Jueves, 20 de Octubre de 2016

De Verónica Berenstein, Ezequiel Davidovsky
El artista llega, se instala, y se rebela en contra del discurso instituido. Parodia, reflexiona, y dialoga con aquel argumento que lo constituye como “otro”, como ajeno y a veces, hasta peligroso.-
El espectáculo transita en dos niveles de ficción, que discurren acerca de la relación entre: lo propio – lo ajeno, ficción- no ficción, adentro- afuera, inclusión - exclusión. Así, devienen algunos de los grandes conflictos modernos: el desencuentro, la incomunicación, la otredad, la segregación social.
“Nada (de nada)” no es la representación de un texto predeterminado. El espectáculo desarrolla un lenguaje en el que las diferentes manifestaciones: danza, música, teatro, literatura, no son pensadas como compartimentos estancos ni como elementos expresivos puestos unos al servicio de otros sino que se entrelazan para llegar a una expresividad resultante de la interrelación artística.
La ruptura del tiempo ficcional y de la estructura del lenguaje, junto con la aparición de elementos de parodia, juego y humor componen un espectáculo en donde la teatralidad y la relación artista - sociedad son cuestionados.
Clasificaciones: Teatro




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