Lunes, 17 de Octubre de 2016

De Massimo Sfarra, Alejandro Somoza Marín

Pekín, siglos atrás. Según dice la ley, la princesa Turandot sólo se casará con aquel, que siendo de sangre real, sea capaz de resolver los tres enigmas que ella propondrá. La muerte es el destino de aquel que fracase en dicha prueba.
A las puertas de la ciudad prohibida llega un príncipe desconocido, que huyendo de su reino, derrocado y perseguido, busca recobrar su posición y su honor uniéndose a las filas del emperador de China. Allí se encuentra con una antigua sirvienta suya, quien también había huído de la ignomínia que acarreaba la derrota de su patria.
Ismael, el tutor del último príncipe que intentó decifrar los acertijos, y cuya cabeza acaba de rodar, sale huyendo del palacio y al encontrarlos, deja caer el retrato de la cruel princesa. el desconocido, deslumbrado por la belleza de Turandot, decide presentarse ante la corte, para adivinar los acertijos.

En la sala del palacio, el príncipe insiste en intentar decifrar los enigmas, a pesar de los pedidos de Turandot, por lo cual es leído el decreto real, y los tres enigmas.
Ante el desconcierto de la princesa, el desconocido logra adivinar, uno a uno, los tres acertijos. Quedando ella derrotada, suplica por una nueva oportunidad, que le es denegada, pero el príncipe, impulsado por su amor, decide proponerle dos enigmas. Ella deberá conocer, antes del amanecer, los nombres del príncipe desconocido, y el de su padre; si tiene éxito, ella permanecerá libre de casarse, y si lo desea, él ofrecerá al hacha su cabeza.

El origen de la historia de Turandot se remonta a un poema de Nezami, uno de los grandes poetas épicos de la literatura persa, llamado "Las siete bellezas" o "Las siete princesas". Esta historia fue recogida por Francois de la Croix, un orientalista francés contemporáneo de Antoine Galland, traductor de "Las mil y una noches", en una colección de cuentos llamada "Los mil y un días". En esta obra se hace una transposición cultural de la princesa rusa original a una fría y cruel princesa china llamada "Turandokht". a partir de este relato, Carlo Gozzi creó una tragicomedia al estilo de la Comedia del Arte, que luego fue recreada en tragedia por Friedrich Schiller, el poeta alemán. Dicha historia fue adaptada y llevada a la ópera por Giacomo Puccini y Giuseppe Adami.

Turandot, Princesa de Muerte, fusiona las líneas dramáticas de la obra de Gozzi, y la famosa ópera de Giacomo Puccini, dando como resultado una obra distanciada de los recursos de la comedia del arte y más cercana en su estructura al Romanticismo, oficiando a la vez de puente entre los mundos líricos y teatrales.

Clasificaciones: Teatro




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