Miércoles, 09 de Marzo de 2016

La dramaturgia del espectáculo surge de un testimonio real, el de Bereck Frydman. Un sobreviviente del Ghetto de Lodz, y de los campos de Auschwitz, Mathausen y Gusendos. Tres hombres en escena. Tres actores. Una historia que se arma y se desarma según quien este interpretándola, relatándola desde la memoria de cada uno. Un comediante que dice "chistes de judíos" en un bar "de cuarta". Un hombre mayor que revive lo sucedido. Un actor que hace de Bereck. Un hombre joven que intenta capturar el relato de su padre.
Una entrevista televisiva. Un conductor mediático y mediocre.
Un comediante que encarna a otros personajes que la misma historia trae. Actúa. Un ajedrecista. Un rabino. Otros personajes. Tres hombres en escena en múltiples tiempos y espacios. Un puzzle donde las situaciones, los tiempos y las acciones se van entramando formando un tiempo otro. El de la memoria y el de un espectáculo teatral. JUDIO intenta eso. Construir una mirada posible, una teatral, desde la humanidad de un hombre que pudo recuperar el estado de su alma antes de la locura de la historia a la que fue empujado.
Un drama y una comedia de enredos, de memorias.

Clasificaciones: Teatro




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