Martes, 26 de Enero de 2016

De Roberto Ibáñez
En un viejo Palomar, abandonados de la memoria de sus semejantes, jugando a ser otros, apelando al disfraz y al travestismo de sus emociones y de sus cuerpos, sumergidos en excrementos de palomas y rogando que no hagan olas, éstos seis náufragos, escapados de una hecatombe moral, cumplen con el rito más elemental: sobrevivir. Una visión grotesca y mordaz de estos representantes de la nada, de una clase social en extinción, de una especie en tránsito por la tierra por la que juraron con gloria morir, que no saben que ya son fantasmas y que repiten sus ritos con la obstinación de los que no se resignan al entierro de sus ilusiones. Y si la Argentina fuera la pesadilla de un porteño trasnochado que muy pronto despertará?.




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