Martes, 18 de Octubre de 2016

De Adrián Caram
Entrar en el mundo de la mezquindad (tal vez en un hipotético y renovado círculo del infierno) es fácil, basta con haber entregado el corazón para siempre y encontrarse con lo más oscuro de sí. Entregar el corazòn... contra lo que pueda aparentar ¿no es acaso el primer gesto de egoísmo?...
Clasificaciones: Teatro




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