Viernes, 21 de Octubre de 2016

De Armando Discépolo, Enrique Santos Discépolo

La lucha por la monedita, la sopa, los espacios reducidos, la incomprensión del lenguaje mismo, la constante lucha débiles-fuertes en el seno de la familia retratados con la maestría tragicómica de los hermanos Discépolo en "El Organito", nos remite al País desquiciado y descompuesto del siglo pasado, a una realidad "llena de maldad insolente, problemática y febril".
Nos remite a un mundo de seres marginales expulsados de una sociedad pensada para pocos.
Para nuestro desconsuelo y muy a pesar nuestro la metáfora discepoliana no ha perdido vigencia en el tiempo, sino que por el contrario, nos coloca y nos alerta hoy a la manera de un gran despertador, un despertador que aunque esperanzador, fatalmente sigue mudo a nuestros oídos, tal vez por aquello de que no hay mejor sordo que el que no quiere oír.

Norberto Barruti


"Para preservar el teatro clásico donde no llega la empresa privada, la primera obligación es del Estado. El Estado tiene la obligación de preservar esa joya, como si fuera un museo o una biblioteca pública". Nuria Espert (actriz española)

Este espectáculo formó parte del evento: Por la nueva sede del CELCIT
Este espectáculo formó parte del evento: VII Festival Iberoamericano de teatro: CUMBRE DE LAS AMÉRICAS

Duración: 75 minutos
Clasificaciones: Teatro




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