Martes, 11 de Octubre de 2016

De Eduardo "Tato" Pavlovsky
La obra no cuenta una historia y sin embargo podemos encontrar en ella muchas de nuestras historias de parejas donde el espectador pasa a ser testigo de una confesión. Un amor acechado por los enemigos: el paso del tiempo, el miedo, el abandono y la muerte, los celos; pero que es capaz no solo de resistirlos, sino también de transformarlos en el ímpetu de su deseo. Ella y El, avanzan hacia ninguna parte, recorriendo un lugar íntimo, frontero e impreciso, pero siempre dentro de unas coordenadas dadas por una alfombra, como único bagaje de su felicidad y su fracaso. Es una obra sin foco y susceptible de ser interpretada: una galería de momentos del corazón, con la desencantada lucidez y la emocionante precisión de sus palabras. Una invitación a reconocerse dentro de uno mismo.




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