como un río torrentoso, arrastra en su trayectoria a Rosa y Amilcar y viseversa, cada cual a su modo en la recta final, es el destino inexorable que arrastra a los tres quien los unió y los vinculó y por ello están atados a un mismo final.

Clasificaciones: Teatro




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