Domingo, 16 de Octubre de 2016

De Henrik Ibsen
En una localidad cuya principal fuente de riqueza es su balneario, el doctor Thomas Stockmann descubre que sus aguas están contaminadas y advierte sobre los graves peligros que amenazan la salud de los habitantes del pueblo y de los turistas y pacientes que lo frecuentan. Pero tropieza con el rechazo frontal de influyentes personajes, entre ellos el alcalde, que es además su propio hermano. Todos parecen más preocupados por los inconvenientes económicos que implicaría la desinfección del agua y por la posible pérdida de clientes que sufriría el balneario que por el efecto perjudicial que tendría en su salud.
Como en otras obras del dramaturgo noruego, en Un enemigo del pueblo se exalta la figura del individuo rebelde e idealista a través del personaje de Stockmann, quien ha sido considerado como el reflejo del mismo Ibsen y portavoz de sus ideas respecto de la corrupción de la vida política moderna, las fallas de la democracia parlamentaria y los problemas que puede acarrear la existencia de una mayoría compacta.
Según Sergio Renán en su versión, en la cual se sitúa la acción alrededor de 1950, se hace hincapié, desde el punto de vista actoral, en el hecho de que “todos los personajes, quizá con excepción de Petra, presentan contradicciones. No hay villanos sino seres humanos en los que habitan gran parte de las miserias. Además, a pesar de los enfrentamientos, los enemigos de Stockmann nunca dejan de respetarlo ni de admirarlo.” Desde el punto de vista del lenguaje, "se han conservado los nombres propios nórdicos combinados con cierta coloquialidad argentina.”
Clasificaciones: Teatro




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