Miércoles, 19 de Octubre de 2016

De Rubén De León
Tiresias, el personaje de las tragedias griegas, cruza la historia del drama como un neutrino, como si jugara con el tiempo. ¿Quién es ese testigo incorruptible que expone el porvenir a quienes no quieren oírlo?
El pueblo de Atenas iba al teatro a buscar versiones a cerca de los mitos fundadores de la comunidad, el coro expresaba sus dudas, sus temores, su sabiduría. Allí estaba el teatro presentando lo impresentable: el ritual.
Los ciudadanos vieron al coro disolverse en personajes, ¿Hasta donde llegaría esa separación? ¿Hasta la disolución del coro, del pueblo, de la ciudad? Así fue.
Tiresias, el nuestro, sale por última vez a exorcizar sus recuerdos. Ya nadie lo reconoce como un sabio, como un vidente. El coro que lo rodea son espectros, coro estallado y egoísta que se disuelve como él.
¿Que rol queda para el antagonista?
Ella (Enfer) tratara de entrar en ese mundo hermético de Tiresias, será la madre, la hija, la esposa, distintas y una sola - una economía del incesto.




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