Sábado, 23 de Enero de 2016

De Luis Gonzalez Bruno
Hay cosas que no se olvidan. Nunca. Y no por rencor, sino porque están grabadas en el cuerpo. Nos queda repetirlas, vez tras vez, o intentar reinterpretarlas. Releerlas, para encontrar en el blanco que separa las palabras otro rumbo, el que podría haber sido. Edipo forma parte de este género de cosas. Nos marcó colectivamente como cultura recalcando la prohibición del incesto y el respeto a la ley, al padre. Pero entre líneas de este texto se aloja otra posibilidad. Seguramente aterradora. Seguramente liberadora. En esos espacios vacíos resuena otra música y no rige el destino sino el deseo. Releer los textos fundacionales de occidente puede resultar explosivo. Una visión sobre el Edipo de Sófocles.

Este espectáculo formó parte del evento: Todos al Teatro





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