Domingo, 17 de Enero de 2016

El Laboratorio de Teatro Sin Palabras (Enero a Julio de 2005), siguió dos objetivos paralelos: generar un lenguaje teatral sin fronteras idiomáticas, y estimular la expresión de lo indecible. Se desarrolló en dos etapas, y nos tuvo de viaje entre San Isidro, Villa Luro, Villa Bosch, La Plata y Almagro. Su resultado fue Nula Vale.

Invierno. Noche. Frío. La anfitriona invita al público a ocupar asientos y ofrece vino caliente aromatizado. Nunca habla. Los actores ya están en escena. ¿Presenciaremos un sueño o una pesadilla? Apagón. Comentarista: "Las teorías completas no existen... No deberíamos terminar creyéndonos nuestras producciones teatrales..." Biombo que avanza impetuoso. Huyendo del rigor y el ascetismo, nuestro fugitivo encuentra soledad, desconsuelo, agotamiento. Su guitarra polivalente no lo rescata del sinsentido ¡NULA! Probablemente la clave esté en su animalidad profunda, no violenta ni egoísta, sino tierna, generosa: su humanidad embrionaria, su capacidad de amor. Suspenso. Para la turista, nada. Vacío. Decepción. Un juguete con rueditas ayuda a pasar el rato, a ocupar el espacio, a moverse. Pero al final no era otro chiche lo que venía a buscar. ¡NO! Un no grave, intenso, un NO que pesa. Golpes estruendosos a la puerta del alma. Hombre pobre, sin respuestas. Cicatriz del corazón. Una mano tibia sobre el pecho le hace abrir los ojos. Mirémonos: ¡VALE! Mujer desnuda que juega con un espejo flexible. Teatro que suena y refleja. Cada obra, una teoría.





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