Domingo, 17 de Enero de 2016

Más allá de la metáfora de los espejos

“Kage” en Kagemi significa “sombra”
y a su vez “juego de luces”, “la imagen en el
/ espejo o en una superficie acuática”.
“Mi” es ver y ser visto.
Hay quienes dicen que “Kagemi” es el
/ origen arcaico de “espejo” (kagami).
Origen de la luz, la superficie que miramos
/ y nos mira,
que refleja y en la que nos vemos reflejados
surgida del plano horizontal en el agua y
/ transformada en rostro perpendicular
de un estado ambiguo y transitorio a uno de
/ contornos claramente delimitados.
La mano derecha pregunta, la izquierda
/ responde
una vez definida la superficie imaginaria.

Ushio Amagatsu


Kagemi comienza con la aparición de Ushio Amagatsu que se ubica al centro de un círculo de arena negra del que se aleja dejando sus huellas sobre un gran cuadrado blanco. En el piso, inmaculadas hojas blancas de loto flotan en hileras. Siete bailarines, entre los que se incluye el coreógrafo, con cabezas rapadas, empolvados de blanco, vistiendo largas túnicas anudadas atrás se recuestan sobre ellas. Es el principio de un sueño mágico en el que se dibujará un universo que recorre desde el grotesco original del Butoh y la elegancia noble, hasta las cenizas de la bomba atómica lanzada sobre Japón, por el que nos conducirán estas criaturas fascinantes que serán a la vez ángeles y demonios, masculinos y femeninos, brutales y dulces, carnales y etéreos. Con gran belleza, que se desarrolla en un marco minimalista, este espectáculo indaga sobre las transformaciones de las cosas, lo idéntico y lo opuesto, impulsado por un deseo intenso de conocer.
Ushio Amagatsu hace más de veinte años desarrolla una búsqueda poética y existencial en relación con la danza. Sus obras se convierten en un lugar de meditación placentero sobre este arte lleno de misterio, surgido como una de las primeras expresiones del hombre.

Kagemi es una coproducción del Théâtre de la Ville de París, del Biwako Hall Center for Performing Arts de Shiga y del Sankai Juku de Tokio y cuenta con el apoyo de Toyota y Shiseido. Ha sido posible gracias a ACA (Agencia de Asuntos Culturales en Japón).

Este espectáculo formó parte del evento: VI Festival Internacional de Buenos Aires





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