Sábado, 22 de Octubre de 2016

De Nelson Rodriguez
Síntesis argumental Flavia, Carmelita y Maura viven en una casa sin cuartos para no dormir y jamás soñar. La maldición heredada de una bisabuela que amó a un hombre y se casó con otro, derrama en las generaciones venideras “la náusea nupcial”, motivo de orgullo y vigilia Dorotea, una prima perdida de la familia, ante la muerte del hijo pequeño, retorna buscando convertirse en otra, como ellas. Con la llegada de Dorotea a la casa, mientras se prepara la boda de Dolores y otras tentaciones se desatan, las mujeres intentan mantenerse inmunes. La violencia de los conflictos entre sexo y repulsión, belleza, fealdad y artificio, encaminan finalmente a Flavia y a Dorotea a la tragedia final. Acerca de la obra Dorotea - obra que Nelson Rodrigues clasifica como farsa - es la más realizada de sus tragedias, en el sentido que en ella son preservadas con mayor propiedad las características clásicas del género; si bien es exagerado procurar distinciones rígidas en la obra de un autor que hábilmente toma mano de todos los recursos de la expresión teatral, de la tragedia, la comedia, del drama y de procesos afines que le permiten traducir su concepción compleja del drama humano. En Dorotea, la fatalidad de la reabsorción de la vida por la muerte se va insinuando a través de descubrimientos psicológicos que no se agotan en sí mismos y que tienden a revelar, por la acumulación y el progreso, la contradicción inherente a la propia vida. Carlos Castella Branco Apuntes sobre la puesta en escena Elegí esta obra porque considero a Nelson Rodrigues un excepcional dramaturgo. Dorotea, “farsa irresponsable” como él la llama, requiere un tratamiento de la puesta en escena que acompaña el camino del autor alejándose del realismo y superándolo. Esta farsa que se transforma en tragedia con particulares elementos del absurdo, me permite incursionar en el lenguaje de Nelson y su universo que va al fondo del ser humano, revelando su cara más hedionda. En su peculiar lenguaje sus obras presentan situaciones extremas - incesto, crimen, violencia - y personajes que van cayendo en la degradación. “Toda ficción, para ser purificadora, debe ser atroz” dice. Para Nelson Rodrigues procesar la realidad es, desmitificarla, revelar lo que yace más allá del fondo falso de las cosas. Dorotea nos revela algo del misterio del drama humano, particularmente del universo femenino. Presenta a la mujer, que entregada a la prostitución, padece frente a la angustia por la pérdida de un hijo, frente al deseo y frente a la culpa que la encamina a su destino trágico. En Dorotea, la violencia es desatada por la verdad como religión. “Hay que pertenecer a la nausea o morir”. Sometimientos devastadores provocados por la pobreza y por la hipocresía. Marcas que deben ser atroces para aplacar la fuerza del deseo. Lo femenino le permite al autor llevar hasta el límite esta posible lectura de la amputación y de la herida. Y obliga a una profunda investigación para la interpretación de esta “farsa” con toda la crudeza material de los cuerpos que sostienen este deseo malformado. La obra me conduce a crear en el espacio ficcional un comportamiento farsesco, que contenga la violencia de los cuerpos que enmascaran y deforman el deseo, confrontándolo con el dolor, el que - detrás de la culpa - deja expuesto al revelarse una belleza intolerable. Estos ejes de belleza y fealdad, atracción y repulsión, inspiraron la puesta. La pestilencia del encierro, sus rituales de artificio; el insomnio, su estética. La puesta resaltará los elementos de deformación, ridículo y caricatura de lo casto. Susana Yasán




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