Arritmia

Presenta Estival Teatro (Venezuela)

Dos mujeres en el final de sus vidas, estructuran en la memoria el modo de ver sus vivencias pasadas. Sus recuerdos van pasando de una situación de comedia en otra. Éstas están entregadas a su angustia por la vida y el miedo a estar solas en un orfanato: porque la vida no puede estar sometido al tiempo. Hay algo más en ellas y luchan por encontrarlo. Cerradas en una habitación someten sus sentimientos en un final de melodrama. De sentimientos encontrados porque la muerte, en su ritmo quizás las encuentre al final. O lo sueños se les manifiesta. Así esta comedia quiere ser divertida, pero también la ternura, propia en dos mujeres de avanzada edad, compone una propuesta que se suma a esta Coproducción entre Estival Teatro y Codarte.

Esta obra, dirigida por Alberto Ravara, es un melodrama porque se exhiben los sentimientos mediante la manipulación de las emociones de dos mujeres de avanzada edad. Y sabemos que son de avanzada edad por que así lo presenta el carácter de los personajes y, alrededor de esos caracteres de la personalidad, es que se levanta el discurso: tenemos, por ejemplo, en nuestro contexto social, ese nivel del arquetipo de los personajes. De antemano reconocemos estos personajes por sus caracteres psicológicos. Pero aquí se invierte mediante la mentira, el juego, el sentimiento y la locura inclusive. Reconocemos la locura porque se presenta como una ruptura de las normas del comportamiento social y cómo se restituyen esos modelos de comportamiento. Aquí todo se transgrede. De alguna manera es un recurso dramático en el autor. Para éste, la comicidad otorga la técnica con la que se construye lo teatral. Lo que bien pueda tener la pieza de teatralidad y lo que se le legitima como teatralmente válido: una situación simple, aun en diálogos simples, pero dramatúrgicamente complejo puesto que hallamos en una pieza breve síntesis dramática en la actitud de asumir el parlamento. Y por supuesto, es una concepción de la comedia muy particular en Leonel Giacometto. Es su manera de artificiar su dramaturgia, desde lo que le exige su manera de hacer teatro. Porque lo que la hace una pieza constituida son precisamente esas condiciones del lenguaje. Es un ejercicio del drama como comedia y eso se legitima en la realidad del texto y en el proceso escritural como tal. Se legitima, además, en la composición de los signos y, posteriormente, cómo se ordenan para la representación. Y todo dramaturgo reconoce como suyo ese lugar de la representación.

1 Histórico de funciones