Jueves, 14 de Enero de 2016

De Pablo Messiez

Tres amigos se reúnen para contar una historia, o en realidad para no quedarse fuera de ella. Y por eso se invitan a compartirla, para poder estar en esa historia y en la historia de los otros. Crear ellos mismos el grupo al que necesitan pertenecer. Se trata de compartir un código, de crear lenguajes, de las cosas que hacemos para no estar solos.

En VERDAD TROPICAL de Caetano Veloso leí que María Bethânia era fan de Clarise Lispector y de Carson McCullers. Yo, que ya admiraba tanto a Bethânia como a Clarise, decidí que ya era hora de conocer a Carson. Así es como fui leyendo sus novelas, cuentos y textos autobiográficos, y terminé por sumarla a mi lista de razones por las que vale la pena estar vivo.
En THE MEMBER OF THE WEDDING, Frankie, una chica de doce años se enamora del casamiento de su hermano. Entiende que sin un grupo de pertenencia, nada tiene sentido. De hecho, es el grupo con el que uno decide compartir su vida el que se lo irá dando. Como no tiene amigos y se siente incomprendida por su primo de seis años y la criada que los cuida, con quienes comparte todas sus tardes, decide que su grupo serán su hermano y la novia. Frankie dice que ellos son su “nosotros”.
Dirigir una obra nunca había estado en mis planes. La idea apareció cuando leí esta novela. Pensé en los grupos a los que pertenezco y en cómo cada grupo funda su lenguaje, comparte su código. Se me ocurrió entonces contar la historia de un grupo de amigos que por un rato deciden ser otros. Aunque sus cuerpos no se parezcan a los de aquellos, aunque sus historias sean distintas, basta un acuerdo tácito para que el relato acontezca y lo que pasó antes vuelva a suceder ahora.
Pablo Messiez

Este espectáculo formó parte del evento: Formación de Espectadores Temporada 2008





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