Domingo, 06 de Noviembre de 2016

De Eva Halac

Francia está invadiendo España. Buenos Aires es España y su virrey es el francés Liniers. En su casa, junto a su amante, Anita Perichón, y unos fiscales del Cabildo, brinda una cena para despedir al marqués de Sassenay, emisario de Napoleón, quien, para no despertar sospechas de conspiración, es obligado a regresar esa misma noche. Pero un temporal impide la salida del barco.

Si el marqués se va, puede morir en un naufragio, y si se queda, Liniers será confirmado como traidor a España. La cena se convierte en una tertulia de trasnoche, donde cualquier decisión tiene consecuencias desastrosas.

Es la época del Rey fantasma (Fernando VII, preso de Napoleón) , en la que todavía se respiran los últimos instantes que prologan la Revolución de Mayo. Es la caída del régimen, del antiguo orden, en medio de los contrasentidos y contradicciones que dieron origen a nuestro país. En la tertulia de la nostalgia se baila, se confabula, se recitan versos, se combate lo inevitable. Una serie de malentendidos con penosas secuelas estéticas.

La obra está inspirada en una escena evocada por Groussac en su libro Liniers, Conde de Buenos Aires: en 1808, un tiempo donde las noticias sobre la caída de España son confusas, llega a la ciudad un emisario de Napoleón, el Marqués de Sassenay, con instrucciones de arrastrar a Liniers a la causa francesa. Llega al puerto de Buenos Aires luego de una pésima travesía; su bergantín ha sido destrozado por corsarios ingleses, quienes le roban todo salvo los peligrosos documentos (Con noticias de la abdicación de los reyes españoles) por los cuales es maltratado en Montevideo.

En Buenos Aires, Liniers, sospechado por el Cabildo dado su origen francés y tironeado por los independentistas por su popularidad ganada con las invasiones inglesas, decide mandar a Sassenay de regreso inmediatamente y organizar con celeridad una improvisada Jura a Fernando VII .

La misma noche de la llegada de Sassenay, y en medio de una espantosa tormenta, el virrey lo despide con una cena, rodeado de españoles y damas de la sociedad, con el fin de evitar las intrigas que despertaría un encuentro a solas con el emisario napoleónico. Imaginar esta cena y sus conversaciones fueron el origen de la obra.

Dice la autora: “Si bien la trama gira en torno al personaje de Liniers - héroe de la Reconquista en 1806, acusado de revolucionario conspirador en 1808, y fusilado por contrarrevolucionario conspirador en 1810 - la obra es una completa ficción sobre una situación histórica, una ficción libre, deliberada y brutal, tanto en la estética como en los personajes”.

Clasificaciones: Teatro, Títeres




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